-Esto es el colmo ¿Quién se cree el para darme ordenes? Ni que fuera el dueño del sitio. - daba vueltas en círculo. Se apartó con Perla a contarle lo sucedido con el idiota y con el aprendiz de idiota de Javier. ¿Cómo viene Javier, precisamente hoy a sorprenderme con un beso?
-Cálmate mujer, bájale algo que te vas a infartar- Que me calme, es mucho pedir.
-Es que no viste Perla como en pleno beso, don Superman llego muy él dándoselas de, no sé ni qué.
-Oye ¿te molesto que interrumpiera el beso o que los viera? - sí, no
-Que beso ni que nada. Ese es otro que no sé de donde le salió besarme en pleno horario de trabajo. Quiero creer que esta bebido porque si no lo muelo a golpes- Tenia cara de hacerle cualquier cosa a Javier.
-Me ha hecho un hoyo esta semana para que te convenza de venir. Por lo visto tenía planes para ti porque bebido no está ¿acaso le has dado algún tipo de esperanza?
- ¿Yo? ¿A Javier? ¡ja-ja-ja! - Es cruel mi amiga cuando se enoja.
-Si ríete, algo debe haberle picado para que este tan intenso por verte- Perla se queda pensativa.
-Pues no sé lo que harás, pero quítamelo de encima- le dijo a gritos.
-Yo por qué, quien lo beso fuiste tú.
- ¿Que yo bese a quién? El me robo un beso. Me tomo por sorpresa y antes de que reaccionara cierto superhéroe llego en mi rescate- Esta amiga mía tiene una fijación con los héroes.
-Ahora dices que fue oportuna la aparición de Batman
-Superman- la corrige- Pero tiene algo de Batman- pone los ojos en blanco- Se viste de n***o igual que él.
Hoy vestido va con ropa habitual de trabajo. Traje n***o de casimir, hecho a medida, sobre una camisa de seda negra. La cabellera engominada hacia atrás haciendo honor a su parecido con el hombre de capa roja, además de que hace resaltar los preciosos ojos que tiene. El rostro acerado bordeado por la incipiente barba le dan un aire de dureza que la hace pensar e imaginar ciertas cosas.
-Soñadora – la llama Perla- Despierta o no terminaremos esta conversación- obtiene la atención de Liana- Si ya terminaste el trabajo ven a divertirte con nosotros.
- ¿Cómo que a divertirme? Aun no se acaba este turno kilométrico. No puedo relajarme ahora.
-Pero le dijiste a Iron-man que terminaste- Hay Perla, que mala eres para los nombres.
-Porque no me gustó el tono en el que habló. Detesto que me traten como a un trofeo que no tiene ideas ni voz. Por eso caen en manos de cualquiera. - dice frustrada.
- ¿eso o que te dejó con ganas de más? - Esta de quien es amiga- Admítelo. Ve por él y matate las ganas o el mal humor.
-Mejor me voy, esta conversación me está dando urticarias.- Si huye a los brazos de Hullk.
- ¿Liana? – Escucha su nombre mientras se acerca al bar a resolver un tema.
- David ¿Qué haces por aquí? ¿Qué pasó con eso de que no te diviertes donde trabajas?
-Primero: estoy en una de las mejores discotecas de Illinois y segundo al idiota de Felipe le hacía falta un cambio de aires.
- ¿Quién es Felipe?
- Mi mejor amigo
- ¿Por qué le hacía falta un cambio?
-Está flechado por una chica y se le perdió
-Ya veo porque es un idiota ¿a quien se le pierde una chica?
-Tienes razón por eso le recomendé buscar otra chica para que se avispe- lo mira alzando una ceja.
- ¿Es así como funciona se te pierde una y buscas otra? Problema resuelto. Lo pondré en práctica.
-No me digas que se te perdió un chico
-En mi caso él es el idiota.
-Entonces tu serias la chica perdida.
-Mejor dejemos de hablar de idiotas. Ven tomemos algo- él es el jefe y yo necesito despejar el mal humor. Llegaron al bar y pidieron unos tragos.
Desde su lugar en la barra, Felipe observa la cercanía de su amigo con la señorita “L” pidió dos tragos seguidos de Tequila Reposado. Se fue con un tipo y ahora esta con el otro. Insaciable es esta mujer probando frutas. Achica los ojos para seguir los movimientos del par que habla y ríe como dos que se conocen bien. David nunca la ha mencionado. Se ve a gusto con ella, hasta la agarra del brazo. Mucha confianza. ¿El besador triste donde quedó? Ni siquiera fue capaz de hacerla responder a su insípido beso.
Dos tragos más de la botella Reserva Reposado. Cuando esta de malas toma esa bebida una de las mejores cosechas mexicanas. Se acerca al dúo que no se percata de su presencia hasta que lo escucharon hablar.
-Señorita – dijo con voz de acero- No le parece un descaro divertirse con el uniforme en el lugar donde trabaja eso le da mala fama a la empresa- David lo vio sorprendido. Acababa de dejarlo en otro lugar. A Felipe, nunca le ha importado que los empleados de cierto nivel tomen algo en su descanso.
-No creo que eso deba preocuparle caballero. Si no tiene a quien molestar por allá esta la toca huevos- David se atraganto con la bebida- ¿estás bien David? - ¿David? Estos dos se traen algo
-cof, cof, cof, tráeme un poco de agua. Cof, cof
-La señorita esta fuera de servicio- enfrentaron sus miradas como dos lobos al acecho- Él puede buscarla- David ahora se quedó sin aire, la respiración se le detuvo ante tal respuesta de su amigo ¡aquí pasa algo!
-Te acompaño, vamos David – impidió que se moviera. La frialdad de su mirada la congelo en el sitio.
-Vuelvo en seguida- se fue dejándolos mientras busca el agua para refrescar el ardor en las fosas nasales y garganta. ¿Qué fue eso de toca huevos? ¿Cuáles huevos?
- ¿Eres loco o te haces? - lo enfrentó sin tregua.
- ¿Eres tonta o te haces? Besas uno, luego a otro y ahora de risitas con un tercero ¿Qué dices de eso?
-Digo que tengo un idiota frente a mí que se pone un traje de marca para fisgonear y como todo hombre de pacotilla ve lo que hace una mujer y la juzga condenándola, pero aprueba lo que hace el. Yo no tengo nada que ver contigo así es que desaparécete de mí vista.
-Claro dátelas de ofendida. La señorita olvidó que me utilizó para su experimento y luego abandona el lugar de los hechos dejando todo limpio, pero dejó la prueba irrefutable de que me utilizo- lo mira inquisidora- además te llevaste una de mis camisas.
- ¿Tus camisas? Ya te creí que esa casa es tuya y para que sepas le entregué la camisa al verdadero dueño. Puedes preguntarle- ¿de qué pruebas hablará este precioso idiota?
- ¿Mí mismo te entregaron la camisa rosada de Dior? No
-Jajajajajaja que buen sentido del humor ¿Tu mismo acostumbras a acosar chicas que luego llevas a la casa de un pobre anciano millonario? - Tenía entendido que las rubias eran brutas, pero no oí nada de que fueran chistosas.
-No- vio como la chica levanto su dedo medio para mostrárselo- lo que acostumbro es a coleccionar juegos de ropa interior color beige- vio como agrandó los ojos- ¿A quién le dejaras el juego que traes puesto hoy? - una sonora cachetada se estrelló en su pulida cara.
David se acercó agitado. Alcanzo a ver los movimientos acalorados que culminaron en el golpe. Nunca vio a alguien golpear a su amigo. Quienes lo intentaron fueron al hospital.
- ¿Está todo bien por aquí? - le parece ver a dos titanes enfrentándose.
-David, tengo un regalo azul turquesa para ti. Me acompañas- Felipe se escandalizo con sus palabras. No pudo evitar que su mente la imaginara con la lencería de ese color. El vestido que lleva puesto es un básico de Sara confeccionado para cierto personal de la cadena. Lleva uno rojo vino que cubre todo su cuerpo hasta las rodillas. Con su esculpida figura es inevitable no hacer fantasías con ella, más después de haberla tenido entre sus brazos.
- ¿un regalo para mí? - Le pareció ver fuego en la mirada de su amigo, eso lo divierte- Pues vamos por él.
Agarrándose la mejilla que aún le ardía, Felipe salió de la escena. Dando la espalda a lo que quisiera hacer la desvergonzada que acompañaba a su amigo. De camino encontró a Bibí que se le pego como un chicle. Respondió a su beso con rabia. Ella se encargaría de apaciguar su mal genio. Decidido.
Liana se quedó mirando el camino que recorría Felipe. Apretó los puños al ver la pelinegra adherirse a la boca del hombre. Sintió que le invadía una rabia felina. No entendía porque si ni conoce a ese engreído.
-Ella es Bibí, se encargará de calmarlo. Vamos por mi regalo. ¡Déjame adivinar ¿uhhh? un libro! - le saco una sonrisa a la chica. Si él se imaginara el regalo en la mente de Felipe. Se puso roja de la vergüenza. Parece mentira que ese hombre sacara una personalidad en ella muy distante a la real.
Termino el turno y se escabullo a su casa. No tenía ánimos de hablar con nadie. La rabia contenida la tenía al límite del llanto.
-Hija, hoy tengo una entrevista de trabajo- Sila Boran. Padece una rara enfermedad que la ha mantenido confinada a los hospitales por años. Largas semanas ingresada o reposando en la casa la alejaron de la vida laboral. Ahora está en un programa que le permite contar con una nueva línea de tratamientos que la han mejorado bastante. Su hija mayor ha sido su principal soporte.
-Sigues con eso mama.
-Ya me siento mejor. Necesito hacer algo. No quiero seguir siendo la causa de que no alcances tus sueños querida.
-Para mí no es una carga y lo sabes – Debió graduarse hace un año, pero los trabajos extras para garantizar la salud de su madre y estudios de su hermana le obligan a tomar menos materias. Sin contar que lleva dos carreras.
-Un aporte extra nos vendría bien
-Recibes una pensión. Olvida eso, te puede causar estrés
-Quiero intentarlo. - toma su bolso para salir- Después voy al programa de medicamentos. No quisiera que al trabajar pierda ese beneficio. Los medicamentos son muy costosos. Aun con varios trabajos no los podríamos cubrir.
-Avísame si necesitas algo. - Le preocupa que su madre retroceda. Sería muy doloroso pasar por lo del principio. El medico se lo advirtió ante una recaída.
-Hola Liana. Hola mamá- Berenice entro como un torbellino. Soltó la mochila en el mueble. El desgano se le notaba en la cara.
- ¿Esa cara? Vienes de la casa de tu amiga ¿algún problema? - Sila conoce a sus hijas, sabe cuándo pasan por malos momentos y eso es frecuente.
-Lo de siempre. No puedo ir porque no tengo ropa adecuada ni dinero para aportar
-Ves que hace falta- dice su madre mirando a su hija mayor.
-Berenice escúchame. Los limites son mentales. Siempre hay opciones, solo tienes que transformar las dificultades en oportunidades. – Dijo a su hermana lo que se ha repetido muchas veces.
-Perdóname liana, no quiero que te agobies con mis cosas.
-Hey, ustedes son lo más importante para mí. Cambia esa cara y prepárate que serás la más linda de esa reunión
- ¿En serio? – afirma- ¡ahhhhh!!! Eres la mejor- la abraza dando saltos.
-Somos las mejores. - hacen señas con los bazos - Debes cubrirme en la biblioteca esta semana completa
-Ya sabía que no era solo amor, sino más interés.
-Alégrate de que podrás disfrutar de tu propio dinero para divertirte ¿Cuándo vamos a la tienda? - ahora con los ingresos que espera recibir en la pasantía puede pagarle los turnos que cubre en la biblioteca central.