Una vez llegué, la mayoría del personal me recibió con una sonrisa y un amable saludo mientras subía al ascensor me encontré con Jason que no llevaba un buen semblante, estaba pálido y con la nariz muy roja. -¿Te encuentras bien?, ¿Estás enfermo? - Mad buenas tardes - me sonrió como pudo - Para ser sincero me siento muy mal, me hubiera quedado en casa, pero tenía que arreglar algunas cosas urgentes y no sé que es peor estar en casa o en la oficina. Me acerco con delicadeza y toque su frente con mi mano, en efecto estaba ardiendo en fiebre. -Tienes fiebre, debes irte a tu casa, sea lo que sea que tengas que hacer hoy, puedes hacerlo cuando te mejores. -No te preocupes jefa, me iré en cuanto firme algunos documentos, no me tomará más de 30 minutos.- comento mientras salía del ascensor.

