Ethan quería pasar un rato con Serena, la chica era demasiado inocente para intuir que tenía dobles intenciones al ser amable con ella. Sí llegaban a hacer cercanos, podría sacarle información respecto a los Reed, o incluso convertirla en su espía, pero tenía que averiguar que tanto podía confiar en ella. Todo parecía estar listo cuando una voz fuera del pasillo los distrajo. Daniel estaba recargado sobre el pilar de la pared de la puerta de su habitación. Ethan le dedicó una mirada sombría que transformó en una sonriente, aunque detestara a Daniel, tenía que guardar las apariencias. —¿Para mi no hay comida? —Daniel dijo irónico. Ya no le estaba agradando la forma en la que su cuñado buscaba a Serena. —Daniel, no sabía que estabas aquí. ¿Quieres comer con nosotros? —Ethan propuso. Ser

