De vuelta en nuestro rincón, Alexandra y Daniel se sumergieron en esa profunda charla post-aventura sobre las revelaciones de la antigua ciudad. La pintura misteriosa y el espejo encantado, esos elementos sacados de una película de magia real, ocupaban sus pensamientos mientras trataban de descifrar el significado de la danza de dos almas a través del tiempo. La pintura, ahora cargada de la historia que habían desenterrado, se volvió como el objeto más místico del cuarto de estar. Alexandra se plantaba frente a ella por horas, examinando cada pincelada como si pudiera encontrar respuestas en esos trazos que conectaban su historia de amor con la de la pareja antigua. Daniel, por su lado, se sumió en la leyenda urbana del espejo encantado. La idea de un espejo que te mostraba conexiones te

