Había quedado con mi mejor amiga, que vivía en España, que al finalizar las clases y rindiera las materias iría a visitarla. Estube ahorrando durante todo el año para poder pagarme los pasajes, tanto de ida como de vuelta y que me quedara unos euros para gastar. Pamela, mi amiga, me había dicho que podía pasar la temporada en su casa ya que vivía sola y que estaría hasta la primera quincena de enero de vacaciones. Cómo en Europa es temporada invernal, tuve que comprarme ropa abrigada ya que la que tenía me quedaba chica. Además, siempre que se piensa en viaje, no pueden faltar prendas nuevas. Mientras preparaba las maletas pensaba en todo lo que había pasado con Diego y en qué el próximo año no lo vería más. Tengo que admitir que esa noticia me ha dejado muy afligida, pero debo desac
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