Amira Esperaba disfrutar de los efectos de uno de los mejores orgasmos de mi vida durante más de dos minutos, pero las cosas no fueron así. En cambio, me paso echando humo por las orejas todo el trayecto de vuelta al complejo de Mount. Después del intenso y desatado encuentro en mi despacho, me acompañó al coche y me metió en la parte posterior, tras lo cual cerró la puerta sin darme la menor explicación más allá de: «Cambio de planes. Tengo una reunión de negocios.» ¿Cambio de planes porque ya me ha follado y ya no me necesita más esta noche? Me dan ganas de aporrear algo, pero la parte trasera del asiento de Cicatriz no va a satisfacerme. —Ojalá pudieras hablar, joder, porque a lo mejor así podrías ayudarme a entender cómo funciona su cabeza. Si cree que va a conseguir algo arrojándo

