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A la mañana siguiente cuando me desperté, enfrente de la puerta había otra caja, tal y como lo imaginaba había más ropa, tomé una ducha y me cambié de ropa. La puerta estaba sin llave, cuando salí había un hombre quien me guio el patio trasero en donde había desayunado ayer con Dante.
-Buenos días, Alisha - sonrió al verme.
- ¿Qué quieren de mí? – pregunté cortante, él levantó las cejas y luego sonrió mostrando sus blancos y perfectos dientes.
- Si te soy sincero, yo tampoco lo sé – rio – Ayer casi me cortan la cabeza por tu culpa.
- Tal vez debieron haberlo hecho – respondí.
Él me miro por unos segundos sin ninguna expresión en su rostro, poco a poco su sonrisa se ensancho y saltó una gran carcajada.
«Es un completo imbécil»
-Me agradas, tal vez en otras circunstancias hasta podríamos haber sido amigos – dijo negando con la cabeza – Por favor siéntate y desayuna conmigo.
- ¿También trabajas para mi tía? – pregunté después de unos segundos en silencio.
- ¿Crees que si trabajara para tu tía nos habríamos encargado de todos sus hombres que estaban en el aeropuerto? – respondió mientras le agregaba un poco de sal a su desayuno.
- Entonces son los Corona Roja – afirme, me miro con una pizca de curiosidad, como si quisiera preguntarme como se eso, pero no dijo nada.
- Si – se limitó a decir.
- Interesante. – le dije.
- ¿Qué es interesante? – me pregunto.
- Nada. – le dije sin decir más.
- De acuerdo, señorita… según las ordenes que me han dado debo mencionarle que, durante la noche iremos a un lugar por lo pronto bajemos a desayunar. – me dijo muy sonriente.
- ¿A qué se debe su sonrisa? – le pregunte un poco molesta.
- Pronto lo descubrirá… o mejor dicho durante la noche lo descubrirá. – me dijo ese hombre riéndose mucho.
Cuando bajamos a desayunar, el desayuno ya estaba servido, nos sentamos a comer la comida estaba muy rica realmente, me empezaba a preguntar ¿Quién era el cocinero o cocinera? Pero en fin no estaba dispuesta a quedarme aquí para averiguarlo. Quería escapar nuevamente pero ahora ellos me tenían muy vigilada por lo que me había dicho ese hombre sabía que ahora no sería tan fácil como la vez anterior además esta vez si lo que me dijo había sido cierto, esta vez sí me metería en problemas claro en caso me atraparan esta vez debía pensarlo 2 veces antes de arriesgarme, además aun no sabía con exactitud ¿Por qué aun me tenían con vida? y además ¿Qué pasaría esta noche? No entendía nada de lo que estaba pasando ¿Cuándo conocería a su líder? ¿Por qué ellos estaban interesados en mí? No tenía nada de sentido, pero al menos aún estaba con vida, gracias a estas personas, pero no estaba feliz por estar con vida, mi novio, mis padres y todos mis guardaespaldas estaban muertos por estos tipos, ¿Cómo se supone que debería de comportarme? Cuando fueron ellos quienes me mantenían presa en esta casa.
- Ahora que ya ha desayunado, regresemos a su habitación, por la tarde le traeré su ropa, que usara durante la noche. – me dijo tomándome del brazo y asegurándose que entrara a mi habitación.
Cuando entre a mi habitación, escuché que le puso un seguro a la puerta, me acerqué y traté de abrir la puerta pero estaba con llave, no podía escaparme, estaba empezando a aburrirme no tenía nada que hacer pasaba todo el día en esa habitación, solo salía cuando era hora de comer nada más, luego me veía forzada a entrar aquí nuevamente, esta monotonía empezaba a aburrirme sin embargo, aún estaba con vida y si continuaba así era por algo, solo esperaba que estos tipos no me vendieran como mercancía para algún mafioso, como la “trata de personas” eso me daba mucho miedo, pero que podía esperar de una mafia… tráfico de drogas, tráfico de armas, entre muchas otras cosas, solo de pensarlo era algo que me espantaba.
Durante la tarde tocaron a mi puerta, pero como estaba cerrada con llave no pude abrir solo me dijo una voz desconocida que me alejara de la puerta y que no intentara nada de lo contrario no dudaría en usar la fuerza para someterme.
- Estoy armado hasta los dientes, si intenta algo usaré mis armas de fuego. – me dijo, estando un poco asustada me escondí en detrás de la cama.
Luego de eso escuché que abrió el seguro de la puerta y miré por debajo de la cama, solo podía ver sus pies.
- Esta es la ropa que utilizara esta noche así que, dejaré este reloj aquí, asegúrese de estar lista a las 9:00 PM de lo contrario nos veremos obligados a vestirla nosotros mismos y si me lo pregunta… me gustaría hacerlo, pero creo que eso no sería de su agrado así que, solo siga nuestras órdenes. – me dijo ese hombre añadiendo que me traía mi comida.
Cuando se fue, salí de mi escondite y me acerqué para mirar que era lo que me había traído, era un vestido rojo, no tan destacable ni poco destacable era un vestido rojo normal usado para fiestas en general, no importaba porque no tenía algo tan destacable que resaltar aun lado estaba mi comida en un plato desechable ni siquiera había un tenedor o una cuchara para comer, pensé que era por seguridad para que no intentara nada, comí con los dedos de mis manos mirando un reloj de pared que me había traído esa persona, luego de comer solo faltaban 5 horas para las 9:00 PM, que era la hora que me había dicho esa persona.
Me acosté en la cama mirando hacia el techo pensando en ¿Qué iba a suceder esta noche? Ambos hombres no me habían dicho porque tenía que ir ni a donde tenía que ir, eso me mantenía un poco preocupada, no sabía que era lo que había pasado a mi alrededor, mi despreciable tía Ruby asesino a mis padres era algo que nunca iba a perdonar, pero ¿Quién me ayudaría a obtener mi venganza? Mis guardaespaldas estaban muertos no tenía a nadie quien me pudiera ayudar, eso me pasaba por la cabeza una y otra vez.
Quería hacer algo al respecto, pero no estaba con las personas indicadas para hacerlo, además era muy probable que mi tía Ruby tenía otras intenciones para ganar la presidencia no le importaba el país sino que, quería hacer negocios sucios usando su cargo presidencial, empecé a imaginarme que ella probablemente pensaba que yo había muerto, por eso todo aquí estaba tan calmado, a lo que me refiero en sí, es que Ruby se daba cuenta que yo estaba con vida haría hasta lo último por matarme como lo hizo con mis queridos padres, en el estado que ella estaba no le importaba nada más que obtener el poder a toda costa, aun no sabía si ella había ganado la presidencia o como iban las elecciones cuando la gente se dio cuenta que mi padre, había muerto, sabía que mi padre era el candidato favorito a ganar la presidencia pero ella tampoco se quedaba atrás con sus votos, al no tener internet ni teléfono no sabía que había pasado a mi alrededor.
Mi tan amado Richard había muerto en ese lugar eso me ponía muy triste con solo pensarlo las lágrimas bajaban de mis ojos por si solas, me preguntaba porque las cosas tenían que ser así, no pudieron ser de una forma diferente, me preguntaba si a esta hora estaría en la cama de Richard en nuestra luna de miel, pasando nuestro tiempo juntos como en esos días, cuando me propuso casarnos acepté sin negarme estaba loca de amor, ese día yo tuve que haber muerto también junto con él, a lo mejor en este momento estuviera reunida con mi familia junto con Richard lejos muy alejada de este sucio mundo, me odiaba a mí misma por haberlo dejado en ese estado, quería quedarme y morir junto a él, pero Richard quería que continuara mi vida, estando en ese estado, me alejo de sus brazos para que al menos pudiera salvarme.
Sin darme cuenta me sumergí en mis pensamientos y debido al dolor psicológico que sentía me quede fui quedando dormida poco a poco, hasta que me dormí profundamente.
Durante mi sueño, empecé a escuchar la voz de Richard llamándome, estaba en un túnel muy oscuro su voz se escuchaba muy agitada, empecé a seguir la luz al final del túnel, escuchando que su dulce voz me llamaba, de repente escuché un gran ruido y desperté de mi sueño dándome cuenta de que alguien tocaba a mi puerta en ese momento vi el reloj de pared que me habían traído y marcaban las 8:40 PM, era ese hombre nuevamente gritándome.
- ¿Ya estás lista? – me gritaba una y otra vez.
En ese momento recordé las palabras que me había dicho aquel hombre por la tarde “si no estaba lista para las 9:00 PM habría problemas” inmediatamente como pude me levante.
- Ya casi estoy lista. – dije encendiendo la luz porque estaba apagada y metiéndome a la ducha para tomar un baño lo más rápido posible.
Esa voz cuando afirmé que ya casi estaba lista, dejo de tocar mi puerta, solo faltaban 20 minutos lo hice lo más rápido que pude, no quería que nadie entrara a mi cuarto para vestirme, por suerte, no me tomo mucho tiempo y logre cambiarme a tiempo cuando dieron las 9:00 PM, escuché la voz de esa persona, afirmando que entraría a mi cuarto para vestirme él mismo.
- ¿Dónde estás Alisha? – me pregunto en un tono burlón.
Pero yo salí del baño secando un poco mi cabello con mi toalla, estando totalmente lista para irme al lugar al cual me llevarían.
- Aquí estoy… como ve ya estoy lista, no hace falta que alguien tan desagradable como usted haga algo totalmente innecesario. – le dije con una gran sonrisa mirando su cara de frustración.
Quizás él pensó que yo haría algo tan estúpido como lo que me dijo, sabía que por alguna razón me mantenían con vida, así que, de cierta forma yo era valiosa para ellos.
- Entonces, ¿Nos vamos? – le dije.
- Vámonos, tu adelante. – me dijo.
Caminé hasta la salida donde ya nos esperaban 2 camionetas para irnos, pero en ese momento el tipo con el que me había visto varias veces comiendo en el comedor se acercó a mí y me vendo los ojos.
- No te preocupes esto es por tu propio bien. – me dijo, dándome algo en mis manos diciéndome que no lo fuera a soltar.
Me tomo del brazo y me dirigió hasta el auto, al tener los ojos vendados no podía ver nada, solo sentí cuando el auto empezó a rodar.
El nerviosismo se hacía notar en mí, estaba un poco preocupada por mi propia seguridad era la primera vez que había salido de ese lugar luego de todo lo que me había pasado.
Con mis manos empecé a sentir que era lo que me había dado ese hombre, al parecer era un antifaz que cubría parte de mis ojos, como una máscara, me preguntaba ¿A dónde me llevaban? Lo único que se me ocurría era una fiesta, para que no reconocieran mi cara. Me imaginaba que todas las personas se habían dado cuenta de lo que me había ocurrido, los medios de comunicación informarían a la población del asesinato de mis padres y su hija.
Finalmente habíamos llegado, alguien me tomo de brazo dirigiéndome hacia algún lugar, cuando estábamos adentro, ese hombre alzo la voz.
- Ponte este antifaz en tu cara. – me dijo apurándome por alguna razón.
- De acuerdo. – le dije notando un poco su nerviosismo.
- Ahora, sígueme y no intentes nada. – me dijo.
Miré hacia atrás de mí y estaban varios hombres armados, pensé que sería tonto hacer algo así, un solo disparo en mi cabeza era suficiente para ponerle fin a mi vida, si al menos quería estar con vida tenía que obedecerlos. En la entrada de ese lugar estaban 2 hombres muy altos y musculosos que nos abrieron las puertas hacia ese…
Cuando entré me di cuenta de que era una discoteca mesclada con un bar, en ese lugar todas las personas que vi usaban un antifaz mientras bailaban, me di cuenta de que no era una discoteca ordinaria… tanto hombres como mujeres tomaban sustancias ilegales que pedían desde su mesa o las tomaban del bar.
Entramos a un cuarto privado, pero ese lugar olía a cigarros alcohol y otras cosas que desconocía su olor.
Pero ese cuarto tenía muchas puertas, pero continuamos caminando en línea recta hasta llegar a un cuarto en donde de frente estaba una persona sentada y a la par de ellas estaba un hombre con una copa bebiendo de ella, me miro muy fríamente como si yo no fuera nada.
- Así que eres tú. – me dijo esa persona.
- ¿Esa persona? ¿a qué te refieres? – le pregunte un poco molesta porque no sabía quién era esa persona.
- Oye tú, más respeto para nuestro jefe. – me dijeron los hombres que me traían escoltada.
- Tú, ¿eres ese Marcus Dusset del que todos hablan? – le dije esperando ver a un hombre mucho mayor.
- ¿Sorprendida? ¿no te esperabas a alguien como yo en la cima? – me pregunto empezándose a reír.