Capítulo 6: “Explicaciones”

1328 Palabras
- Claro que lo estoy, no pareces un vejestorio como estos hombres de aquí. – le dije. - ¿Vejestorio? Interesante tu observación. Bien chicas ¿Por qué no nos dejan a solas? Quiero hablar con esa chica. – dijo ese tal Marcus a sus acompañantes. - De acuerdo, es una orden del jefe. – dijeron esas mujeres yéndose del cuarto no sin antes ese tal Marcus les dio una nalgada. - jefe. – dijeron esas mujeres riendo un poco. Cuando esas mujeres pasaron a la par mías, sentí esas miradas sobre mí, como de desprecio. Fue tan extraño. - Y bien, ¿Por qué aún estoy con vida? – le pregunte sentándome frente a él en un sofá, sin que nadie me dijera nada. Pero escuché que algunos me dijeron cosas como, “que haces” “el jefe no te lo ha ordenado” “no te tomes esto tan a la ligera” entre otras cosas. Pero su ese tal Marcus les hizo una señal con sus manos y se callaron. - Al parecer tenemos a una mujer extrovertida en este lugar. – me dijo ordenando un poco más de alcohol. Esperé unos pocos minutos para que Marcus el líder de los corona roja, me respondiera toda mis preguntas o al menos lo que le había preguntado de primero. Pero no pasaba nada, él simplemente seguía bebiendo y mirándome sin interés alguno, era como si no estuviera en ese lugar. - Oye, dime lo que acabo de preguntarte antes que me haga vieja esperando tu respuesta. – le dije muy molesta y nuevamente saltaron sus trabajadores a decirme cosas malas que me pasarían si me pasaba de la raya con su jefe. - Al parecer a alguien no le enseñaron los modales, vienes aquí y exiges que te responda… cuando ni siquiera te has presentado formalmente, no puedo decirte nada si ni siquiera conozco tu nombre. – me dijo cruzando la pierna un poco. - ¿Mi nombre? ¿Qué? ¿acaso escuché bien? Todos saben mi nombre es demasiado estúpido que te lo diga cuando a lo mejor tú ya lo sabes. – le afirme a su estúpida pregunta. - Bien, entonces no te diré nada. Llévensela de aquí de nuevo hasta la residencia. – escuché que les ordenó a sus trabajadores. Cuando escuché lo que dijo Marcus sabía que ese tipo no bromeaba quería respuestas a toda costa, así que, hice lo que el quería. - ¡Espera! Mi nombre es Alisha Palmieri. – le dije casi inmediatamente al escuchar su orden. - Bien, al menos tenemos un comienzo. – me dijo haciendo nuevamente esa señal a sus trabajadores. - Ahora que ya te dije mi nombre… responde a mis preguntas. – le dije con un fuerte tono. - ¿No preguntaras mí nombre? – me pregunto sin ninguna prisa. - Pero ¡ya lo sé! – le afirme preguntando nuevamente. - Llévensela. – dijo nuevamente. ¡Maldición! Este tipo con sus jueguitos de niños está empezándome a hartar con estas preguntas sin sentido, me dije a mi misma muy molesta, por sus preguntas estúpidas. - ¿Cómo te llamas? – le pregunte amablemente, aunque en el fondo estaba casi a punto de levantarme y golpearlo. Nuevamente hizo la señal. - Me llamo Marcus Dusset, como ves soy el líder de los corona roja una mafia poderosa de Italia. – me dijo algo que ya sabía. - Eso ya lo sabía, ahora responde lo que te pregunte. – le ordené. - ¿Acaso escuché bien? ¿me estás ordenando a mí? ¿sabes? ¡yo soy el jefe! Yo mando aquí, tú no mandas aquí, tú no tienes poder aquí, que te quede claro que aquí estas bajo mis reglas y ordenes te guste o no te gusté. – me dijo levantándose del sofá casi gritándome muy molesto. Él, en serio se había molestado por mi actitud hacia él, su enojo se reflejaba en su rostro. Pero por el contrario había captado su atención porque esta vez sí parecía que estaba mirándome y no como cuando entré que parecía que yo era una persona invisible para él. - Al parecer al fin capto un poco de tu atención, ahora que tengo tu atención ¿puedes decirme porque estoy aquí? – le dije en voz baja con un tono sutil. - Note, que el dio un gran suspiro y nuevamente volvió a sentarse, él sabía que se había salido de sus papeles, lo había hecho perder su cordura con tan sencillas palabras. - Bien, entonces comencemos a hablar Alisha. – me dijo mirándome muy serio. - Te escucho. – le dije en un tono burlón para molestarlo aún más. Pero esta vez él no se molestó solo acomodo el cuello de su camisa manga larga un poco. - Escucha, aun sigues aquí con vida porque, mi padre le debía un favor a tu padre… es por eso que mi mafia se encargó de rescatarte, ¿sabes? allá afuera actualmente no te están buscando porque piensan que estás muerta, es por eso que tu tía Ruby se encuentra muy feliz porque dentro de algunos días tomara la presidencia de esta gran nación y con ello nos toparemos con algunos problemas, entre ellos la mafia que estaba asociada a tu familia… ¿lo sabes cierto? – me dijo Marcus el líder de los corona roja. - Si, lo sé, es la mafia negra. Ellos estaban asociados a nuestra familia. – le indique. - Continuo, esa mafia como las demás de este país, somos rivales en nuestro rubro, pero en especial con la mafia negra nunca nos hemos llevado bien, digamos que, si tu tía se hace presidenta, lo más seguro es que ellos se nos vengan encima, porque al estar de cierto modo asociados a tu tía, ellos podrán traficar lo que quieran en el país, eso es un grave problema para nosotros. – me dijo Marcus. - Entonces, ¿mi tía es un problema para ti? ¿Porque ayudara a la mafia negra? O sea, tú rival. – le pregunte pensando que esa era la razón por la cual él me había dejado con vida. - Si, esa es la razón. – me dijo tomando de su copa. - Pero ¿Qué clase de favor le hizo mi padre a tu padre? – le pregunte un poco intrigada con ese caso. - En este momento no puedo revelarte más detalles, pero fue un favor enorme, como el que estoy haciendo hoy por ti, quizás dentro de tu cabezota puedes imaginártelo, creo que eres lo suficientemente lista como para saberlo o ¿me equivoco? – me dijo en un tono burlón. Lo tome como una ofensa totalmente, estaba devolviéndome lo que le había dicho hace poco. - Claro que lo entiendo, si tú lo entiendes… ¿Cómo no lo entendería yo? – le afirme mirando que al escuchar mis palabras su tono burlón desapareció de su mirada. - Vaya, al parecer tenemos a una mujer muy valiente aquí. – me dijo sacando su arma de fuego y mostrándomela. - Si piensas disparar, dispara cuando quieras. – le dije acercándome a Marcus y poniendo su arma en mi cabeza afirmándole que con un solo disparo bastaría para tomar mi vida. - Interesante, si estas en este estado es porque perdiste a muchos seres queridos, me enteré de todo, ¿ibas a casarte no? ¿Cómo se llamaba el afortunado? – me pregunto guardando su arma de fuego. - Lo perdí, todo… ya no me queda nada. – le dije sentándome en el sofá pensando en mis padres y mi prometido. - Siento tu perdida, es lamentable, pero a veces la vida es así. – me dijo Marcus levantándose y tomando mi mano, lo sentí como un gesto de buena fe. Quizás me dio su pásame. Luego de eso se sentó en el sofá y bebió un poco más de alcohol, pero esta vez se miraba muy pensativo.
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