Por un momento después de haberlo pensado demasiado trague saliva sacando del bolso las cuerdas de las carpas, me parecía genial, siempre me lo pareció pues habían veces en que Klei me sacaba al frente de la casa y armaba las carpas con ella. Los pequeños animalitos que brillaban por la noche se colaban dentro y parecían estrellas volando por todos lados, era mi parte favorita de la noche tras un trabajo muy forzado.
Cerberos parecía conocer eso muy bien tal y como si tuviese una memoria de todo esto que sucedió en aquella época, poco después se noto que efectivamente el estaba en aquel sitio junto a nosotras disfrutando de la oportunidad y la hermosa vista, ya que estaba escondido, dentro muy pero muy dentro de Klei y así pudo notar lo bello que fue el mundo hasta que paso todo esto tras la pelea y los líos con Klei entre otras cosas.
—Hace mucho tiempo te vi de a misma manera en que te miro hoy en esta noche...— fijo su vista en las luciérnagas que revoloteaban por todo el campo como si fuesen su presa— así de brillantes te veías en esas épocas...
—No estabas allí... ¿como lo sabes?
—El corazón de Klei... es mi hogar y siempre lo fue desde que tu madre te dejo con ella
—¿Perdón? discúlpame no entiendo nada— añadí poniendo firme mi espalda y mi corazón, tal vez no fuese algo que no hubiese escuchado ya pero si era algo que era imposible de evitar.
Su voz firme y brusca me timbro con las primeras palabras que salieron de su boca.
—Hace mucho tiempo Klei y yo fuimos directo a un viaje donde los ancianos del bosque indicaron buscar el artefacto extraviado del Comeq un antiguo báculo que mantenía a flote la ciudad de los elfos— agacho su cabeza como fijando su vista en una pequeña hormiga que hurgaba por su pelaje— Klei me invoco nuevamente después de mucho tiempo, ella era la guerrera mas joven de aquel mundo bajo, sus cortes eran precisos y no fallaban en lo absoluto.
—Se que fue una guerrera excepcional eso me lo repetía cada día de mi vida desde que empezó a entrenarme y hasta sin hacerlo.
Una pequeña sonrisa apareció de sus "labios" mostrando todo sus dientes afilados y provocando en Gul una preocupación un poco tonta debido al hecho de que Cerberos solo no tenía una mejor apariencia por mostrarme y estaba a punto de contener una nueva para calmar mis nervios por opinar.
—Te sientes incomoda... Lo puedo notar desde acá... Puedo cambiar mi forma si así lo deseás— lamió su pata y sonrió— no soy agresivo, soy un lindo perrito de hecho puedo buscar el palito si me lo lanzas lejos— comento con sarcasmo.
—Que chistoso, ¿Te imaginas? Tu buscando un palo pequeño, tienes el tamaño de una roca enorme que no se puede pasar sin más, es decir, podrías llevarnos a Gul y a mí en tu lomo como si fuéramos solo un equipaje muy pero muy pequeño y ...¿me dices de traerme un palo minúsculo? No creo que te llevarás muy bien con Klei era bien amargada y tú totalmente diferente.
Sus ojos me vieron fijamente y sentí que algo en el fondo de su corazón o quizás de su ser sonrió... Para mí... Y me sentí segura con el desde este día hasta el futuro dónde lo escribirá a su lado más que nunca.
Recuerdo que un día esa mujer me miró una noche mientras dormía, el cielo no paraba de gritar qué odiaba la suciedad que abarcaba la tierra