Señor Importante

2064 Palabras
-Todo un mes detrás de la señorita “L” y esta no aparece. Eso me frustra, pero no tanto como la incapacidad que me ha ocasionado de salir con chicas. Bueno, salir no porque yo no salgo con ninguna, pero sí de relacionarme con otras chicas. Me aterra pensar en encontrarme otra virgen con aptitudes de chica mala. –hace un movimiento de hombros- Ya no puedo fiarme de eso para llevarlas a la cama. Esa condenada “L” es una liana que vino a enredarme con sus encantos y luego dejarme liado en esta inseguridad. - toma el trago sin apartar la vista dela entrada. -Si la consigo aclararemos algunas cosas y quien sabe nos podemos divertir. De pronto recobro la confianza en el sexo opuesto. Subiré mis estándares, eso sí. Deben mostrarme un certificado firmado por sus tres últimos amantes. - David lo escucha y pone mala cara ¿A quién se le ocurre preguntar por ex amantes? -Estas exagerando Felipe, y ya deja de traerme tanto a este sitio -Antes te gustaba- su amigo mueve la cabeza negando -Pero ya no. Hemos venido diariamente aquí, todas se parecen y ninguna es. Suelta eso. Seguro que si vamos a otro lugar se rompe el fetiche de la “L” -Tú no sabes lo que me hizo -Ni se te ocurra contarme tus cochinadas -Ahora eres puritano además no sabes a lo que me refiero. Si no quieres acompañarme, está bien, lo entiendo. Déjame solo en mi búsqueda -No seas dramático pendejo ¿Qué, me quieres hacer llorar o qué? - pagan la cuenta y salen. Se dirigen a otro lugar. La discoteca Illi´s Gold Room ubicada en el Diamond. Llegan en unos minutos. La entrada está llena. Es viernes, el día más visitado del lugar. A parte hoy tienen una banda que toca en vivo. Es el doble o triple del trabajo habitual. Más personal es asignado para atender a los clientes. Se necesitan más supervisores para coordinar los camareros y bármanes por áreas. El lugar esta abarrotado. Gente por todas partes disfrutando del espectáculo. Grupos se agolpan alrededor de la tarima coreando las canciones conocidas de la banda. David y Felipe ocupan su salón privado. Ser el dueño y el mejor amigo de este tiene sus privilegios. Desde allí pueden ver todos los ángulos de la disco. -Voy por un trago - ¿Por qué no lo pides? -Voy a saludar a alguien- miente -Te dije que cambiar de aires te ayudaría- Felipe eleva las cejas- “gracias David, eres mi salvador” por nada Felipe, soy un buen amigo- Dice emulando ambas voces. -Solo voy a saludar -Ve, saluda a todas, hay para elegir y celebrar que el dios del sexo ha vuelto. -Déjalo David, no estoy de humor - ¿Quién, con un mes sin hacer nada? - hace reír a Felipe que se va agitando las manos arriba en señal de rendición. -*- Liana estuvo de acuerdo en trabajar esta noche. El trabajo de pasante no le exigía trabajar por las noches, pero el personal escaseaba, no pudieron conseguir suplentes. Se ofreció porque quería hacer esa experiencia. Luego se entero que sus amigos de la universidad acudirían esa noche. -Liana, hoy vamos a la discoteca del Diamond. - ¿A quiénes te refieres, Perla? - Ya se lo imagina y no le hace gracia. En el último mes ha sido asediada por Javier, quien insiste en que pueden intentar una relación. -Los de siempre, tu incluida- Se alegra de tener un turno de trabajo. -Que mal, hoy me ofrecí a ocupar un puesto en la disco, estaré, pero trabajando - ¡Chica! ¿Por qué haces eso? Esa empresa no es tuya y para colmo ni te han pagado el mes que llevas ahí. - eso es cierto. En recursos humanos dicen no encontrar el contrato que firmó. -No todo es dinero. -Expresa sincera- La experiencia lo vale. Además, después que logramos incluir a mamá en la fundación que cubre sus medicamentos, todo es más fácil. Mi trabajo en la biblioteca me ayuda a costear lo básico. Lo demás lo resolvemos con la pensión. -Bueno, pero si te puedes escapar por ratos vienes a la mesa y nos acompañas- Perla insiste. A ella también la tiene loca Javier, con eso de que le ayude a convencer a su amiga. -Y dañar mi expediente, ya mucho es con que no haya tenido quejas en mi primer mes, todos los compañeros, todos- enfatiza- han recibido amonestaciones y quejas. Necesito terminar esta carrera. - eso es cierto. -Sabes que a tu jefe directo le caes bien. Dudo que se queje de ti. -Pero no es el único que firmara mi carta. El jefe, jefe escucha y lee los informes de los pasantes. Según he oído es muy estricto con esas evaluaciones. Ese bombón caería rendido a tus pies. Con la fama de mujeriego que tiene. Eligiendo a sus nenas no toma en cuenta nada. Es muy ligero para llevarse una mujer a la cama. Debería ser menos exigente con la gente que si trabaja. - Se pregunta porque tantas mujeres se interesan en la vida s****l del jefe, jefe. Berenice, Ariana y ahora Perla. -Si claro, le gustaría a ese bombón como a una fruta “ves, pruebas y te vas para volver luego” ¡jah! Prefiero trabajar. -¡sí, claro, señora bibliotecaria! -Boba, nos vemos en la noche. -*- -Hola Felipe- siente que le abrazan por detrás - ¿Bibí, que tal? - la despampanante mujer toma el trago que le están pasando a Felipe, toma un sorbo dejando sus labios rojos marcados en el vaso y hace que el hombre pruebe en donde está la marca del labial. -Vine a ver la banda y mira lo que me encontré- le mira sugerente. - ¿Qué encontraste? -A mi tritón favorito- ¿Tritón? ¿Es en serio? - ¿Dónde? - finge buscar- No veo a nadie con escamas por aquí. -Eso es porque te las quite todas la última vez, pero deje algunas ¿Qué dices si te las quito? -¿Te refieres a mí? -No veo a mas nadie por aquí- Irónico, la discoteca está llena de gente – el único hombre con ojos de mar, que oculta un enorme tridente debajo de la ropa y que yo sé cómo poner en guardia eres tu cariño- discretamente deslizo su mano desde el abdomen del hombre hasta la entrepierna haciendo que se tense más por la osadía que por otra cosa. ¿Cuándo se volvió tan expresiva? ¡Wau! - Suena tentadora tu propuesta ¿puedo pensarlo un rato? - la mujer se abalanzo sensualmente a su rostro dejando un húmedo beso en la comisura de sus labios. El aliento alcohólico mezclado con menta impregno su nariz. -Eso es para ayudarte a decidir- se alejó luego de apretarle los genitales a Felipe ¿Qué fue eso? Una mujer desesperada, sin duda. Le sorprende ese pensamiento. Se supone que le gusta que las mujeres sean así. Busca el trago y vuelve con David - ¿Qué es todo eso que vi? Esa mujer promete mi hermano- le palmea el hombro. -Si- sonríe con picardía- esa mujer tiene al maligno dentro y me quiere calcinar, pero… - ¡Alto! No lo digas. Sácate eso de la mente y ve a que te vuelvan cenizas- voltea a ver que le llaman- vuelvo ahora Felipe, parece que me necesitan- mantén esa actitud, tu puedes. -*- -Mi vida ¿Cómo estás? - ¡Javi! - se engancha a su cuello- Tiempo sin vernos -te has alejado del grupo -igual que ustedes, estoy trabajando duro en esta pasantía de ese modo el tiempo se va más rápido -Pero nosotros nos reunimos con frecuencia -Me estas reclamando o me extrañas -Las dos cosas cariño- se acerca a liana tomándola de sorpresa uniendo ligeramente sus labios a los de ella. Su primera reacción fue la de alejarse, pero el hombre la sujetó para extender el beso. Se mantuvo rígida. Una figura imponente ensombrece la silueta de los que se besan. Con un gesto intimidante se dispone a interrumpir el idilio. -Disculpe, señorita- esa voz los sobresalta. Antes de que ella reaccionara al beso de su amigo. El enojo en la voz de quien habla le recuerda la razón por la que está allí- ¿interrumpo? Avergonzada y aturdida además de molesta con Javier. Como se le ocurre besarla sin su consentimiento en medio de una jornada laboral. Tiene el uniforme puesto. Qué vergüenza. Se dispone a dar el frente al cliente cuando siente que halan su brazo. Una fuerza descomunal la aparta de Javier llevándola hacia el lado opuesto. No entiende lo que está pasando. Cuando se detienen, levanta la vista para ver a… -¡Tu! ¿Qué haces aquí? – Es un lugar público pero muy exclusivo. Sigue pensando que él es de su misma clase, que no se pueden permitir esos gustos muy frecuentes. -Yo – le responde irritado- ¿esperabas a otro? - le dice en forma de reclamo. Yo pensando cómo encontrarla y ella, la muy condenada besando ranas por ahí. -Al menos no a ti- contestó desafiante. -Claro, imagino que buscas una nueva fruta para probar- se puso roja como un tomate al escuchar sus propias palabras. -Eso no es de tu incumbencia- se arrepintió enseguida de su respuesta. La acorralo contra la pared con un aspecto salvaje. Su corazón desbocado. Sus pechos reaccionaron al salvajismo que exhumaba y casi por instinto envuelve las manos en su cuello. Sintió deseos de enredar los dedos en su cabello. Que me bese pensó. - No te atrevas a besarme- ¿Dije eso? Sus palabras lo hicieron desistir de su real intención. -Ya quisieras, pero yo no pruebo frutas que otro manosea y la verdad la probada que di anteriormente no me gusto como para volver por mas- Estúpido, desgraciado, quería gritarle. -Qué casualidad, me pasó eso recientemente. Probé una fruta que se veía apetitosa por fuera pero no lleno mis expectativas de sabor. No la probaría de nuevo. Menos después de ver cómo le manosean los huevos- ¡UHH! - ¿Sera que te mueres por ser tu quien toque? - Esa boquita es muy soez. Debo ponerla en su sitio. Liana, Se acercó lo suficiente para quedar cerca de su oído –Ya toqué, mordí y lamí, suficiente, ahora voy por algo verdaderamente bueno- que lengua tan viperina. Todo ese desborde de veneno no hizo más que tensar de verdad el cuerpo masculino. Haciéndole sentir un cosquilleo exquisito, creándole un anhelo que le costaba controlar. Esta mujer se merece un castigo por ofender su hombría. Comenzó a reír- ¿Tengo cara de payasa? - aumento la risa –Estúpido mírate en el espejo para que veas algo gracioso de verdad. -Me rio porque aquí no hay nadie que te crea lo que acabas de decir. -No hace falta más nadie, con que lo escuches tu es suficiente. -Mentirosa- la volvió a acorralar- estas nerviosa. Te tengo nerviosa- dijo sobre sus labios- te voy a demostrar tu mentira. Tu cuerpo vibra, lo puedo sentir- Si me besa me derrito- Pídeme que te bese. -Aléjate, engreído- la beso con rabia. Exigiendo sumisión. Liana se resistía a ceder, el orgullo la obligaba a luchar. El terminó el beso por necesidad de aire. Sintiéndose victorioso a pesar de la resistencia. El cuerpo de la chica le dijo lo que quería- Te diste cuenta no me causas nada. Por si no te diste cuenta, tengo a quien besar. - La miro fijamente tratando de leer su mente. -Ese tipejo no es competencia para mí- se alejó para contener la rabia ¿Por qué esta rabioso? - ¡jah! - ¿Liana, todo está bien? - y a este quien lo llamó. Javier se acercó a donde estaban. -Cariño, que bueno que viniste por mí- puso la voz melosa sorprendiendo a Javier que quiso seguirle el juego. Aunque no tenía la riqueza de Felipe. Pertenece a su mismo nivel social y no se sentía intimidado. -Sí, vamos- la fue a tomar de la mano y Felipe lo impidió -La señorita está trabajando- miro el uniforme con el logo de GDG. Resulta que trabaja para mi propia compañía y yo no lo sabía. -Lo siento, señor importante. Mi turno ya terminó.
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