Bianca no terminaba de comprender el motivo de su enfado, Estaba claro que había apuntado contra Willy, cuando en verdad la única culpable era ella misma. Estaba enojada por no poder enfrentar al mundo, por no ser valiente, por no poder luchar por lo que más le importaba en la vida, por no poder acompañar a su familia con naturalidad, por ser una víctima, por cargar con esas cicatrices, por sufrir sus propios demonios. Estaba agobiada por su decisión, por haberse dejado llevar por el deseo de ser lo suficientemente buena para él, por haber tenido la necesidad de que no abandonara sus sueños por ella, por querer demostrar algo que en realidad le causaba demasiado temor. Caminaba de nuevo por las calles, llevaba unas botas de tacón, sus pantalones ajustados y un abrigo de paño que cubría s

