No creí que esta noche pudiera convertirse aún más especial de lo que ha sido, al haber cantado frente a un público que no dudó en aplaudir tras la estrofa final. Nunca en mi vida había sentido esta emoción. La emoción que me provocó ver a la única persona que mis ojos podían ubicar entre tantas mesas. El dueño de ese par de ojos azules. Un color que ya se había convertido en mi favorito. Ese hombre que no viste elegante sino más bien casual para la ocasión y que, sonríe sin dejar de aplaudir. David había llegado aunque exactamente no sé en qué momento, pero me gustó verlo ahí como un espectador más. Han pasado dos días desde el incidente con Liam así que, solamente nos habíamos estado enviando mensajes. No quería interferir con el tiempo que estaba dedicándole a su hijo. De Samuel,

