Primer paso

2121 Palabras
Sentía que cada procedimiento enseñado en los entrenamientos como soldado del rey y la reina solo era una gran mentira. Si aquello que era la base para seguir viviendo solo era una mentira, no quería saber si nuestro entrenamiento, carácter y persona también era mentira. No sabía si volver a mi pueblo o quedarme allí, dudaba de cada paso que planeaba dar. Pero recordé, tengo mi familia y debo volver… Con la garganta seca y teniendo un poco mis ojos aguados tras primero aquella historia que me conto Flow y segundo la verdad sobre mis reyes y asquienta enseñanza que no deseaba poseer. Le conté de Katlie y mi esposo a tu madre. Ella lo tomo muy bien y acepto la propuesta de que permaneciera a su lado por un tiempo, conociera su mundo y aprendiera de ellos para luego volver con mi familia y decidir qué hacer con mis reyes. Después de un rato de charla, me entro algo de cansancio y me dispuse a dormir. Ella cuidaría de la zona y saldríamos temprano a seguir avanzando.  Luego de horas de descanso me levante, ya la fogata estaba apagada y todo recogido, Flow me pregunto si ya podíamos continuar con el viaje y yo asentí. Llegamos a unas escaleras que se veían muy agrietadas como si fuesen dejado de ser usadas desde hace milenios, me dio miedo pasar por allí así que iba a preguntar, cuando la vi, subiendo muy tranquilamente y en cada paso iba iluminando un camino verde, ¿qué era eso que brillaba? Era hermoso. Tome un recipiente que guardaba en caso de necesitarlo, recogí un poco de eso y lo guarde en mi mochila. –Es musgo brillante, dijo sonriendo. –Mus… ¿Qué? –Se rio un poco más alto, casi los muros retumbaban del sonido tan fuerte – es musgo brillante, una especie de planta, cuando la tocas el comienza a brillar. Es muy efectivo para viajar por cuevas oscuras. –Sentí un poco de vergüenza por no saber algo tan simple, pero a la vez un poco de gracia. –Ella me devolvió la sonrisa apenada y me invito a seguir subiendo los escalones. –Afirme. Cuando llegamos a la cima estaba una puerta compuesta de ramas y hojas verdes, enredaderas sueltas caían como cortinas y entre partes de ellas se podían ver los rayos de luz compuestos por el brillante y hermoso sol. Te generaba unas ganas indescriptibles de pasar aquel espacio misterioso, y así fue, lo cruce. Y, lo cruce… Mi “nueva vida” comenzaba a partir de este momento, con un par de espadas cruzadas en cada extremo de mi cuello. –Me encanta este caluroso recibimiento–. Grite un poco enfurecida pensando que me matarían como a los demás. –Tranquilos–. Dijo Flow con voz firme y certera– es aliada. Así fue, todos bajaron sus armas y se dispusieron a conocerme mejor. Desde mi color de cabello hasta si iba al baño dos veces al día. Pero aun desconfiando por mi dudosa procedencia, que obviamente les daba toda la razón de tenerla, me dieron la bienvenida y yo lo agradecí con gusto. Vi durante un tiempo que estuve con ella, cosas que jamás veré de nuevo, seres que tenían una luz inmensa en su interior, ni las criaturas más antiguas tenían tal nivel de pureza y me encantaba estar allí. Tu madre me guio a través de pasajes que llegaban a zonas de gran vitalidad para ellos y con el tiempo entendí que ellos eran vida, no aquella destrucción que nos habían pintado en la mente antes de venir a la misión. Y mi creencia en los seres de luz volvió a nacer.   ¿Tú creerías en los seres de luz también si alguna vez llegas a estar frente a uno?... “Cada ser que habita en el mundo y el universo completa una fase de creación, es como un reconocimiento del cosmos de que en realidad existimos para dar creación a nueva vida y que contribuimos con él a que cree también”. Eso le enseñó los seres de luz infinita a Klei mientras estuvo a su lado. Y mientras entrabamos a la casa para preparar unos bollos de té, ella seguía platicándome sobre aquel maravilloso lugar escondido entre unas ruinas al fondo de un frondoso bosque. Klei escogía muy cuidadosamente las hojas que se usarían. Siempre procurando que fueran tiernas y verdes aun, mientras con una sonrisa me decía: –Nunca vi cosa más hermosa en mi vida. Un amor tan puro y tierno como el que ofrece un niño recién nacido a su madre tras tocar su pecho y escuchar su latido tierno por primera vez. – ¿Ellos se podían enamorar? –. Pregunte curiosa –Sí, Katie–. Suspiro– podían y de muchas maneras, era lo más lindo para ver pues su cariño no era como el que conocemos. Era como si regaras una semilla hasta que esta creciese. – ¿Como una semilla…? –Sí, su forma de amar era distinta a nosotros–junto sus manos y apoyo sus codos sobre sus piernas– ellos no aman cuando ven a la persona que es su par en cualquier fase de su vida o de la forma que quieran, así como nosotros que podemos tener 150 años y si conocimos a nuestro amor podemos estar con él o ella en el momento que queramos. No,  para ellos es distinto. Su amor nacía desde que yacían por aquellas flores en la cima de la montaña, cada uno de ellos se formaba en un c*****o precisamente asignado para su crecimiento y aquellas raíces que daban la base de la  flor hacían un vínculo con otro c*****o, quien contenía otro ser dentro de él y este sería su gran y futuro amor por el resto de su vida. – ¿Es decir que su amor era para toda la vida? – me sonroje tras el hecho de pensar que también deseaba un amor así de bonito. –Así es Katlie, es como el vínculo de un árbol con el suelo que pisamos cada día. Y solo pocos de nosotros podemos enamorarnos de tal manera tan hermosa y glamurosa. –Q…Quiero un amor así… – dije sonrojada y un poco tartamuda – sé que apenas soy una niña, pero no conozco a nadie de mi edad que tenga mis gustos o características al menos similares. –Tranquila, algún día llegara la persona correcta y cuando estés lista podrás salir de este bosque, conocer otros seres y otros planos, solo ten paciencia. – ¿Podre salir de aquí? – Apoye la mano derecha en mi mejilla – estoy aburrida de estar aquí, quiero salir y cambiar el mundo. –Ten paciencia Katlie – me dijo con tono un poco molesto – no todo es como piensas y no es tan sencillo, puedes tener a mala suerte de salir de aquí sin estar preparada y que te asesinen apenas cruces la frontera. Te conozco bien y no quieres nada de eso, no eres alguien que le guste te manipulen e intentaras defenderte de esos seres. –Muy bien como tú digas – dije molesta – sigue contándome de mi madre. –No lo hare… no mereces que te cuente de ella, no has madurado absolutamente nada. Quede en silencio por el pequeño estallido del corazón y solo decidí tragar saliva para parar mis lágrimas antes de que salieran. Luego, escuche su voz diciéndome: –Ella no fue como te lo pintaste desde un inicio, sé que recuerdas todo desde el momento en que naciste, muy pocos seres en el mundo nacen con esa habilidad de reconocimiento inmediato. Y antes que refutes sobre lo que digo de ti; te diré que llevo años viéndote y dándote mi atención, te eh visto tener pesadillas mientras duermes y repetir cosas que son de cuando eras una bebe y te arrullaba en mis brazos, cosa que no es normal para alguien de tu edad. Así que piensa bien que harás con tu vida porque no vienes de alguien que sea un ser común y corriente, vienes de alguien que sabe el verdadero significado del amor y la vida, tu no naciste solo porque si o porque ella cometió un desliz. Naciste porque te anhelo y eres la llave para hacer mejor este mundo, sea con o sin violencia, ya eso lo decidirás en su momento… Tu primera misión después de tu entrenamiento será esa, así que ve grabándolo en tu cerebro inmaduro, porque no tienes tiempo para ser de ese modo ni ahora ni después. –Solo asentí sin decir ni una palabra, no sabía ni quien era… Me abrazo sin decir nada…   Amaneció y se creó un nuevo día para vivirlo con más fuerza. Hoy comienzo mis clases de defensa con Klei, no tengo ganas… pase toda la noche llorando, no entendí el porqué de todo y no es re confortable todo aquello que paso antes. Me levante de la cama, esta vez Klei no toco mi puerta ni me dijo que me vistiera igual que siempre lo hacía. Dispuse a ponerme un pantalón, una camisa y encima de ella un chaleco de hongo luminoso, hoy no tenía ganas de ponerme vestido y quería estar lo más cómoda posible. Al bajar hacia la cocina vi a Klein, con un cuchillo en la mano izquierda y una taza de bambú con te en ella. Debo aclarar que no se veía muy amigable y que el resto de día no quiso ni tomarme en cuenta para nada; sentí como si no estuviese y lo que era vivir sin nadie a mi alrededor, lo sentía como un clavo que hay en una de las habitaciones y que por nada del mundo se puede sacar de allí, sentía que ese vacío no podía sacarlo de allí por más que quisiese. Donde ella iba yo no podía ir, solo se levantaba y se iba, era como si me evitase a toda costa y precisión. Dolía… Me sentí sola y vacía hasta que no quise sentirlo más, me dispuse a preguntarle a Klei que pasaba. Corrí hacia un viejo árbol de millones de años donde ella reposaba bajo sus hojas recostada en una cama voladora que había hecho con hojas y lianas; quise preguntarle qué pasaba puesto que ya estaba decidida a hacerlo pero una mirada proveniente de los arboles me detuvo. Vi como Klei fue enviada a volar por entre las hojas llegando a los matorrales de un lado a la casa, un golpe muy fuerte y aturdidor retumbo en mi cabeza… me habían golpeado también. Por mi sub-consiente recuerdo perfectamente a voz de Klei gritando mi nombre repetidas veces mientras yo sentía como se vaciaba mi sangre entre la hierba verde y joven. Klei tomo su espada y creo un círculo de invocación que apareció de inmediato bajo sus pies, seguidamente pronunciando con fuerza y firmeza: –Surge Gul y comienza el camino destruyendo todo a tu paso. Escuche como detrás de ella resonaban lamentos y la tierra temblaba, un ataque fue fijado en mí sin demasiada demora y aquello que fue invocado interpuso sus garras para pararlo; luego salió detrás de mí y me olfateo, escuchaba salir sus fluidos de la boca para escuchar casi su lengua cerca de mi oído mientras la poca claridad que veía por debajo de mis parpados cerrados se iba muriendo gracias a su boca que venía con hambre a devorarme. Ya me había resignado allí moriría… por un lado el enemigo que venía por mí queriendo eliminarme a toda costa y por el otro lado el familiar de Klei que quería devorarme con prisa. Aquello corrió al ver que Klei invoco a “Cerbero” un perro infernal que cuida la entrada al infierno mismo. Este ser no perdona nada cuando quien lo invoca se dispone a darle una orden. Aquel perro tomo el Gul por sus colmillos y lo arrojo con fuerza al lado de Klei quien con su espada decidió hacer una marca en su cara para siempre, arrancando así su ojo y tomándolo como suyo por el error que eso cometió. Decidió colaborar y cerbero lo acepto humildemente como su compañero de batalla, Gul herido seguido de desbordamiento de sangre en cantidad decidió ponerse en la línea delantera de batalla con aquel formidable sabueso para eliminar a enemigo y tomar su recompensa por ello. El enemigo ni se inmuto ante esto, comenzó a golpear sin parar haciéndoles daño y estos a su vez se levantaban de la misma forma en que caían. 
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