Sharis lo observó muy bien, lo detalló, se dio cuenta que había superado muchas cosas, menos olvidarla y ese amor aún estaba latente entre los dos. —Debo irme, mi novio debe estar por salir, y estoy un poco retirada del sitio, además que no es conveniente que nos vean juntos. —aclaró ella con temor. —No te preocupes, a esta hora todos están en oración, luego duermen una siesta de 20 minutos hasta la hora de la cena, no hay nadie fuera sino yo… Ya sabes por qué. —Adiós Ibrahim, a pesar de todo me dio gusto verte. —¿Solo verme? ¿No me deseas? Yo te deseo con lo más profundo de mi alma y ya sabes dónde encontrarme... Sharis, veo que tienes un bello anillo de compromiso, no hagas eso mi amor, de verdad, ¿Te casaras con ese hombre? Me olvidaras, me echarás al abismo del olvido, no lo pu

