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1802 Palabras
Ambos caminan hacía ese lugar que Kristhian sabe que le encantara a Nova, ya que no es muy común verlas en cualquier lugar del mundo. La fina graba los lleva a través de los arbustos llenos de flores, para que los deje en el sitio que Kristhian se muere por mostrarle a Nova. Las luciérnagas brillan en tonos amarillos limón mientras las flores de Luna brillan en color blanco mostrando el reflejo de la luz de luna en sus delicados pétalos. Lo bello de estas flores es que sólo son de un color. Blanco. Con una tira amarilla pastel en cada uno de sus pétalos, se encuentra en forma vertical abarcando todo el largo del pétalo. Las anteras de la flor son purpuras intensas y el tallo de estás son un tono más bajo. —Cierra los ojos—le pide en un punto del camino. —¿Por qué? —Confía en mí—ella duda, pero cierra los ojos como el príncipe pide. Sonríe, la toma de una mano y la guía, la cabeza de Nova va preparando miles de cosas para evitar que algo malo le suceda, pero al mismo tiempo confía en que Kristhian jamás hará nada en contra de ella y que nunca la lastimará, lo ha comprobado en los entrenamientos, en los días y momentos que han compartido juntos. Kristhian le indica que suba los dos escalones que hay en ese lugar en el que tuvo la fe que todo estaría cómo lo ha estado desde que tenía meses de nacido. Sonríe, mientras enciende una ligera flama en lo alto de la cúpula, Nova mantiene sus parpados pegados. Mejor apaga la flama, deja que todo brille por sí solo. —Abre los ojos—ella lo hace. Sus manos crean pequeñas chispas de energía, espera el ataque cuando ve el paisaje al que Kristhian la llevo. Sus labios se abren al ver las flores de Luna y las pequeñas hadillas que vuelan por el lugar brillando con colores blancos, lilas, rosas, azules y amarillos, todos en color pastel. El pequeño quiosco reluce en la noche por las luces naturales que lo envuelven. —Sabía que te gustaría—ella se da la vuela para verlo recargado a una pared del quiosco. —¿Por qué tan seguro de que me gustó?—se separa de la pared y camina a ella. —No te fuiste y no me hiciste drama por eso—el perfume del príncipe entra en las fosas de Nova por la cercanía de ambos—, además, la sonrisa que apareció en tus labios me dijo que lo hizo. Nova mira a su alrededor una vez más sin quitar la sonrisa que se ha mantenido en sus labios por ese tiempo. —Tienes razón—le dice ella—, si me gustó. Se separa de él y se pone en medio del quiosco, una hadilla vuela a ella, Nova junta sus manos y la pequeña se sienta en sus manos, los mechones de la hadilla son rubios y rizados, lleva un vestidito elaborado con pétalos de rosa, sus ojos son grandes y de color amarillo, su piel es del color que muestra su luz. Amarilla. Nova la lanza y la hadilla regresa con sus compañeras. —Hermoso. —Bastante—se da la vuelta por el tono empleado por Kristhian—. Realmente hermoso. —Kris… —Dime. El príncipe ya no teme demostrar sus sentimientos por ella. No más. No cuando ya sabe que lo que siente es real, y no una confusión cómo él creía hace unas semanas, no cuando la vio elevarse por el aire dispuesta a salvarlo de las criaturas de piedra, no cuando la vio debajo de una pila de rocas, no cuando ambos han pasado tantas cosas juntos, no cuando la ha conocido en esos días a su lado, no cuando los dos compartieron toda una tarde en la habitación de Nova en tranquilidad. Los corazones de ambos se sincronizan en latidos y en la alteración que les produce estar cerca del otro. —Kris… —¿Mmm? Kristhian rompe la distancia que los separa y junta despacio su cuerpo al de ella. —No estoy… —No te estoy presionando—los ojos de ambos tienen ese brillo en la mirada—. Pero no niego que me encantaría darte un beso en este lugar. Ella desliza saliva por su garganta lentamente, también quiere hacerlo, pero… no tiene nada que perder. —Hazlo—le susurra ella—. Bésame. —Cierra los ojos—lo hace. Kristhian encuentra la valentía que perdió por un instante. Se inclina y lentamente roza los labios de Nova, una corriente de energía envuelve el lugar, Nova la siente y se aleja de él. —No quiero herirte—dice tratando de calmarse—, ni a ninguna de las criaturas que hay aquí. —No lo harás—ella traga de nueva cuenta—, lo prometo. —Sí algo te pasa por mi culpa… —Nunca más te pido algo—ella se da la vuelta para verlo y negar ante sus palabras. Pero él le gana y junta sus labios con los de ella, al principio no sabe cómo reaccionar, pero después cede al beso que Kristhian le da, ella de manera tímida, o no tanto sube las manos al cuello de él, y él las baja a la cintura de Nova. Ambos ceden y caen por el borde de la locura con ese beso; el beso más tierno que ella ha recibido, pero al mismo tiempo lleno de promesas que se piensan cumplir. Ninguno de los deja los labios del otro, pero son conscientes de que sus poderes están fuera de su control, pero eso no los detiene. De nada. El fuego del príncipe se mezcla con la energía latente de Nova, su poder crece sin lastimar a ninguna de las hadillas o de las flores que hay en el lugar. Pero sí algunas plantas del jardín de la reina.   —¡Fuego!—grita un guardia en el comedor casi vacío. La reina es quien puede controlarlo, y los aguas apagarlo, Doreta camina detrás de la reina, tal vez entre ambas logren apagar las feroces llamas que se adueñaron de casi todo el jardín. Harry ayuda a su madre, y la familia Sanders trata de repeler las flamas con agua pero el calor hace que está se evapore al instante. —Madre, las flamas son sumamente fuertes—dice Harry al tratar de calmar unas flamas. —¡Tenemos que apagarlas! La reina levanta las manos y luego las baja, las flamas se apagan, pero luego vuelven a resurgir de las cenizas, todos tratan de detener las flamas, son salvajes, pero a la vez obedecen a su portador. —Demonios… El rey observa desde atrás de su esposa, pero al mismo tiempo protege a las personas de las imponentes flamas que están en su jardín. —¡Alguien que vaya por Kristhian!—grita Harry para nadie en particular. Uno de los transportadores va por él a su cuarto, pero no hay nadie, luego va a la biblioteca, y tampoco, luego busca en los lugares favoritos donde le gusta estar a Kristhian. No lo encuentra y decide regresar a donde el fuego crece a cada segundo. —No está en ninguna parte del palacio—le dice el tele transportador a los reyes. Y es cuando su madre entiende por qué no puede apagar las llamas, su hijo mayor es quien las provoca. De la nada las flamas se detienen, algunas de las plantas están ardiendo por el calor que recibieron por unos minutos, la reina elimina ese fuego junto con todo lo que su hijo dejo, después escucha los gritos de felicidad que su hijo suelta acompañados de la risa de una chica. En su visión aparece el vestido blanco de Nova, además de su cabello, sonríe al igual que el rey, su plan está dando frutos. Antes de lo que pensaron.   Nova le sonríe a Kristhian que la toma de la cintura y deja otro beso en sus labios. Él se lo dijo y le está cumpliendo, después del primero no se cansará de robarle muchos más. Ambos caminan al palacio con las risas resonando en el lugar, de la nada Kristhian la carga y la hace girar en el aire. La risa de Nova llena el jardín, mientras su amado grita contento y eufórico. —Prometo hacerte realmente feliz. —No me lo prometas—le dice ella, tiene sus razones para desconfiar de una promesa. —Sólo te lo cumpliré—la vuelve a besar y ambos o se empiezan a convertir en la debilidad del otro. Ella asiente, lo duda, pero algo la hace creer en sus palabras. Más no deja que eso la aflija, disfruta del momento, y eso hará por el resto de su vida. Disfrutar de los momentos que tenga, con quien sea que los viva, se hizo una promesa y piensa cumplirla, no creer en falsas promesas, sí no vivir cada minuto de su vida como si fuera el último.   En la habitación de Nova, ella cepilla su cabello mientras está viendo su reflejo en el espejo, sus dedos ayudan al cepillo con la labor de desenredar los mechones de cabello. La reina no les dijo nada a ella y a Kristhian por el descuido que hubo en el jardín, sólo les pidió más cuidado la próxima vez. El cepillo que Nova tiene en sus manos está hecho con mármol de la Provincia Astral, un lugar muy hermoso donde las hermosas gemas son recolectadas, donde el material más hermoso y caro se consigue, sólo elfos manejan esos bellos materiales, sólo ellos saben usar las herramientas que les llevan a crear diseños únicos además de hermosos. Los labios de Nova sueltan la bella melodía que su madre le enseñó, las dulces palabras, sin ninguna melodía que la acompañe, pero la voz de la chica es muy bella para quien la escuche. El guardia que pasa por fuera de la habitación sonríe al escucharla cantar, siempre la ponían a ella a cantar en las misiones que se les asignaban, cuando todos se lo pedían ella contaba una Cantarra, una narración en forma de canción. La voz de Nova suena en el palacio que se encuentra en silencio a esas horas de la noche, dejando de lado el ruido que sonó durante horas. Nova se levanta de la silla que la sostiene y camina hacia la ventana que le muestra el paisaje nocturno, la chica sonríe sin detener su canto, la dulce melodía que sale de sus labios se escucha en todo el lugar dando un tono agradable para los guardias que están despiertos a esas horas.
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