12

1987 Palabras

Luego de que Roberto, el prometido de Viviana, viera a Rubén mover sus ojos, pasó una semana antes de que pudiera abrirlos completamente.  —¿Puedes escucharme? –le preguntó el médico poniendo ante su pupila una molesta linterna de luz blanca. Él sólo cerró sus ojos, pero encontró que no tenía fuerzas ni para hacerlo bien.  Intentó mover su cuerpo, pero del cuello para abajo todo se sentía como un enorme bulto pesado y molesto que no respondía a sus requerimientos. Agotado, volvió a caer en la inconciencia. Pasó una semana más hasta que pudo permanecer despierto por unos minutos.  —Rubén, despierta –le pidió Viviana en una ocasión que estuvo allí para verlo abrir los ojos. Rubén la buscó con la mirada frunciendo el ceño—. Sabes quién soy, ¿verdad? –preguntó ella en un tono aprensivo. —

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR