—¿Una audiencia? –preguntó Emilia mirando a Telma con ojos grandes—. ¿Dices una de esas audiencias en donde toca subir al estrado, con un juez y todo eso? –Telma hizo una mueca. —No pude impedirlo, lo siento. —¿Pero acaso no llevamos pruebas suficientes para meterlo definitivamente en la cárcel? —Ya te dije yo que no sería fácil pelear contra esta gente llena de plata, tienen contactos hasta donde no te lo puedes imaginar. Sin embargo, no creo que cambie mucho las cosas. Él es culpable. Incluso se declaró culpable—. Emilia abrió grandes los ojos, sorprendida. —¿Se declaró culpable? –Telma asintió con un mero ruido—. Pero… ¿no que no recordaba nada? —No sé qué trama con eso, pero lo hizo—. Emilia miró a otro lado tragando saliva. Recordó el momento en que lo acusó frente al edificio do

