Marko. Ver a mi mujer postrada en una cama de hospital es el motor de mis peores pesadillas; por eso, no puedo evitar compadecer a Leonardo. Sé que él cargará con una marca permanente en su psique por haber sido quien la encontró en ese callejón, viendo cómo su cuerpo era violentado por la brutalidad de dos hombres. Aunque puedo imaginar el horror, entiendo que no existe punto de comparación con haberlo vivido en carne propia. Esa imagen de Sofía indefensa es un fantasma que lo perseguirá siempre. Sin embargo, esta vez me negué a ser un espectador pasivo. A pesar de no contar aún con mi licencia de médico, decidí que no me quedaría con los brazos cruzados; ayudé a Dominic en todo lo que estuvo a mi alcance durante la intervención. Sofía ha sido la única capaz de otorgarme la valentía nec

