La ciudad estaba inquieta. Desde la caída de Samuel Torres y la desaparición de Víctor Salgado, la tranquilidad era solo una ilusión. Los rumores se habían intensificado: una figura misteriosa, oculta tras una máscara plateada, había comenzado a moverse entre las sombras. Nadie sabía quién era ni de dónde había venido. Solo sabían que aparecía y desaparecía sin dejar rastro, dejando un rastro de justicia implacable a su paso. Todo comenzó con la desaparición de Ramiro Díaz, uno de los últimos aliados cercanos a Víctor. Una mañana, simplemente no apareció en su oficina. Su casa estaba vacía, sin señales de lucha, pero en la puerta se encontró una nota escrita con una caligrafía meticulosa: "La avaricia tiene consecuencias. La redención no está al alcance de todos." Víctor se burló al pri

