vii.

2652 Palabras
CHAPTER SEVEN, REVENGE  CUANDO EMPEZÓ EL MES DE NOVIEMBRE, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado.  Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin. Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta. Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado.  Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella, con los entrenamientos de quidditch que Wood le exigía. La niña también le había prestado Quidditch a través de los tiempos, que resultó ser un libro muy interesante. También estaba Nix que era inteligente, pero ella prefería ir con los gemelos a gastar un par de bromas que estar ayudando con la tarea de su amigo. Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que la salvaron del trol, y era mucho más agradable.  El día anterior al primer partido de Harry los cuatro estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo. Hermione había hecho aparecer un brillante fuego azul. Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio.  Los cuatro chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido. Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape. Se dio la vuelta, arrastrando la pierna. No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañarlos.  —¿Qué tienes ahí, Potter?  Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó.  Ahi esta de nuevo, metiendo su enorme nariz en cosas que no le tenían que importar, pensó Lyra. —Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio —dijo Snape- Dámelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.  —Bueno... —empezó Lyra para defender a su amigo— técnicamente no estamos fuera del colegio asi que... —Otros cinco puntos menos para Gryffindor, Scamander —la interrumpió Snape mirandola mal. —Seguro que se ha inventado esa regla —murmuró Harry con furia, mientras Snape se alejaba cojeando— Me pregunto qué le pasa en la pierna.  —No sé, pero espero que le duela mucho —dijo Ron con amargura. ↺ EN LA SALA COMÚN DE GRYFFINDOR HABÍA MUCHO RUIDO AQUELLA NOCHE. Nix, Harry, Ron y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Harry y Ron sobre Encantamientos.  Lyra trataba de trenzar el pelo de Harry pero se sobresalto cuando este se puso de pie y les dijo que le preguntaría a Snape si le podía devolverle el libro.  —Yo no lo haría —dijeron al mismo tiempo Ron y Hermione. —Te acompaño —le dijo Lyra a Harry. Mientras iban a la sala de profesores Harry le decia a su amiga que no hacia falta que lo acompañara, pero esta se negaba a dejar pasar una oportunidad para molestar a Snape, era como su pasatiempo favorito. En la sala de los profesores nadie les abrió la puerta. —Entremos —dijo Lyra con una sonrisa pícara. —Si... capaz dejo el libro adentro. Empujaron un poco la puerta y sus ojos captaron una escena horrible. Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas. Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre.  Filch le estaba alcanzando unas vendas.  —Esa cosa maldita... —decía Snape— ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo? Harry intentó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero... —¡POTTER! ¡SCAMANDER!  El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida.  —Me preguntaba si me podía devolver mi libro —le dijo Harry.  —¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ!  —Ay que humor... —dijo en voz baja Lyra mientras Harry la tomaba de la mano para salir rápido.  Se fueron antes de que Snape pudiera quitarle puntos para Gryffindor.  —¿Lo consiguieron? —preguntó Ron, cuando se reunieron con ellos— ¿Qué ha pasado?  Entre susurros, Harry les contó lo que habían visto.  —¿Saben lo que quiere decir? —terminó sin aliento— ¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al trol, para distraer la atención!  Hermione tenía los ojos muy abiertos.  —No, no puede ser —dijo— Sé que no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore está custodiando.  —¡Por favor! Es Snape —dijo Lyra. —De verdad, Hermione, tú crees que todos los profesores son santos o algo parecido —dijo enfadado Ron— Yo estoy con Harry y Nix. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa. Pero ¿qué busca? ¿Qué es lo que guarda el perro? ↺ —TIENES QUE COMER ALGO PARA EL DESAYUNO.  —No quiero nada.  —Aunque sea un pedazo de tostada —suplicó Hermione.  —No tengo hambre. —Si que tienes hambre —le dijo Lyra con cara seria, una que nunca antes habían visto en ella. La ojigris miro para todos lados para verificar que Snape no estuviera en el Gran Comedor y adquirió la forma del recien nombrado— Si no comes, Potter, le voy a descontar a Gryffindor 30 puntos. Harry comio sin muchas ganas, pero si no lo hacia su amiga no iba a retomar su aspecto y no le gustaba nada que Snape este sentado frente a él mirandolo desayunar. Fred y George que estaban en la mesa cerca de ellos desayunando, se rieron de Harry y felicitaron a Lyra cuando esta por fin retomó su aspecto y le dijeron que tenian que hacer una broma a alguien teniendo el aspecto de Snape. Ron, Hermione y Nix se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta.  Para darle una sorpresa a Harry, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía: «Potter; presidente», y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor. Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color. La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano. Dio un largo pitido con su silbato de plata y quince escobas se elevaron en el aire. —Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...  —¡JORDAN!  —Lo siento, profesora.  El compañero de bromas de Lyra y los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall. —Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca... La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR! Lyra festejó el gol tanto que estaba segura que si Hermione no la tenia iba a salir rodando por las escaleras. Sin dudas eso iba a ser algo cómico pero no quería que después le doliera todo el cuerpo. —Déjenme un sitio —se escucho la voz de Hagrid. Cuando Lyra estuvo segura que no iba a salir rodando lo saludó. —Estaba mirando desde mi cabaña —dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello— Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?  —No —dijo Ron— Harry todavía no tiene mucho que hacer. —Mantenerse fuera de los problemas ya es algo —dijo Hagrid, agarrando sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry. —Slytherin toma posesión —decía Lee Jordan— El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch? Harry era más veloz que Higgs. Aumentó su velocidad y Flint le cerró el paso. —¡Falta! —gritaron los Gryffindors.  La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada,como era de esperar, había vuelto a desaparecer.  —¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja! —dijo Dean Thomas gritando. —Esto no es el fútbol, Dean —le recordó Ron— No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué es una tarjeta roja? A Nix que le encantaban las cosas muggles habló.  —Son como un pedazo de pergamino de color rojo —le explicaba a Ron haciendo señas— lo usan los árbitros para sacar a las personas del partido que hicieron una falta grave pero no estoy tan segura de eso... —lo miro y después se acordo de algo— ¡Ah! También hay de otro color, estan las amarillas, ¿a que no, Dean? El aludido le dijo que si sin prestarle mucha atención por lo que Ron rio. A Lee Jordan le costaba ser imparcial.  —Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...  —¡Jordan! —lo regañó la profesora McGonagall.  —Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...  —¡Jordan, no digas que no te aviso...!  —Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la agarra Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota. Cuando Harry esquivó otra bludger. Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida.  Lee seguía comentando el partido.  —Slytherin en posesión... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no... —No sé qué está haciendo Harry —murmuró Hagrid. Miró con los binoculares— Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser... —Si James se cae de la escoba, no lo voy a ir a ver a la enfermeria —dijo Lyra pero al percatarse que sus amigos la miraban mal hablo de nuevo— ¿qué? No me gusta ese lugar. Pero Hagrid no la mira con mala cara, estaba asombrado por como Lyra habia llamado a Harry. No podia negar que la chica era muy parecida a Sirius Black en algunos aspectos y que ahora su hija sea la mejor amiga de Harry le traía muchos recuerdos. Hermione agarro los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.  —¿Qué haces? —gimió Ron, con el rostro grisáceo.  —Lo sabía —resopló Hermione— Snape... Miren. Ron cogió los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse. —Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Hermione.  —¿Qué podemos hacer? —Es momento de que Severus Snape sienta la furia de Lyra Scamander. Antes de que Ron y Hermione pudiera decir algo, Lyra había desaparecido. La chica había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo. Ni se detuvo para disculparse cuando atropelló al profesor Quirrell y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas palabras. Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la túnica de Snape. El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba. Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo. Por un momento penso en atraer el fuego y guardarlo en un frasco, pero se acordó de todas la veces que Snape le había restado puntos y lo tomo como una pequeña venganza, total, él nunca sabría lo que le había sucedido, ni quien había provocado el fuego. Con una sonrisa triunfal volvió a su lugar para percatarse que Harry estaba con la snitch en la mano. ↺ Harry tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con Nix, Ron y Hermione.  —Era Snape —explicaba Ron— lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.  —Tonterías —dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido— ¿Por qué iba a hacer algo así Snape?  Los cuatro chicos se miraron, preguntándose qué le iban a decir.  Harry decidió contarle la verdad.  —Descubrimos algo sobre él —dijo a Hagrid— Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.  Hagrid dejó caer la tetera.  —¿Qué saben de Fluffy? —dijo. —¿Fluffy?  —Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para guardar...  —¿Sí? —dijo Harry con nerviosismo.  —Bueno, no me pregunten más —dijo con rudeza Hagrid— Es un secreto.  —Ese perro es genial —hablo Lyra y Hagrid le sonrio. —Pero Snape trató de robarlo. —Tonterías —repitió Hagrid— Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.  —Entonces ¿por qué trató de matar a Harry? —gritó Hermione— Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!  —Les digo que estan equivocados —dijo ofuscado Hagrid— No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera. .. ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchenme los cuatro, se estan metiendo en cosas que no les conciernen y eso es peligroso. Olvidanse de ese perro y olviden lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel... —¡Ah! —dijo Harry— Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?  Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.
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