Preámbulo
Ver a Roberto muerto de cocío no me sorprende, hace un tiempo que se excede con el trago, sin pensar en las consecuencias, si mi cuñada chica le dejara las cosas claras a mi hermano, él no estaría tan pa la cagá, si solo tuviera la certeza de que Andrea lo quiere de verdad, Roberto no se estaría matando chupando como orilla de playa, no me gusta verlo así, pero en este momento lo necesito noqueado, no sabe tratar con el dolor y no quiero encontrar su nombre en el obituario del diario porque se le ocurrió manejar después de haberse tomado hasta las molestias.
- ¿Qué le diste al futre este?
- Unas chelas rusas y vodka. – Leandro, uno de mis más fieles amigos me miró sorprendido.
- ¿Por qué le diste algo tan fuerte? ¡Puede matarlo!
- No se lo tomó todo, cuando miraba para otro lado boté la mitad del vodka en una planta.
- Esta cerveza está prohibida en Chile y el Vodka, ni hablar, setenta grados ni siquiera es legal. – Su voz suena con algo de sorpresa, pero sé que las ha visto antes en este sector de la capital.
- Esa es la ventaja de este pub, es exclusivo, se entra con membresía y los dueños son unos políticos corruptos que con coimas han logrado obtener estos productos sin ser fiscalizado en aduanas.
- Claro, dime algo que no sepa, los sobornos es el secreto mejor guardado de esos maricones, más me llama la atención este hijo de papito, hiciste que se le apagara la tele, si no te conociera pensaría que tratas de mandarlo al patio de los callaos. – Leandro no piensa mucho las cosas que dice o hace, por lo cual, me tiene sin cuidado su verborrea.
- Él es mi hermano, tenía que pararlo antes que se mandara el cagazo de su vida, engañarlo no fue fácil, tomé mi oportunidad cuando le pegó fuerte la primera botella, esta cerveza artesanal tiene el mismo grado de alcohol que el vino más fuerte de la región, se lo tolerante que él es al trago, por eso lo traje aquí, no iba aguantar mucho.
- Así que, este es el famoso Roberto, por alguna razón me lo imaginaba más al enano de Oli, pero tu hermano tiene más pinta de cuico. – Sé que Ale se ha preocupado de que Rob parezca un cabro de clase alta, no dudo que es por las apariencias, mi suegro me lo dejó bien claro cuando me vio por primera vez, suspiré ante el recuerdo y miré mi reloj.
- Bien, ayúdame a llevarlo en el auto.
- ¿Qué? ¡Tienes una membresía en esta cagá de lugar! ¿Acaso los culiaos de este pub de lujo no hacen esa pega? ¿Son tan finos los hueones que no pueden con un pendejo que quedó tirao cómo saco de papas? – Leandro siempre saca ventaja de todo, si el tuviera la membresía, seguramente obligaría a todos los trabajadores a que lo trataran como rey.
- Si te solicité a ti no fue para premiarte, fue porque te mandaste un cagazo y no lo has solucionado, mientras no lo arregles, tú te encargaras de cualquier cosa que se pida en las empresas.
- Puff… ¡Qué mierda! No te deseo mal, pero ojala te pase la misma huea que a mí, a ver como arreglai la hueaita.
- Te hubiera ayudado a solucionarlo, pero al igual que “Gojan” con sus hueas, si les ayudo, no aprenden los hueones.
- Tsss… sí, ya me di cuenta, para ser tu mejor amigo lo dejaste más solo que un dedo cuando se enteró de que fue papá. – Sé que Leandro se está haciendo el hueón y no quiero dar más rodeos, así que lo iba a tratar con frialdad, pero un balbuceó de Rob me desoriento.
- Andrea… perdóname princesa… - hasta en sus sueños sufre. Tomé mi conducta más despectiva y controladora, debo atemorizar a este hueón para que entienda.
- O me ayudas o veré la forma de que Fernando te aliste en el ejercito sin derecho a salir. – Leandro iba a contestar, pero sabe que lo que digo lo cumplo y con un balbuceando dijo:
- Hueón de mierda, si no tuvieras todo el poder no serías más que un pobre culiao… - puede rezongar todo lo que quiere, me importa una mierda, mientras haga lo que le ordeno.
Cargamos a Roberto hasta el auto, el gerente del pub nos ofreció ayuda, los ojos de cordero degollado de Leandro suplicaban por deshacerse de su carga, pero una severa mirada de desdén dejó claro que no necesito a nadie más, basuras “chupa picos” como él no merecen mi atención. Cuando logramos dejar a mi hermano en el asiento de atrás, mi teléfono suena, me sorprendió, nadie me llama a las tres de la mañana.
- ¿Alo?
- ¡Rex! Acaba de llegar un correo, es lo que estabas buscando, una empresa portuguesa está interesada en ser nuestro cliente.
- ¿portuguesa? No sé hablar muy bien portugués, la comunicación será compleja.
- Es una gran oportunidad, pero esta empresa no solo está considerando a “ADS Maquinarias” para esta inversión, también está “Ibericorp” y “Cheverria Gestión” – no pude evitar embozar una sonrisa, era obvio que considerarían a más de uno en este juego.
- Bueno, veremos quién gana este contrato, quién sabe, a lo mejor este juego se pone interesante entre ADS y Cheverria, veremos cual posee la mejor gestión en el rubro ¿Algo más?
- Sí, Gojan fue a molestar a Juan, el loquero, al parecer tuvo una crisis. - ¡Mierda! Si no fuera mi mejor amigo seguramente lo hubiera mandado a la cresta, tengo que ir a dejar a Roberto a la casa antes de hacer cualquier otra cosa.
- ¿Sabes si está bien?
- Juan lo sedó, dormirá unas ocho horas mínimo. – Si lo drogó a ese nivel, debe estar muy mal.
- Estaré en un par de horas por allá. – Después de colgar, le hablé a Leandro y le tiré las llaves del Ferrari dándole ordenes claras. – Devuélvelo a Cheverria en media hora, si no lo haces, olvídate de volver a manejar.
Leandro se alejó con un gruñido y un balbuceo inentendible, no tiene importancia, al final cuando vaya al Refugio, me gritará todo lo que piensa después de quedar raja de curao y ande arriba de la pelota, ahora solo quiero llevar a Roberto para la casa. Subí al auto y antes de partir, dejé caer mi cuerpo en el asiento, no la tengo fácil, la empresa, mi amigo y mi hermano me toman más tiempo del que tengo, le permití a mi cabeza divagar en la nada, pero mi mente solo me llevó a Ale, la salud de mi mujer esta delicada y mi guagüita en riesgo, respiré profundo y solo pensaba que necesito descansar, aunque sean dos horas, solo quiero descansar.