Klei se dispuso a pelear también y con su rapidez logro dar una estocada en el pecho del enemigo haciendo esto a oportunidad perfecta de Gul y Cerberos para herirlo gravemente. Así fue, Gul lo atravesó con sus garras de acero apuntando directamente al pecho yendo por sus pulmones para dejarlo sin movimientos al menos por unos momentos, mientras Cerberos usaba sus colmillos para ir por la vena yugular quien conlleva la sangre desoxigenada desde la cabeza hasta el corazón.
¡Éxito!... no por mucho…
No fue suficiente, el enemigo se levantó después de esos ataques y con rapidez aplico fuerza para partir en mitad a Gul con una espada asesina de no muertos. Presentaba más problemas pues era un ser con capacidades de aparecer y desaparecer a conveniencia, nada de los ataques hechos con armas que le hiciera le harían daño si no era con una “espada no muerta” y efectivamente tenía una para hacerlo.
Klei se atravesó en su ataque impaciente por destruirlo usando su espada como bloqueo poniéndola cruzada mango con mango, luego lo empujo para alejarlo lo suficiente y ordenarle a Gul que volviera a estar a salvo.
U-Un momento… ¿cómo es que se todo esto?... me temblaban los labios.
–No te asustes – dijo Gul mientras sus ojos brillantes y amarillos me veían fijamente – la naturaleza te está hablando, el mundo no es solo para darnos de comer, nos da mensajes y nos habla, sobre todo a ustedes seres estúpidos e inservibles que solo saben hacer daño.
– ¿¡Perdona!? – le dije con tono molesto y muy desagradada – de que carajo me hablas tu que apenas me conoces.
–Mocosa engreída y fastidiosa– dijo sin siquiera pensarlo demasiado– hablo de que tu sangre se mezcló con la tierra y en este momento la madre tierra te habla para protegerte, te cuenta lo que sucede para que sepas que hacer al momento de reaccionar.
– ¿Al momento de reaccionar...?
Desperté… mareada y débil muy débil pero desperté.
Allí estaba Klei y un duende en medio de una batalla, el perro infernal aquel a un lado esperando su momento de atacar y en el círculo de invocación aquel demonio necrófago que me hablo mientras dormía.
–Si claro… dormías, mocosa estúpida –. Dijo grosero apareciendo frente a mí – es momento de que saques tu poder engreída, tu compañera te necesita y tú solo vez.
Como haría tal cosa, Klei no me dio tiempo ni de tocar un arco como carajo sacaría una maroma siquiera para defender a mis compañeros. El me miro sin pestañear, claramente no tenía pestañas pero sí que sabía lo que yo debía hacer… Enséñame le dije.
– ¿Qué?
–Que me enseñes payaso, enséñame a pelear para apoyar a Klei.
–…
–No puedo ayudarte con eso, no se aprende todo en un minuto. Pero si puedo entrar en tu cuerpo y luchar por ti, ¿aceptas?
–Si…
– ¡Muy bien!, medita y entrare cuando vea la oportunidad.
– ¡Excelente!
Me dispuse a entrar en trance, cuando paso el suficiente tiempo sentí un fastidio en el pecho como si un bombeo del corazón no fuese correcto y me pasara factura por no cuidarlo. Pero no fue mi corazón ni siquiera una vena resentida, fue Gul que entro en mí y se coordinó conmigo, pude escuchar su voz diciéndome:
–Es momento de defender, no te asustes por lo que veas, es tu poder el que veras. Confía en ti y en tu potencial, eres una creación maravillosa y solo espero que viendo esto te animes a ayudar seres que te necesiten.
Sentí mi corazón latir fuertemente por la alegría, ese monstruo que daba tanto miedo, tanto que podías hacerte pipi encima si lo vieras en plena noche de madrugada. Me hacía sentir confiada y en orden conmigo misma, quise confiar, me dispuse a confiar y solo asentí a hacerlo.
Me levante del suelo y me pare firme tal como me dijo Gul, puse mis manos al frente y las junte como si fuese a invocar… Klei y cerberos me miraron de reojo, luego volteando sus vistas hacia el otro y sonrieron…
De mis manos se fue creando una espada, los brotes de hierba se iban enredando entre mis pies y sentía que la naturaleza me hablaba, la tierra me guiaba a un lugar que jamás había visto y no sabía que podría existir… aquella montaña llena de flores con seres por nacer… El aire soplaba y sentía mi energía fluir de mis manos mientras Gul estaba increíblemente feliz, podía sentir su alegría atravesando por mis sentimientos y no lo niego yo también me sentía feliz.
Gul termino de materializar el arma que salió de mis manos, era mi alma, aquella espada en mis manos era mi alma y yo estaba en ella.
Veía a Gul sosteniéndome y los demás me veían a mí con una espada, era increíble pero también doloroso y lo supe al implementar el una velocidad que dio un fuerte impacto conmigo en forma de espada hacia el duende y este salió volando. No lo hirió, pero si le dolió el golpe. Gul invoco de mi cuerpo espadas que iban naciendo del suelo desde un sello con ocho puntas, cada espada se situaba en una punta y desprendían energía que todo aquello cercano lo iba cortando rápidamente, era como si tuviesen vida propia… y así era, cada espada representaba uno de los reyes antiguos existentes que sostenían gran poder en la tierra de mi madre. Podía ver su energía y Cerberos me confirmo tenían vida aquellas armas tras hacerme la pregunta de porque lo parecían.
Aquellas espadas se acercaron al duende moviéndose al compás de Gul e hicieron cortes por todo su cuerpo, una tras otra logrando cortadas no profundas como para matarlo pero si lo suficiente como para derribarlo. Y así fue hasta que una de las espadas dio un golpe con su hoja volteada y lo mando por los aires hacia los árboles.
Gul corrió hacia donde había caído aquel bicharraco pero no lo veíamos por ningún lado, ni aun usando el olfato de Cerberos pudimos… hasta que el mismo salió como un gusano desde la tierra hacia el exterior haciendo un corte profundo desde mi vientre hasta mi pecho, salió sangre por todos lados y sentí ya no tenía comunicación con mi cuerpo. Klei le dio un espadazo en el costado y lo envió con Cerberos quien lo tomo entre sus dientes y lo apretó sin soltarlo, no importaba cuánto golpease o atacase su hocico o sus dientes, en cada golpe más lo apretaba como si fuese un lindo perrito con su pelota de tela rellena de frijoles en grano crudo.
Por otro lado Gul hizo un movimiento inesperado en el intento de salvarme, junto mis manos como si fuese él y brillaron en un tono amarillo hermoso, como su fuese el mismo sol que se apareciese allí. Era el mismo tono y el mismo procedimiento que Klei me explico sobre sus ancestros con aquella habilidad.
Ahora mis manos estaban dentro de mis aperturas y poco a poco fueron corrigiéndose las heridas que me hizo hasta quedar selladas. Y ahora todo volvió a su normalidad, Gul salió de mi cuerpo y yo entre pero me desplome, Gul me tomo en sus manos y me acogió hasta llegar a la casa… Klei solo miraba sin decir ni una palabra…
Desperté… viendo primero que todo un techo de madera con enredaderas entrelazadas, estaba en una casa, en casa de la vieja gruñona, recostada sobre una funda de paja que había hecho Klei para recostarse en época de calor masivo, mi cabeza daba vueltas y no podía si quiera pensar en algo de lo que paso.
Cerberos estaba a mi lado esperando echado a que me despertara para así dar el aviso de que no me había marchitado como el tulipán que consiguió en el fondo de aquel pequeño lago, no sabíamos porque estaba allí hasta que vimos cómo se secaba poco a poco y supimos que era la fuente de vitalidad para ese sitio.
Yo no era aquel tulipán; pero casi quede como el, solo por unos pelos de tiempo me salve y tenía allí a quienes me habían apoyado en ese momento.
– ¡Klei…! –Grito Cerberos mientras se lamia una pata – ¡Katlie ya despertó!
– ¡Voy! – dijo Klei corriendo hacia mí.
Gul solo me veía desde la oscuridad con el único ojo que le quedaba mientras a su vez afilaba sus garras con unas rocas que a saber de donde salieron.
–Hola–dijo Klei mientras devolvía a sus ojos las lagrima que sobresalían– ¿estás bien…? tengo una gran duda existencial o algo así. ¿Quién hizo todo aquello que paso?, ¿fuiste tú?
–No fui yo, Gul me ayudo con eso…
– ¿Gul…?
– ¡Si, Gul! Klei – dije en tono molesto y con un poco de rabia– ¿porque lo mencionan como si fuese lo peor de este mundo? , él no es cómo piensan ustedes, ¡pude sentir sus sentimientos y malo no es si eso piensan!
–No es eso Katlie – dijo Cerberos acercándose poco a poco mostrando sus colmillos– ¡es porque él tiene un pasado con la gente que fue tu r**a antigua o para ser más precisa por la persona de quien vienes pequeña mocosa!
– ¿Pequeña mocosa…? No creo haber jugado contigo de niña como para que me llames así ¡perro estúpido! – solloce y dije en voz baja– no quiero que me digan más mocosa, niña tonta o niña estúpida. No los trato de tal manera y he pasado muchas veces que me llamen de ese modo tan hiriente, así que por favor, no me llamen más así porque Klei me dio un nombre y es Katlie. Horrible nombre por cierto, pero al menos tengo uno.
Cerberos se miró entre si y solo entendió que los “humanos” siguen siendo débiles e idiotas. Pero que tenían sentimientos y eso los hacia ser lo que eran así como les daba ese gran poder en sus habilidades fuesen físicas o mágicas para vencer cada vez más al objetivo.
–Nunca rendirse… – susurro seguido de un gruñido– está bien niña, pero aprende sobre tu futuro; no eres un ser viviente como los demás, eres una llave eso grábalo en tu memoria.
–Ya lose, soy todo menos un ser viviente… aunque respiro, soy todo menos un humano común… aunque vivo como todos en una casa, soy todo menos parte del mundo… aunque vivo en e-
–Te equivocas– me interrumpió sin rechistar y a regañadientes– eres todo lo que dices pero tienes una misión y la debes hacer cumplir, por el siempre hecho de que tienes un don que ayudara a muchas personas inocentes que no pueden defenderse solas. Eso debes hacer.
– ¿Y qué hago? – Salieron mis lágrimas sin relucir demasiado – No sé nada de mi… y no sé nada de mis… ya sabes. También tengo una jaqueca increíble y no puedo si quiera pensar bien
–Gul te ayudo, ¿No? – trato de sonreír junto a Klei.
– ¡Él te enseñara!–dijeron ambos con un tono bastante emocionante y escandaloso– además, él tiene mucho que contarte sobre lo que quieres oír –dijo Klei medio sonriendo–.Estoy segura que van a congeniar muy bien.
–…
– ¿Perdón? – Dijo Gul estrellando sus garras contra la pared hecha de rocas y en tono muy molesto– ¡me arrancaste un ojo hija de tu madre elfa! no es así de simple como lo dices ¡y piensas que te ayudare a zafarte de la misión que Flow te encargo a ti bicharraca!
Klei desenfundo su espada y Cerberos se posiciono para batalla. Pero Gul ni se inmutaba, podía con ambos gracias a la ira que sostenía en ese momento y absolutamente nada lo iba a parar en su venganza por lo despreciable que fue Klei… Cerberos no sabía nada al respecto y seguía órdenes de su invocadora, pero Klei sí que lo sabía y no era correcto.
– ¡Paren ya! –Grite aun con ese dolor rebosante en mi cabeza– Klei, deberías avergonzarte ¿sabes? Quieres deshacerte de mí lo más antes posible y eso lo he visto siempre, aquella molestia por tenerme cerca y criarme, esa obligación jamás la quisiste y tampoco el enseñarme de mí pasado, presente y futuro. Tranquila, no te obligare a estar conmigo pues creo poder cuidarme sola. Quedas libre de hacerte cargo de mí, puedes irte.
–Espe…
– ¡No! – respondió rápidamente Katlie, sin dejar si quiera una opinión de su parte– Solo vete, siempre he recibido de ti toda esa energía – salieron mis lágrimas sin paro definido– y no soy tu hija, pero aun así me creía serlo, tranquila… no necesitas estar atada a mi así que vete y gracias por la crianza que fue obligada pero de igual modo gracias–. Respire profundo– cuando quieras volver, solo veamos si estaré para ti… y si lo estoy, lo hare del mismo modo en cómo estás haciéndolo conmigo.