Echigo, una parte remota de j***n incluso en la actualidad, un hombre y su mujer. Llevaban casados varios años y habían sido bendecidos con una hija pequeña. Era la alegría y el orgullo de sus vidas, y en ella tenían una fuente interminable de felicidad para su vejez. Los días grabados con letras doradas en sus memorias eran los que habían marcado su crecimiento desde su nacimiento: la visita al templo a los treinta días, con su orgullosa madre llevándola, vestida con un kimono ceremonial, para ponerla bajo la protección del dios de la familia; su primer festival de las muñecas, cuando sus padres le regalaron unas cuantas con sus objetos diminutos y cada año le daban una nueva; y, tal vez la ocasión más importante de todas: su tercer cumpleaños, cuando ataron su primer obi escarlata y dor

