La cabalgata por el bosque se volvió tediosa, Cassian y Ardêr van viendo el paisaje mientras cuidan de Kristhian y de Nova como si ocuparan que los cuiden, pero van disfrutando de una plática tranquila y tal vez sí necesitan de protección, Tharon va con su señora trasformado en un halcón, sobre el hombro derecho de Nova. Cuando las campanas de la ciudad empiezan a ser tocadas con fuerza, se detienen, saben lo que significa.
Los caballos son jalados para tomar el camino de regreso al palacio, la yegua de Nova se volvió más veloz que cualquier otro cabello en la tierra, pues la energía corre en sus venas al igual que en las de su dueña. Nova llega antes de que los demás, con su poder sube a lo más alto del palacio. Ve las tropas del rey William, el rey de Griselda.
Son casi cincuenta hombres los que acompañan al rey, a la reina, al príncipe y a la princesa. Todos en el pueblo saben las intenciones del rey William, quiere unir ambos reinos con la boda de un príncipe de Imperio con la princesa de Griselda, para unir los reinos de esa forma.
En la sala del trono, los reyes de Imperio portan su corona al igual que sus hijos. Los miembros de cada casa gobernante están vestidos acorde a sus poderes al igual que sus reyes, muchos de los padres con hijas fuertes están molestos por lo que William pretende. El rey William entra a la sala con su familia, este sonríe al ver las casas reunidas en la sala del trono, no esperaba ese recibimiento de parte de la realeza.
—Vaya reunión—se burla el rey visitante.
—¿Qué deseas, William?—la reina es la que habla, ella nunca le ha temido a ese rey, su padre la entrenó para nunca doblegarse ante nadie ni nada.
Así como entrena a su hijo mayor para hacer lo mismo, Kristhian guarda silencio y está derecho en su trono con el traje n***o y la banda roja rodeando su cuerpo como señal de que es el futuro monarca y que él mandará en esa nación, así como los hijos de los altos gobernadores que ya tienen sus señalamientos de que ellos pasaran a la gubernatura cuando lo haga Kristhian.
El fuego no se doblega ante nada, siempre encuentra la forma de resurgir de las cenizas.
—Es tiempo de unir nuestros reinos—su hija da un paso al frente.
La chica es bella, cabello dorado como el mismo sol en un día de verano, sus ojos son mieles como la miel producida por la abeja reina, y su piel es blanca como la de su madre. Sus labios están pintados de un color dorado que la hace ver como el sol en forma de chica.
Los ojos de Kristhian buscan a una chica entre los presentes, al no verla mira a Cassian que se encoje de hombros.
—¿No crees, Margareth?—la reina se levanta de su asiento.
—No. Mi reino tendrá una reina de este mismo lugar cuando mi hijo suba a este trono—la reina desliza su mano por el trono. El rey William se molesta pues no esperaba una respuesta tan seca de la reina de Royal.
Luce poderosa en el trono de todos los seres de fuego, el cabello dorado que no se pasó a ninguno de sus hijos, sus ojos son azules como la flama más ardiente que pueda existir, lleva un vestido n***o con flores rojas y una corona con picos en forma de flama que resalta en su cabeza. Sus dedos toman el final del brazo del trono donde deja ver un anillo en forma de serpiente que decora su dedo de en medio además de las largas uñas que presume para manejar su poder con más facilidad, algo que sus hijos no pueden hacer.
—Podemos unir…
Avanza un paso cuando las puertas se abren de par en par, el plan de la reina está saliendo a la perfección. Todos giran su vista a la hija de Aurel que entra en la sala, el vestido que lleva es blanco como su nuevo color de cabello. Lleva una tiara en forma de rayos sobre su cabello cepillado y cayendo por sus costados, sus labios llevan un tinto que resalta de lo que ella es ahora, sus pómulos tienen un ligero rubor que la hace ver hermosa, además de que porta gemas blancas de luz lunar, gemas que eran de su madre, al igual que el vestido que arrastra por la parte de atrás. Tharon va en forma de león al lado de Nova como si fuera su mascota y no su protector, así que cuando ella se detiene Tharon también lo hace. Atrás de ambos van Morgan y Krähe. Morgan lleva un traje blanco con la camisa abierta hasta la mitad de su pecho, y deja que su figura se vea un poco: lleva una espada bien sujeta a su cintura. Krähe contrarresta con su señora y con su compañero. Ella porta un vestido n***o pegado al cuerpo con una seguridad que muchas de la corte la bajan a vulgar, pero eso no le interesa a la joven, además menos le interesa por llamar la atención de muchos caballeros por traer ese atuendo.
Nova pasa al lado del rey William sin poner atención a nada más que a la reina que le sonríe por la entrada que dio ella y sus acompañantes.
—Majestad—Nova da una reverencia a la reina que se siente como antes al recordar a Aurel dar esa reverencia con un tono burlesco en su voz, y ahora su hija es la que la da—, ¿me llamó?
—Así es—le responde la reina.
La princesa ve a la chica y no puede evitar sentir envidia de ella, es hermosa en todo su esplendor. Pero la belleza de Nova es letal en su poder.
Y no es la única que lo piensa, Cassian y Kristhian tragan saliva, mientras que Harry se asombra de ver a la chica con esas gemas. En la actualidad son muy raras, y difíciles de conseguir, pero para Nova son herencia familiar, dignas de una Electrona.
—Tome su lugar como la gobernadora de la zona del Páramo.
Nova camina a una parte despejada, es donde sus padres se pararon años atrás, cuando la reina subió al trono y ellos tomaron la gobernatura del Páramo. Sus acompañantes se ponen atrás, menos Tharon que se hecha al lado de Nova para estar más cerca.
La atención de todos regresa a la familia real que visita las tierras de la reina Margareth.
—Cómo te decía, William, mi reino será dirigido por una de las señoritas que se encuentran en esta sala.
El rey le hace una seña a su hija que de inmediato hace una muestra de su poder de luz, en el reino de Griselda gobierna la Luz.
Una luz brilla en todo el lugar hasta que la princesa es cambiada de atuendo, un vestido dorado es lo que remplaza el anterior, además de gemas de luz de Sol, gemas grandes y doradas que combinan con el atuendo que la joven viste.
El sol en persona.
—Además, traemos un regalo para tu hijo mayor—las puertas se abren de nuevo y llevan el mejor regalo que se le puede dar a un príncipe de fuego.
Kristhian entrecierra los ojos antes de reconocer lo que un par de personas llevan en las manos. Baja de su trono y va directo al portentoso obsequio que William presume como ofrenda, las manos de Kristhian crean el calor que el huevo necesita y este se rompe mostrando el dragón que lleva en su interior.
El gruñido de Tharon suena en todo el lugar, Nova mueve la cabeza negando antes de darle un ligero golpecito en el lomo.
—Un dragón de las altas montañas de Auera—le dice el rey William alabando su obsequio—, le será leal hasta la muerte.
El animal y el príncipe hacen el lazo que los unirá por siempre, la marca brota en la piel del príncipe, rápido, sin dolor. La marca se pone en lo alto del brazo derecho. William sonríe al ver que su regalo causo sensación y envidia de algunos en esa corte.
—Gracias por el obsequio—dice Kristhian acomodando el animal en sus brazos. El dragón no adquirirá su tamaño y forma adulta hasta que dé su primer vuelo por los aires de la nación—. Pero no hay matrimonio conmigo—la cara del rey William es de asombro—, mi madre le mencionó que mi futura esposa está en esta sala, y me temo que no es su hija.
Se regresa al trono y se sienta de nuevo. El rey William no le dice nada, ¿qué puede decir? Kristhian demostró no estar interesado en la princesa.
—Sin embrago, William, me gustaría que se quedarán por unos días en el reino—dice la reina Margareth en tono tranquilo—, después de todo, la feria será en unos días.
—Así que disfruten de su estancia—aporta el rey a su esposa.
—Gracias, Margareth.
En el salón principal varias personas no dejan de observar a Nova con ese hermoso vestido y las gemas de su madre, inclusive la princesa Cynthia.
Kristhian cena donde están sus padres y su hermano, pero su vista se fija en Nova, los cambios que ha dado su relación van para bien desde la perspectiva del príncipe y para Nova… su corazón roto ha empezado a sanar y por el momento, sólo se concentra en ella y en lo que podrá ser de su vida en un futuro.
—¿Puedo sentarme?—la voz del príncipe la hace levantar la cabeza del libro que ha estado leyendo durante la cena.
—Adelante—el joven se sienta a su lado.
El cabello rubio es algo que le comparte a su hermana mayor, los ojos del príncipe son turquesas como los de su amada madre, y la piel blanca.
—No recuerdo haberla visto antes en el palacio—el joven ha asistido a cada baile que se hace en el palacio, pero debido a que Nova era una guardia las veces pasadas nunca le prestó atención el príncipe—, ¿segura que siempre ha pertenecido a la corte?
—Con todo respeto… eso a usted no le interesa—Nova lo mira directamente a los ojos.
—Claro que me interesa—gruñe el príncipe Henry—, ¿cómo es que una bella dama, jamás había estado en este lugar?
Nova arquea una ceja.
—Seré pacifica—dice tranquila—, no es de su incumbencia de dónde vengo… con su permiso, me retiro que tengo cosas que hacer.
Se levanta y empieza a caminar rumbo a los jardines del palacio. Ella no es para estar con tantas personas de clase alta, o con personas que la hacen sentir incomoda, sus nuevas niñeras están por seguirla, pero ella les regala la noche.
Toma asiento en la banca donde conversó con Kristhian hace ya varias noches, ve ese recuerdo tan lejano, y es cuando desea que su poder no se haya transformando, mostrando su vida, sus padres reales, todo. Ella estaría en su pueblo reparando la casa de sus padres en ese momento o tal vez cansada por hacerlo.
—¿En qué piensas?—escucha a Tharon.
—En que me gustaría estar en casa.
—Pronto estaremos en casa.
—Es algo que no sé Tharon—ella crea energía en su mano antes de mirar con tristeza ese poder que nació de ella—. A veces siento que esto es un sueño y que despertaré en cualquier momento.
—A veces es mejor aceptar nuestra realidad, Nova—la chica sonríe despacio mientras le pasa su mano por el pelaje de Tharon que está a su lado en forma de perro.
Tharon mira el cielo antes de pensar en algo más que agregar pero no hay nada más que agregar, ambos se quedan en silencio por un rato. Tharon decide transformarse en un gato y sentarse en las piernas de su señora, Nova sonríe antes de acariciarlo.
—¿Ya estás mejor?
—Sí, gracias—ella le sonríe antes de recordar que tiene que mandarlo a su habitación por un abrigo—. ¿Puedes ir a traerme un abrigo?
—Sí.
Se aleja de ella. Nova sólo se lamenta por lo que es.
Una chica con el poder de la energía del mundo.
Kristhian los ve discutir desde la puerta que da al jardín, ve que la energía zumba en el aire por el poder de Nova, no hace nada por acercarse a ellos, sólo observa, además de que la luna resplandece en el jardín iluminándolo y mostrando a Nova más hermosa de lo que se ve adentro.
Ardêr se aleja de Nova, ella se deja caer en la banca y un rayo surca el cielo, en lo que hace su observación, alguien lo toma del brazo y lo hace girar.
—Cuídala—le sorprende que sea él quien se lo diga—. No merece llorar de nuevo.
—Lo tendré en cuenta.
Kristhian se suelta de su amigo y avanza despacio por los jardines, no quiere importunar a Nova, no a pesar de que ella está distraída, lentamente recorre las piedrecillas bajo sus zapatos, la fina graba suena con cada paso que él le proporciona, las flores del jardín están dormidas por la ausencia del sol, pero las luciérnagas están despiertas, además de la flores de Luna que son las favoritas de la reina.
Las flores de Luna sólo brillan en la noche como su nombre lo indica, pues la luz de luna es su sol, por eso son las favoritas de la reina, no necesitan del mayor astro de la tierra para mostrar que son hermosas y que generan un paisaje nocturno que enamora.
Kristhian se pone al lado de Nova, no se sienta por respeto a la dama que se encuentra perdida en sus pensamientos y lejos de él en mente. Kristhian está por hablar cuando ella lo hace.
—Lárgate, si vienes a decir lo que te falto en el ruedo—sonríe porque sabe que no es para él esa frase.
—Lo bueno es que no tengo nada malo que decirte—parpadea varias veces y sale del trance en el que estaba, mira hacia arriba para ver a Kristhian sonreírle.
—Perdón… no vi que eras…
—Tranquila—le dice él.
Recuerda que es luna llena y decide llevarla a ese lugar en el que sólo se puede vivir y respirar la magia que le brinda.
—¿Me dejas mostrarte algo?—le tiende la mano y ella no sabe si tomarla o no.
Lo duda unos segundos.
Pero todo lo vivido aparece en su cabeza, palabras, momentos, frases; todo la hace tener una respuesta para él, una que tal vez sea buena noticia para él.
—Sí.