Necesitaba salir, escapar de todo y de todos. Me urgía poder estar un tiempo conmigo mismo para intentar procesar lo que había ocurrido. ¿Qué haría a partir de ahora? ¿Cómo seguiría mi vida sin mi espoda e hijo? Temía que Vanessa, herida por la traición, intentase alejarme de mi bebé y que no me permitiera verlo más. Tan solo pensarlo siento que me desgarra el alma. Tomé las llaves del auto y salí a dar unas vueltas intentando pensar, no sé en qué exactamente, pero necesitaba despejar mi mente de todo aquello que me agoviaba. Luego de estar casi 30 minutos dando vueltas sin ningún rumbo, decido detenerme frente a una plaza, vacía de niños por las horas. Sumido en un mar de pensamientos, logro divisar una silueta conocida y no estaba sola. Se la veía muy cómoda, charlando entre risas

