Las palabras sinceras de Emilco, llegaron al alma de su hija, ella ha aprendido a quererlo mucho y también a respetarlo. —Gracias padre, ahora podemos ir a comer, por favor, muero de hambre y, por si fuera poco, una buena ensalada me está esperando. —Si hija vamos… Comeremos cerca si te parece. —Si padre, caminaremos… ¿O prefieres salir en auto? —Caminaremos… Tranquila. Emilco, invitó a su hija a comer, ella solo pidió una ensalada y agua, mientras que su padre prefirió comer carne con ensalada y puré de papas y un batido de fresas con moras. Charlaron mucho, ella le conversó de sus ganas de mudarse sola, él estuvo de acuerdo, ya era una chica que trabaja y puede valerse por sí misma. —Papá, ¿que quieres para navidad? —Lo que quieras hija, menos un árbol (risas) ya tengo uno

