Esa misma noche, cuando ya me disponía a dormir presa de la tristeza después de haber hablado con Fernanda, y compartir con mi mamá por largo rato, recibí la llamada de Paúl, tal como me lo prometió. Me dijo haber hablado con sus dos amigos. Ambos, aunque no están en la búsqueda de abogados, por consideración a él, no descartaron la posibilidad de incluir a otro en su staff de abogados. Saber esto en cierta forma me causó alivio, porque en caso de que la situación se torne insoportable en la Municipalidad al punto de verme obligada a renunciar, tendré un lugar seguro donde trabajar mientras, como bien lo sugirió Paúl, decido irme por el libre ejercicio o continuar empleada por un tiempo más. Gracias a él esa parte de mi vida parece estar más clara. A la mañana siguiente, como viene hacie

