Una invitación a un baile

2684 Palabras

Al día siguiente, la noche liberadora que tuve se esfumó tan pronto puse un pie en la revista. Las personas cotilleaban frente a los ordenadores y sus teléfonos, reunidos en grupos de tres o cuatro, hablando con rapidez sin apartar la vista de la pantalla. Al divisar mi escritorio, Alice estaba ahí sosteniendo una taza humeante entre las manos, no tenía que adivinar su contenido, era chocolate caliente y debía tener unos cinco malvaviscos en forma de corazón. Suspiré al llegar frente a ella, quien me miraba con esos ojos compasivos, frunciendo los labios mientras me entregaba la taza. Yo me senté sin decir nada dando un trago al líquido sedoso que acarició mi paladar tan pronto lo recorrió. Y debo corregir, no fueron cinco malvaviscos sino seis. Imagínense lo fuerte que esa noticia estaba

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