Maddox se acercó a ellos con expresión irritada. La pareja ni siquiera modificó su semblante de calma al tenerlo cerca. —¿A qué vinieron? —A negociar —dijo el africano. —¿Quieren que les guardemos huesos de vampiros para que hagan medicinas que afectará a nuestra r**a? —Nosotros no hicimos esa medicina que a ustedes les hace daño. Si la estudian bien, descubrirán que es algo sintético que se desarrolló en un laboratorio. Lo nuestro son preparados naturales. —Hicieron una medicina que está deteriorando el organismo del padre de Alana luego de haberle dado unos días de supuesta salud —les reclamó. —Ella quería algo que lo sanara con rapidez y eso le dimos —aseguró la mujer irritando a la loba. Aunque Alana no rebatió esas palabras porque sabía que eran ciertas—. Cuando negociamos con e

