Mientras yo disfrutaba de una hermosa velada con un príncipe real, otro príncipe contrajo nupcias al otro lado de la ciudad. Mis ojos se centraron en el enorme reloj en la pared junto a la barra, a las nueve de la noche, en estos momentos ya debían ser el Señor y la Señora Lightman, en medio del brindis por parte del padrino y la madrina de la novia. ¿Qué canción escogería para su primer baile? Sacudo la cabeza y cierro los ojos evitando que mi mente siga por ese camino. Evan es mi pasado y debo aceptarlo. —Disculpa si te estoy aburriendo —se excusa Anthony frunciendo los labios con timidez. No eres tú, soy yo, repite mi mente mientras me imagino levantándome de la silla y marchándome a casa. Pero no puedo hacer tal cosa, no a él, no lo merece. —No. Es sólo que… —Mis ojos viajan al reloj

