- ¿Qué pasa? – mucho menos molesta pero igual de desanimada, me acerco al hombre tatuado que tanto me encanta. Solo recordar cómo hasta hace tres días dibujaba el contorno de cada uno de sus tatuajes con el dedo mientras estábamos juntos en la cama abrazados, a veces después de tener sexo, otras solo por querer sentir el cuerpo del contrario. Es extraño como todo cambia de la noche a la mañana cuando normalmente nos dicen que es imposible que algo varíe radicalmente en tan corto plazo de tiempo. Aunque también es un poco estúpido que lo digan cuando es hasta normal, como la persona que muere repentinamente, o la que se cansó de una situación y dice ya basta. - Necesito hablar contigo – diferente a como es normalmente, Elijah tiene la mirada baja y su voz suena insegura. Odio eso, mi h

