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1263 Palabras

El fin de semana llegaba a su fin. Los músicos apenas llegados a la ciudad habían pasado la mayor parte de los días en la casa de Willy. Bianca sabía que era por ella, aunque ninguno se lo había hecho sentir. Con el correr de las horas la cotidianidad de sus movimientos y las melodías que escapaban traviesas, a cualquier hora, en cualquier circunstancia, de cualquier instrumento habían convertido la estancia en placentera y confortable. Había dormido junto a Willy, en esa habitación que comenzaba sentir propia, había almorzado con su hermano y May hasta que Roy y su familia habían vuelto a visitarlos. La pequeña Amparo era una dulzura, se movía entre las notas como si perteneciera allí, podía estar en brazos de cualquiera de los presentes y hasta dormir sobre el hombro de ella misma. A

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