Brooke El cuerpo me hormigueaba, seguía sintiendo sus manos sobre mí, su boca, su lengua. Cerré los ojos y me hice la dormida mientras mis hijos terminaban de entrar en la casa, apretando el cojín en mi pecho, ocultando mis pezones endurecidos bajo la fina tela de mi bata. Sentí y beso en mi mejilla y abrí los ojos lentamente. –Hola, Boo– le sonreí a Katy. –Hola, cariño. ¿Se divirtieron? –Sí, bastante. –Me alegro. –me senté en el sofá, con el cojín todavía abrazado a mí. Ella se sentó a mí lado. – ¿Y Aaron? –En la cocina ¿Qué hiciste esta noche? –apoyo su cabeza en mi hombro. –Nada… leer un poco. –Necesitas salir más. –Ya lo creo– Aaron se nos unió, sentándose a mi lado derecho, también puso su cabeza sobre mi hombro. – ¿Por qué crecieron tan rápido? –¡Ah! mamá. Que han

