Regreso al apartamento después de cuatro días increíbles, ni en mis más alocados sueños habría imaginado que conocería Luxemburgo. Bueno, no sabía que existía hasta hace solo un par de meses. Me ha encantado cada rincón que conocí, los paisajes, las personas, la comida y lo que lo hizo aún más maravilloso fue que Anthony estuviese ahí conmigo. Sé que tuvo que hacer maromas para poder estar conmigo sin tener que incumplir con todas sus obligaciones y le agradecía sinceramente por eso. ¿La peor parte? Tener que despedirme de él. No teníamos la menor idea de cómo hacer que funcionara, por el momento podríamos vernos sólo una vez al mes, más si yo lograba viajar antes. —¡Y ella ha regresado! —me reciben Alice y Liz entre abrazos. —No esperaba este recibimiento. —Bueno, no creímos que regres

