Habían transcurrido cuatro días desde que Harry me besó. Nuestra rutina era la misma, yo lo llevaba a algún lugar nuevo para cenar, caminábamos por largo rato en los alrededores y al llegar al apartamento estábamos demasiado cansados para hacer otra cosa que dormir. En las mañanas tomábamos café y nos íbamos a trabajar. La semana de la moda estaba a sólo días y había mucho trabajo por hacer. En ese tiempo, Harry no volvió a besarme, ni mencionó de nuevo la idea de mi viaje a Londres. Por más que lo esperé y lo deseé no lo hizo. El viernes llegó y era un día de locos corría de un lugar a otro, tratando de tener una exclusiva, hablando con los organizadores y él no se despegó de los diseñadores londinenses que por primera vez desfilan en esta pasarela; este año había mucho talento debuta

