Davina estaba sentada frente al espejo, su piel era suave bajo las manos expertas de la maquilladora, pero algo en su corazón se retorcía. El día que tanto había esperado había llegado. El vestido de novia estaba sobre ella, y el amor por Lexter le iluminaba los ojos, pero había algo más. Un miedo latente, inexplicable, que se arrastraba en su pecho y la hacía sentir escalofríos. Todo había comenzado con una pesadilla. Una visión oscura en su sueño, donde Amelia, con una sonrisa cruel, la atrapaba antes de la boda, la lastimaba de una manera dolorosa. Aunque en el fondo sabía que no era más que una fantasía absurda, esa sensación no desaparecía. Algo en su interior, en su corazón, le susurraba que algo malo iba a suceder. Un presentimiento que no podía alejar, ni de su mente n

