Me erguí, en esta ocasión no podía reprocharle nada, todos los que fueron estábamos pasando por una situación emocional, el regaño era para todos, bajamos la mirada y poco a poco se iban retirando de la azotea, fui el único que se quedó a su lado, el resto de los presentes huyeron de la energía de la reina, unos subieron a sus aves y otros entraron al control de mando. —¿La sabiduría la ignoraron? —Nos miramos—. Puedes ser el rey, pero hazles caso a las mujeres mayores, ignoraste a Laxylya y a tu madre, ¿cierto? Eres el menos indicado para que dirijas a un ejército contra Az. Lo que vimos no es ni rastro de lo que puede llegar a suceder. » No subestimes a Procyxon, recuerda, en el pasado fue tu segundo al mando, conoce tu alma arrogante y presumida. —sentí rabia, ¿siempre iba a regañarm

