—¿Quieres un té?—preguntó apenas entramos a su departamento
—Y-yo
Demonios... ¿Qué hago aquí?
—Jae, tranquilo no te haré nada, me preocupe al verte así, toma asiento
—Será mejor irme, no quiero causarle problemas
—No lo haces, es noche y es peligroso que andes sólo por las calles, cálmate un poco y después te llevó a tu casa, iré a preparar un poco de té, siéntete cómodo
Antes de decir algo más se fue, dejando sus cosas sobre el sillón, me quede observando su departamento es grande, las paredes blancas, los muebles parecen nuevos, un color n***o, combinan con la sala, color crema, una mesita al centro de cristal, las cortinas de la venta de un color blanco dejan pasar la poca luz que desprende la luna.
Debí irme a casa de Seokkie, esto no está bien... Pero se siente como si estuviera bien.
—¿Jaegyu?—su voz me saco de mis pensamientos—ya casi esta el té, ¿Quieres comer algo?
—No gracias, ya cene... siento haberlo molestado yo... no tengo la menor idea de como fue que llegue hasta ese lugar—susurre y agache la cabeza
—Ya te dije que no hay problema, eres mi paciente y me preocupe al verte sólo, sobre todo cuando lloraste, es una manera de pedir ayuda
—Lo siento de verdad, no pude aguantar más... Es...
—Deja de disculparte, creo que trabajaremos muy duro en esa parte de ti Jae
Maldita sea, largo malos pensamientos.
—¿A que se refiere?—pregunte curioso con ese toque de inocencia
—Te has pasado disculpándote desde que llegamos, te sientes culpable por lo que paso con tu hermanita hace dos años, no eres el culpable de nada.
—¿Me va dar terapia en su casa?—me cruce de brazos él sonrió
—No Jaegyu, iré a ver si ya esta el té. ¿azúcar?
—No, gracias...
¿Qué es lo que está pasando?
[...]
—¿Seguro vives aquí?
—No—sonreí
—¿Como que no vives aquí? no puedo dejarte en un lugar que no es tu...
—Le agradezco que se preocupe—lo interrumpi—pero no lo haga más, aquí vive uno de mis amigos, me quedaré esta noche con él
—¿Amigo o novio?
No hagas caso Jae, a él que le importa... Sólo esta siendo amable por que es tu doctor.
—Piense lo que quiera, gracias por lo de esta noche, no volverá a pasar
—Jae...
—Buenas noches
Sin decir más baje de su coche, suspire y avance el poco tramo a casa de Yeolgi, lo vi a fuera con cara de pocos amigos hasta que se acercó y lo abraze.
—¿Qué paso? ¿quién es ese tipo?—sentí sus brazos por mi cintura
—Él es mi psicólogo, me trajo hasta acá
—¿Qué hacías con él? No me digas que te hizo algo porque ahorita le parto la cara
—No me hizo nada, sólo... Te cuento adentro
Una vez dentro de casa de Yeolgi, fuimos directo a su habitación, y se muy bien que está molesto y va a querer una explicación.
—¿Tus padres no están?
—Solo mamá, pero ya esta dormida, mi padre tuvo salir de viaje, ¿que paso?
—Mis padres... Otra vez
—No puede ser... ¿qué te dijieron ahora?
—Los escuche hablando sobre... Mi padre me sigue culpando de lo sucedido
—¡Carajo! No puede ser posible, Jae ya te dije que que no eres el culpable, sigo sin entender como carajo tu... ese señor te culpa ¡fue un maldito accidente!
—Yeolgi...
—Es que en serio me molesta Jae, ese señor no merece que lo llames padre, no te merece como hijo, y ni hablar de tu madre
—Yo... yo no quiero hablar de eso, mejor cuéntame como te fue con Yeonmin
—¿Ah?... No pasa nada él... simplemente me ignoró, se fue con el idiota de Mark
—No lo creo, Yeonmin parece tener interes en ti, dime que paso
—El asunto fue que yo lo invite a salir, te lo dije y no pasaron ni quince minutos cuando nos encontramos a Mark y él simplemente se fue
—Wow, es extraño no soy gran amigo de él pero, lo he notado cada que jugamos, te ve de cierta manera, incluso llegué a oír comentarios como...
—No lo digas, todo por hacerles caso a ti y a Chris, no vuelvo a invitarlo a salir
—Cambiado de tema, ¿y si llamamos a Chris?
—Oh no, mamá va a matarme si hago escándalo
—Todos sabemos que tu mamá ama nuestros escandalos
Sonrió, esa sonrisa que se que tengo razón y no me puede negar nada, bueno aveces.
—De acuerdo llámale tú, me iré a cambiar
[...]
No, no, no, no está bien que este pensando en él, además lo que hizo ayer fue sólo porque es mi doctor, debo admitir que fue muy amable y lindo pero, maldita sea no puedo.
—Kim, ¿fecha de la segunda guerra mundial?—la voz del profesor me saco de mis pensamientos
Uh... Demonios ¿cuando pasamos a historia?
—¿Usted sabe cuando fue?—varías risitas se escucharon
—Sí
—Bueno, ¿entonces porque me pregunta a mi? Usted es el profesor aquí
—Si no respondé, le quitare dos puntos y le mandaré a dirección por un reporte
Mendigo viejo... Le hace falta que le den...
—Fue en...—¿en que año fue?
—Mil novecientos treinta y nueve—susurró Seokkie, ven porque es mi novio
—Mil novecientos treinta y nueve, profesor
—Bien, para la próxima ponga atención—asentí tomando asiento una vez más
—Gracias amor—me volteó a verlo pero parece molesto—¿qué sucede?
—Hablamos cuando termine la clase
Oh no, estoy en problemas... La clase transcurrió normal, Seokkie lleva ignorandome toda la mañana, y eso no me gusta, él solo lo hace cuando en serio esta molesto o hice algo muy malo.
La campana sono dando por terminado la clase de historia y dando inició al descanso, que bien porque tengo hambre.
—Pueden retirarse, nos vemos mañana
—¿Que hice ahora Seokkie?
—Volviste a pelear con tus padres y te fuiste de casa, ¿donde estabas?
—¿Como sabes que eso paso?
Sentí miedo por un momento.
—Tu madre me llamo, estaba preocupada por ti, intente llamarte pero me mandaba al buzón, supuse que estarías en casa de Yeolgi y así fue
—Lo siento, y eso de que mi madre este preocupada no lo creo, ¿podemos irnos?
—No, Jae... Quedamos que ya no pelearías con tus padres, y de pronto desapareces, me haces preocuparme por ti
—Seokjoon, yo no pelee con mis padres, yo los escuche, mi padre aún no puede olvidar o lo que sea, él sigue culpandome de lo que paso y...
—Perdóname—me abrazó—lo siento cariño, yo...
—Te perdonó con una condición
—¿Cuál?—se alejó un poco pero sin dejar de abrazarme
—Que me des un beso y que aceptes salir conmigo hoy
—Te doy los besos que quieras
Junto sus labios con los míos dejándome sentir los suabes y esponjosos que son, con ese sabor a menta...
—Siento no avisarte donde estaba—dije una vez que nos separamos—ahora vamos que tengo hambre ¿si?—el sonrió y asintió.
Se que está mal mentirle pero no todo es una mentira tal cual, ahora debo aprender a contral mis impulsos.