- Lamento lo que hice hoy en la compañía – - No tienes que lamentarlo… De hecho, me cambiaste el humor, tuve una reunión difícil antes de que llegaras… Esos viejos tercos… - - Tuviste una tarde complicada… Déjame prepararte algo para animarte – - ¿Qué cosa? – - Mi madre solía hacer un postre cuando tenía un día malo o me sentía triste. Lo prepararé para ti… - Se fueron a la cocina. Daniel se sentó en la pequeña mesa con una taza de café mientras ella preparaba su postre de chocolate. Deanna encendió la radio y las melodías se sucedían entre pequeñas charlas, el aroma del café y del chocolate. Le contó de cómo le había ido con Marcus, de la ópera que vio de jovencita y que la decidió a emprender el camino de la música. Él la oía maravillado por sus gestos y sus sonrisas. Que distinta

