- Hola hijos ¿Cómo estuvo el viaje? –escucho la voz de mi madre que viene en nuestro encuentro- - Madre –escucho que Otoniel la saluda- Estoy inclinado en el maletero del automóvil, sacando una maleta con unos obsequios que Otoniel le trajo de Londres. Llegamos sin avisar, ya que Otoniel quería darles la sorpresa a nuestros padres. Si bien sabían de nuestro regreso, nada les comentamos del día exacto; como dejé el automóvil en el estacionamiento del aeropuerto me fue más cómodo trasladarnos hasta su casa y no depender de mi padre. - Hola mi amor –me sorprende mi madre abrazándome al entrar a la casa-. - ¿Cómo estás madre? –la saludo y le doy un beso-. - Ahora que los tengo a los dos aquí, bien –me dice con una sonrisa que ilumina su rostro-. - Él

