*Narra Lila* Ya era martes, y yo aún no le había dicho nada a Alex porque sabía que se enojaría. Después de hacer la cena fuí a la ducha. Al salir me puse el pijama y me paré delante del espejo a peinar mi pelo. Me espanté un poco cuando escuché que cerraron la puerta de la entrada muy fuerte. ── ¡Lila! -gritó Alex.- Salí de la habitación y fuí al salón. Su cara me dió miedo, estaba muy enojado. ── ven aquí. No me acerqué, me quedé inmóvil en mi lugar. Respiró hondo y luego llevó los dedos al puente de su nariz. Se sentó en el sofá y dió palmaditas a su lado. ── ven aquí princesa. Me acerqué a paso lento. Una vez sentada a su lado, me miró fijamente durante unos segundos. ── ¿me puedes explicar por qué carajos te dejas tratar como una mierda por Susana? ── esparaba que

