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1368 Palabras

Viviana escondió su rostro en el pecho de su novio, llorando. Habían encontrado a su hermano a las afueras de una finca, sin signos vitales, golpeado hasta quedar irreconocible. Afortunadamente, la experiencia del personal de rescate y los paramédicos, habían sido lo que impidieran que lo dieran completamente por muerto. Lo habían golpeado, una y otra vez, por todo su cuerpo, y además de eso, lo habían tirado montaña abajo para que se pudriera allí. Tenía tres costillas rotas, los dedos de la mano izquierda destrozados, el hombro fuera de lugar, y mil daños más. Además, habían encontrado en su sangre sustancias químicas que habían causado que entrara en estado de coma. Un coma profundo.  Su hermano estaba más muerto que vivo. Óscar Valencia, el anfitrión de la fiesta a la que había ido

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