Estaba entrando en la villa, mientras me acercaba me sorprendió al ver que la luz de la sala se encontraba prendida, estacione el auto lejos del aparcamiento, me baje dejando aún las cosas dentro, solo baje una navaja que guardo en el tablero del auto por si era necesario, me acerque a la entrada con mucho cuidado, abriendo la puerta de la misma forma y entré sin hacer mucho ruido. -Supongo que aún no pierdes tu toque, a pesar de tener una vida de lujos - Era la voz de Markus, suspire con alivio. En ese momento no lo pensé y corrí a sus brazos, no lo vi como mi jefe sino como un padre. -No me importa como supiste que iba a venir, me alegra que estés aquí - le dije entre lágrimas mientras él aún me mantenía entre sus brazos. -Me imagino que te has enterado de muchas cosas. - me dijo con

