CHAPTER SIX, TO LEARN
MALFOY NO PODÍA CREER LO QUE VEÍAN SUS OJOS, cuando vio que Harry, Ron y Lyra, aunque no tenia nada en contra de esta última, al contrario le gustaba que cambiara el color de su cabello a azul; todavía estaban en Hogwarts al día siguiente, con aspecto cansado pero muy alegres.
En realidad, por la mañana pensaron que el encuentro con el perro de tres cabezas había sido una excelente aventura, y ya estaban preparados para tener otra. Mientras tanto, Harry les hablo del paquete que había sido llevado de Gringotts a Hogwarts, y pasaron largo rato preguntándose qué podía ser aquello para necesitar una protección así.
—Es algo muy valioso, o muy peligroso —dijo Ron.
—O las dos cosas —opinó Harry.
Hermione se negaba a hablar con Harry y Ron, pero a Nix le regalo una sonrisa, por una parte pensaba que no era culpa de Lyra tener amigos tan desconciderados y por otra parte Hermione no podía estar mucho tiempo enojada con la rubia y sus sonrisas.
Hermione no entendia como alguien como Lyra se podia juntar con ese par de desastrosos, siendo la ojigris era la unica persona la había tratado de maravilla y le había ofrecido su amistad sin pensarlo dos veces.
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YA LLEVABAN DOS MESES EN HOGWARTS. Y las clases, eran cada vez más interesantes, una vez aprendidos los principios básicos.
Aunque para Lyra que pasaba tiempo con Hermione no le eran un gran problema ya que esta le enseñaba algunas cuantas cosas.
En la mañana de Halloween se despertaron con el delicioso aroma de calabaza asada flotando por todos los pasillos. Pero lo mejor fue que el profesor Flitwick anunció en su clase de Encantamientos que pensaba que ya estaban listos para empezar a hacer volar objetos.
El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Lyra fue Harry. Ron, sin embargo, tuvo que trabajar con Hermione. Era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos. La muchacha no les hablaba desde el día en que Harry recibió su escoba.
—Y ahora no se olvidén de ese bonito movimiento de muñeca que hemos
estado practicando —dijo con voz aguda el profesor; subido a sus libros, esos que Lyra tenia ganas de quitarle para que se caiga— Agitar y golpear; recuerden, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no se olviden nunca del mago Baruffio, que dijo «ese» en lugar de «efe» y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.
No era muy difícil y como buena aprendiz de Hermione Granger a Lyra le salió a la primera, al contrario de Harry que la pluma no se movia para nada.
—¡Oh, bien hecho! —gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo— ¡Miren, la señorita Scamander lo ha conseguido!
Hermione la miraba sonriendo con orgullo pero Ron que estaba a su lado no estaba teniendo buenos resultados.
—¡Wingardium leviosa! —gritó, agitando sus largos brazos como un molino.
—Lo estás diciendo mal —Hermione lo reñía— Es Win- gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
—Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente —dijo Ron con rabia.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.
—¡Bien, Hermione Granger también lo ha conseguido! —gritó el profesor Flitwick.
Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
—No es raro que nadie la aguante —dijo a Harry, cuando se abrían paso en el pasillo— Es una pesadilla, te lo digo en serio. No se como Nix todavia la sigue soportando.
Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Lyra miro su cara y vio que estaba llorando, en ese momento pensó que Ron era la peor persona del mundo. ¡Había hecho llorar a Hermione Granger! La chica no tenia la culpa de ser inteligente.
—Creo que te ha oído.
—¿Y qué? —dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo— Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
—¡Ronald! —casi grito Lyra— ¿Que te pasa? Ella si tiene amigos, yo soy su amiga.
Lyra se fue corriendo en busca de Hermione.
Se perdió la siguente clase aunque no le importo mucho y estuvo todo el resto de la tarde buscando a Hermione.
Hogwarts era tan grande que ya no sabía donde buscar y en ese momento le hubiera gustado tener un mapa.
Lyra escucho a una chica de Gryffindor decir que su amiga estaba llorando en el cuarto de baño de las niñas y que quería estar sola.
Asi que salio corriendo en dirección a los baños pidiendo perdón a las personas que se llevaba por delante.
Y
al llegar al baño escucho unos sollozos.
—Hermione soy yo, Nix —dijo golpeando la puerta.
—Vete Lyra, quiero estar sola.
—Que lastima que no me quiera ir ¿no? —se rio de lo que ella misma había dicho— ¡vamos Herms!, no puedes quedarte toda la vida ahi —no tuvo respuesta asi que siguió insistiendo— yo soy tu amiga, y hasta creo que en un futuro muy cercano vamos a ser la mejores. No tienes que prestar atención a lo que diga Ron, casi siempre dice cosas sin sentido.
Hermione siguió sin responder pero por lo menos ya había dejado de llorar.
—Si no sales de ahí voy a cambiar mi apariencia y me voy a parecer a ti —Hermione rio— y voy a ir donde McGonagall y voy a empezar a hablar mal de ella.
—¡No! —casi grito Hermione— ¡ya salgo! —mientras abria la puerta dijo—es tan injusto que seas metamorfomaga y lo uses para chantajearme.
Lyra rio y Hermione la abrazo.
—Eres la mejor aprendiz y amiga que pueda tener —Nix rio y le se correspondio el abrazo.
—Herms, ¿sentis ese olor? —hizo cara de asco— te bañaste ¿no?
Hermione le pego en el brazo pero Lyra no tuvo tiempo de reclamar porque un trol se abalanzó en donde estaban ellas.
Hermione dio un grito agudo por lo que Lyra le puso la mano en su boca para que dejara de gritar y llamar la atencion del trol.
Trataron de abrir la puerta pero esta estaba cerrada.
¡Era su fin y todavía no había visto un unicornio!
Cuando pensaba que esta era la peor manera de morir la puerta se abrio y entraron Ron y Harry.
—¡Distráelo! —gritó Harry desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
El trol se detuvo a pocos pasos de las chicas. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry. Vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.
—¡Eh, cerebro de guisante! —gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo
golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr.
—¡Vamos, corran, corran! —Harry les grito, Lyra trató de empujar a Hermione hacia la puerta, pero no la podía mover. Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo.
Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar.
Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello del trol. La varita de este todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol. Puaj.
Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida.
Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Lyra miraba a Harry pensando que podia hacer para salvarlo de su próxima muerte. Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le
ocurrió.
—¡Wingardium leviosa!
El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, y luego se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación.
Harry se puso de pie. Ron aun con la varita levantada, contemplando su obra. Y Lyra trataba de ayudar a Hermione a levantarse.
Hermione fue la que habló primero.
—¿Está... muerto?
—No lo creo —dijo Harry— Supongo que está desmayado.
Se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris.
—Puaj... qué asco —la limpió en la piel del trol.
Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los cuatro se sobresaltaran.
No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho. La profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho.
Snape se inclinó sobre el trol. La profesora McGonagall los miraba, nunca la habían visto tan enfadada y eso que había pillado a Lyra varias veces haciendo bromas.
—¿En qué estaban pensando, por todos los cielos? —dijo la profesora McGonagall. Harry miró a Ron, todavía con la varita levantada— Tienen suerte de que no los haya matado. ¿Por qué no estaban en los dormitorios?
Snape dirigió a Lyra y a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry clavó la vista en el suelo pero Lyra lo miraba con una ceja alzada.
Entonces, una vocecita surgió de las sombras.
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
—¡Hermione Granger!
Hermione finalmente se había puesto de pie sin ayuda.
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.
Ron dejó caer su varita.
—Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta.
Harry, Nix y Ron trataron de no poner cara de asombro.
Lyra penso que tenía que mejorar sus tácticas para mentir y ya tenía una maestra en mente.
—Bueno... en ese caso —dijo la profesora McGonagall, contemplando a los cuatro niños— ... Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola?
Hermione bajó la cabeza. Ella era la última persona que haría algo contra las reglas, y allí estaba, fingiendo una infracción para librarlos a ellos del problema. Era como si Snape empezara a repartir golosinas o como si de la nada usara shampoo.
—Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos —dijo la profesora McGonagall— Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.
Hermione se marchó.
La profesora McGonagall se volvió hacia los tres que quedaban.
—Bueno, sigo pensando que tuvieron suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña —Lyra dejo ver una sonrisa llena de orgullo aunque ella no había hecho nada y Snape la miro mal— Han ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore será informado de esto. Pueden irse.
Salieron rápidamente y no hablaron hasta subir dos pisos.
—Tendríamos que haber obtenido más de quince puntos —se quejó Ron.
—Díez, querrás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.
—Se portó muy bien al sacarnos de este lío —admitió Ron— Claro que nosotros la salvamos.
—No habría necesitado que la salváramos si no hubiéramos encerrado esa cosa con ella y con Nix —le recordó Harry.
Lyra los miro con mala cara, por eso no podían abrir la puerta.
Habían llegado al retrato de la Dama Gorda.
—Hocico de cerdo —dijeron, y entraron.
La sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Hermione, sin embargo, estaba sola, cerca de la puerta, esperándolos. Se produjo una pausa muy incómoda. Luego, sin mirarse, todos dieron: «Gracias» y corrieron a buscar platos para comer.
Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga.
Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y
derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.