efecto mariposa

3805 Palabras
C A P Í T U LO V E I N T I S I E T E: Taylor. Entre a casa, por primera vez desde los últimos días, había dado por hecho también que ellos estarían bien, apenas cerré la puerta, me di cuenta que ambos estaban en la mesa, quizá debía de arreglar las cosas de una vez por toda, en lugar de seguir dando por hecho que las personas podían tener la capacidad de ver y más allá, quería poder tener el control de esto, pero me resultaba demasiado… Complicado. —Miras eso, tiene arena en la ropa—. Mencionó con una mueca Nelly—. Cómo una adolescente. —¿Y viste sus tenis? ¿Quién usa tenis en la playa? —. Siguió con desgano Drake, a lo que rodé los ojos. —¿Cómo estás? —. Preguntó Nelly con tranquilidad, mordiendo el interior de su mejilla—. Creí que no vendrías pronto, por lo de… —Creí que estaba enojada con ustedes, pero, no, no lo estoy—. Mencioné recargándome en la puerta—. ¿Cómo podría estar enojada con las personas que hasta el día de hoy han velado para que yo éste bien? —Lamentamos haberte apartado, pero… Fueron los deseos de la abuela—. Añadió Drake, a lo que asentí—. ¿Cómo estás con lo que sucedió? Relamí mis labios, pero no dije nada. Sabía que era demasiado decir que lo que sucedió no me afecto, porque lo hizo, en realidad me dolió. Pero con el paso del tiempo comenzaba a entender un poco más la realidad, no era más que una niña, que vagaba mirando hacía el futuro. Pensando que siempre podría entenderlo, pero cerrando los ojos me di cuenta, que mis planes funcionaban, la manera en la cuál deseaba proteger mi corazón, por el simple hecho de que ellos siempre me habrían apoyado en ellos. Nunca me dejaron sola. No podía condenarlos por los deseos de la abuela, cómo tampoco habría condenado a Hades, habría pasado demasiado tiempo creyendo que las cosas tenebrosas eran aquellas que no podíamos ver, pero no, son las personas. Cómo también, son las personas, las que nos terminan arreglando el corazón de manera particular, especial. —Bien, la abuela sufría… Supongo, que era momento de que ella pudiera tener paz—. Asentí, para caminar en dirección de la mesa, para sentarme junto a ellos. Nelly se levantó, para caminar hacía la cocina, miré a mi hermano, es curioso, pase cinco largos años alejada de él, por un simple comentario, habría crucificado a las personas demasiado pronto, sin dejarles dar una explicación. Drake era joven—al igual que yo—cuando paso todo, y habríamos nadado con lo que sabíamos, en un mar desconocido. Recargué mi cabeza en su hombro, ellos siempre habrían estado para mí, yo era egoísta, nunca me habría preocupado por las cosas que a ellos les dolían, nunca habría tomado un poco de interés, no porque no me interesara… —¿Ustedes cómo están? —. Pregunté, a lo que el paso su mano por mi cabello—. ¿Cómo estás? El se quedó callado por un par de segundos, para terminar por soltar un suspiro resoplando, ¿Por qué habríamos crecido así? Sabía que entre ellos tampoco solían hablar mucho de las cosas que sucedían, todos inmersos en ser personas fuertes, que al final, ¿Lo eran? Teníamos cachos fragmentados. —Bien…—, Pauso, para encogerse de hombros—. Estuvo ahí para nosotros, cómo lo prometió… Siempre estaría agradecido con ella—. Finalizó. Nelly se adentro con una taza, dejando esta frente a mí, le agradecí, para mirar hacía mi hermana, Nelly… Ella habría cuidado de nosotros, cuando mamá enfermo y papá se fue… Yo era una niña, ella era una niña… Drake lo era… Éramos niños luchando con cosas que no entendíamos, porque nadie nos habría mostrado cómo es que debíamos de navegar. Habríamos tenido la suerte de que la abuela nos cuidará, pero ella pasaba demasiado tiempo ocupada, por lo de la cafetería, así que… Nelly habría sido nuestra salvadora, ella habría sido también, una madre y padre para nosotros, cuando los nuestros, dejaron de estar. En más de una ocasión me pregunté, ¿Qué habría sido de papá? El de un día para otro desapareció de la faz de la tierra, cómo si no hubiera dejado a tres niños a la deriva, sin madre… Muchas veces sentí rencor, pero antes, sentía culpa, ¿Se habría ido por mí? ¿Por nosotros? ¿Habría sido demasiado difícil cuidarnos? ¿Le habríamos complicado las cosas demasiado? No lo sabía. Es decir, sabía que ahora, no lo necesitaba, y siendo realista, ni siquiera quería volver a saber de él, porque, a las personas que amas… No las dejas. Habría tomado eso presente, porque yo habría comenzado a hacerlo y… No podía. No podía ser igual a él, porque tomar la salida fácil terminaba siendo un trago demasiado amargo, uno que no deseaba—ni por un solo segundo—tomar, quería ir un poco más allá de ello, un poco más allá de todo. —Es un poco complicado, pero saldremos adelante—. Me animo mi hermana a lo que asentí—. Esta vez, creo que hay algo diferente. —¿Qué cosa? —Que ya no somos unos niños, nos tenemos a nosotros—. Dijo Nelly tomando mi mano, y la de mi hermano—. Porque, no importa lo que venga, nos tendremos a nosotros, siempre. Les sonreí, para bajar la mirada. Sentía la ausencia de mi abuela en mi pecho, su muerte dolía, habría pasado demasiados días llorando en la habitación de Derek, días sin comer, cuando habría podido venir con ellos, porque al final, no habría una persona, en el mundo, que pudiera sanar las heridas, cómo podían hacerlo ellos. Y fue curioso, porque pasamos la noche hablando, entre momentos de melancolía y dolor, recuerdos, recuerdos de una mente que en algún momento deseo tener amnesia, pero, esta vez, era la excepción. Quizá se sintió de manera sanadora el cómo, el encontrarnos cerca, podría hacer que la paz llegará dentro de mí, así que quizá, por un poco de tiempo, me di cuenta… Que, en realidad, lo que más adoraba en todo esto, es que los recuerdos, habrían sido algo sanador, encontrarme aquí, con ellos, habría sanado heridas. Anteriormente, huía de mi pasado, perdiéndome el presente. Ahora, no había un solo segundo que quisiera perderme, quería vivir cada pequeño fragmento de mi vida… Porque no sabía hasta donde es que esta podría llegar. Y un día, simplemente podría ser demasiado tarde, un día, quizá, podría despertar y darme cuenta, que todo lo que alguna vez creí, ya no existiría más. Hades Me coloqué los lentes de sol, mientras conducía, debía de tener la mente clara, quería saber porque Paula, era la única que no quería acudir a donde habríamos acordado el día de ayer, principalmente, tenía el interés de saber si estaba bien, en ocasiones aquel “anónimo”, sonaba demasiado amenazador, podría decirse, que preferíamos prevenir, que tener que lamentar una situación caótica. Conduje por un poco más de quince minutos, pensando en lo que habría dicho Miranda y Samara, sobre que me gustará Taylor, ¿Podían ir por la vida repitiendo todo lo que decía Katina? Esperando que, en algún punto, dichas palabras pudieran cobrar sentido y tener… Si quiera, un solo toque de razón. Es curioso, pero también, pensaba respecto a lo que hablo Greta con Taylor y cómo ella decía que no era de mi tipo, ¿Por qué dichas preguntas se pasaban con tanta frecuencia en mi cabeza? ¿En qué momento Taylor se habría penetrado de este modo dentro de mí? No lo sabía. Era interesante—abrumador—creer, que después de cinco años, muchas cosas en realidad, no habrían cambiado en lo más mínimo, era cómo si todas las cosas se hubieran mantenido justo en el mismo lugar. Me estacione, notando dicho lugar de mala suerte, quizá era un poco agobiante para Paula, después de todo, muchas cosas habrían mantenido su rumbo, recordaba que Marcus solía decir que Paula miraba con receló en ocasiones a Miranda, por la vida llena de lujos que alguna vez tuvo, lo podía notar, pero ninguno de nosotros lo mencionaba en realidad en voz alta, supongo que era grosero. Eran las ocho de la mañana, y dicho lugar aún se mantenía abierto, baje del auto, esperando un poco, para mirar hacía adentro de nuevo, ¿Era extraño? Es decir, que llegará, después de citarla, cómo si se tratase de un juzgado o algo parecido, donde al no acudir, ella tendría problemas. Lo meditaba. Pase al lugar, para encontrar a plena vista a Paula, quien limpiaba con fuerza la encimera del mostrador, con una mueca marcada y los ojos cansados, habría tenido un turno largo—creía—por lo cual, el cansancio era más allá de lo que ella podría mencionar. Le pedí a Greta que lo investigará ayer, lo encontró rápidamente, aunque, no pensé que este hubiera sido su destino, me negaba a creer, que aquella chica, que catalogaban como “dulce” se le hubiera estancado el futuro. Pero, no sabía que habría sucedido. Al final, yo hablaba desde mi privilegio. Me pare frente a ella, y su mueca se hizo más marcada, aquella chica que Ximena catalogaba como la “dulce” del escuadrón formado por Katina, no podía verlo, es cómo si aquello que alguna vez fue, se le hubiera esfumado de las manos. —Paula—. Salude borde a lo que ella aparto la mirada—. ¿Estás muy ocupada? —Sí, trabajando—. Respondió seca, para mirar hacía la chica que se encontraba a un lado, hizo una seña con la cabeza, y dicha chica de cabello oscuro, rodó los ojos y salió del campo de visión de ambos—. Bien, necesitas algo, habla Hades. —¿En que momento termina tu turno? —. Le pregunté, mirando el reloj de mi muñeca, seguramente, Miranda y Taylor no tardarían en llegar a la agencia, y con las intrigas inconscientes que generaba James, ellas sacarían sus conclusiones tontas—. Porque necesito hablar contigo. —Sea lo que sea que tengas que hablar, pierdes tu tiempo—. Me señaló con el atomizador—. Seguro es referente a Katina, y de ella, no pienso hablar—. Me miró con cara de pocos amigos, para suspirar—. Hay cosas que ustedes deberían dejar enterradas en el pasado, por el bien de todos—. Finalizó. Quizá, en cierto punto tenía razón, pero no podíamos dejar que todo se quedará así, cómo una historia inconclusa, porque no sabíamos cuales podrían ser las consecuencias que esto podría traer, era un poco más allá de lo que nosotros podríamos mencionar. Ella rodó los ojos, mojando con dicho atomizador el mostrador, tenía rostro molesto, cómo si mi visita, en realidad logrará incomodarla, ¿Lo hacía? —Hay cosas, que por mucho que quieras enterrar, sale, así que, tenemos que hablar—. Le repetí tajante, a lo que ella negó—. Por dios, Paula. No seas ridícula. —No lo soy, soy realista—, protesto—. Por mucho que hablemos, ¿Qué cambiará? ¿Eso podrá traer a la vida a nuestros amigos de nuevo? “No”. Ella salió de mi campo de visión, para después tomar un par de vasos, guardándole en lo bajo del mostrador, presionando sus dientes, sabía que mi visita era una de las cosas que menos habría deseado tener el día de hoy, pero… En realidad, quería mantener a salvo todo esto, que nuestra realidad, no se viera afectada del mismo modo en el que sucedió con Marcus, y que dicha historia, que alguna vez nos marco la piel, no logrará hacerlo de nuevo, porque… Eso en realidad, habría marcado de más de una forma la vida de nosotros. No creía que alguno quisiera repetir todo el duelo de la misma manera, porque habría dolido… De verdad habría dolido de una manera completamente impresionante, y no me sentía capaz de seguir haciendo eso, huyendo del pasado. —Te han llegado mensajes, ¿No es así? —, pregunté a lo que ella se quedó estática, uno de los vasos que guardaba cayó al suelo. El sonido fue brusco, de aquellos cristales haciendo choque en el suelo, rompiéndose de uno en uno, haciendo que eso generara tensión en el ambiente y las miradas de algunas de las personas que se encontraban en el bar. —¿Qué dices? —Paula, eso saldrá de tu salario—. Le dijo con molestia uno de los hombros, ella no pudo evitar maldecir entre dientes—. Regresa a tu trabajo. —Cómo puedes notarlo, Hades, me meterás en problemas—. Mencionó entre dientes—. ¿Cómo es que sabes de los mensajes? —¿Cuándo termina tu turno? —, repetí borde. Ella rodó los ojos, para terminar, diciendo que, en media hora, me quedé sentado en el mostrador, mirando mi celular esperando que su turno terminará, no podía evitar pensar en todas las cosas que habrían cambiado de un día para otro, quizá habría sido demasiado incoherente creer que, si nosotros no mirábamos hacía atrás, el pasado no nos alcanzaría, pero siempre termina sucediendo. Debí de ser yo quien escuchará a Taylor, quien repetía constantemente que debíamos de hablar con la verdad, pero, para ser sinceros, jamás le tomé la suficiente importancia a lo que ella decía. No porque sus palabras no tuvieran sentido. Si no, porque éramos adolescentes, mismos que habrían hecho un par de cosas en más de una sola ocasión que no debían de haberse realizado, relamí mi labio inferior, pensando. Quizá, habría karmas que pagábamos, por mucho que deseáramos escondernos, ese mismo siempre llegaba, para alcanzarnos, ¿Cómo podríamos ir por ahí creyendo que eso no sucedería? Taylor. —No contestaste nada ayer—. Mencionó de manera juguetona Miranda, aparte la mirada de mi café para verle—. ¿Por qué? —No se de que es lo que me estás hablando—. Mentí velozmente, ella rodó los ojos, colocando azúcar en su café—. Así que… —¿Te gusta Hades? —. Preguntó directamente, rodé los ojos de nuevo. Es decir, iban demasiado enserio con querer que las cosas fueran así, ¿Por qué? ¿Qué era lo que les interesaba tanto? ¿Por qué es que de un día para otro les nacía tanto interés sobre mis sentimientos? —¿No tienes nada mejor que hacer? —, le pregunté de manera borde, a lo que ella resopló—. Yo no voy por ahí haciendo preguntas de tu vida privada. —Podrías hacerlo, tengo un blog de igual modo y ahí publico toda mi vida—. Se mofó, para darle un sorbo a su café—. No tengo problemas con aceptar mi vida, cosa misma que no podría decir de ti. —Miranda… —Ay, vamos, ¿Qué es lo que temes? No dirás nada que ninguno de nosotros no sepas, sólo confirmarías por lo que años hemos pensado todos No entendía en realidad cuando habría sido que se les habría metido en la cabeza que yo sentía algo por Hades, parecían estar todos tan inmersos en creer eso, que no sabía ya cómo darles por hecho que estaban equivocados. Pero supongo, que sería perder energía, por algo, que ni diez mil millones de palabras mías podrían cambiar su parecer. —Miranda, necesito que subas a hacer unas pruebas—. Mencionó Greta mirando su agenda—. Ya, se tiene que enviar el informe hoy mismo, así que, podría ser de bastante ayuda, que corras. —Yo no corro, pierdo el estilo—. Se mofó levantándose a lo que sonreí divertida—. Y tú, Tay. No creas que dejaré este tema por la paz, no hasta que contestes la pregunta. Rodé los ojos. James habría estado demasiado insistente en hablar conmigo, sobre algo, me preguntaba si también se debía a la curiosidad de si me gustaba Hades, y eso me generaba canas verdes, ¿Por qué querrían saber quien me gustaba? Me gustaba Shawn Mendes, quizá debería ir gritándolo a los cuatro vientos y ellos se detendrían ya. Hablando del susodicho—de Shawn no, desgraciadamente—, se posó frente a mí, con una sonrisa de oreja a oreja, cómo si hubiera escuchado la mejor de las historias, no preste atención, él se sentó frente a mí. —Chica, encontré algo que te encantará—. Mencionó a lo que le miré esperando que continuará—. Se llama sempiterno, es un libro, leí un par de páginas y creí que te encantaría—. Resbaló el libro por la mesa. Sonreí de manera inconsciente, era uno de los libros que me gustaban, pero… —No puedo aceptarlo—. Lo deslice en su dirección, a lo que su sonrisa se convirtió en una gran y profunda mueca—. Lo siento. —¿Por qué no podrías aceptarlo? —, pregunto a regañadientes—. Lo encontré y supe que sería un libro increíble para ti… Y lo era, pero, no quería recibir nada de James, estaba enojada hasta el día de hoy por el modo en el cual habría hecho que mi mejor amiga se sintiera, sabía que no debía de tomar lados por el momento, con aquello que dijeron que debíamos de mantenernos unidos, pero… Era mi mejor amiga, claro que estaría de su lado, pasará lo que pasará. —Porque… Eres el ex novio de mi mejor amiga, no debería de verte si quiera cómo un amigo—. Respondí para levantarme. Hades. A pesar de que pareció ser demasiado eterno que el turno de Paula terminará, lo hizo pasados unos minutos, nos sentamos fuera de aquel bar y ella me miró, quizá esperando que dijera que era lo que venía a hacer aquí, pero no sabía ni siquiera cómo comenzar, quizá habría sido una idea terrible venir solo, quizá si hubiera venido Miranda, ella se encontraría vomitando palabras diciendo todo lo que debería de saber en cuestión de pocos segundos, era el don de Miranda, ser parlanchina. —Has estado recibiendo los mensajes, ¿No es así? —. Pregunte a lo que ella me miró con una mueca—. Sobre, lo que sucedió esa noche. —En realidad… Sabemos poco de lo que paso esa noche—. Añadió después de un largo e incómodo silencio—. Las únicas personas que en realidad lo saben absolutamente todo, son ustedes dos… Tú y Taylor. Me mantuve en silencio por un segundo, si sabíamos un poco más las cosas a profundidad a diferencia del cómo es que Paula, Samara, o los demás lo sabían, pero no cambiaba mucho las perspectivas, en realidad, las empeoraba, porque a lo que nosotros sabíamos, ellos sólo querían terminar con aquel trabajo, que en aquel momento en realidad no fueron capaces de terminar. —Debes de tener cuidado, no sabemos hasta donde podría ser él capaz de llegar esta vez—, puntualice—. Estábamos pensando, que sería una buena idea… Me quedé callado, mirándole a los ojos, ¿Por qué? Es curioso cuando una idea se te introduce en la cabeza de un segundo a otro, sin una razón completamente cierta, o un modo de poder decir, que no era en una mala manera. Era extraño, pero comenzaba a creer, que entre más pasaban los segundos, iba sintiendo un poco más la confusión dentro de mi cuerpo. Es curioso. Pero, la vida, siempre ha funcionado de una manera en la cuál no sabemos explicar, no sabemos porque es el que pasan las cosas, no sabemos porque un día despiertas y nada ha vuelto a ser igual desde hace un tiempo, quizá un día simplemente has despertado y te has dado cuenta, que todo a cambiado, y esta vez, para siempre. —Se que están asustados, pero vamos, estamos aquí, seguro es una persona que nos conoce que no tiene nada que hacer—. Respondió tranquilamente—. Todos saben que fue lo que nos paso esa noche, todos saben cómo es que la vida nos cambió de un día para otro, no me sorprendería, que ahora, alguien este aquí, haciendo todo esto para hacerles perder la razón, cosa que parece que a logrado—. Sentenció. Fruncí las cejas, esa noche habría sucedido demasiado rápido, lo suficiente, para que antes de que te pudieras dar cuenta, todo tuviera un camino diferente, quizá un día simplemente has despertado y te has dado cuenta… —Lo que sucedió esa noche, paso. No podemos cambiar absolutamente nada al respecto, no podemos traerlos a la vida, no podemos seguir torturándonos—. Expresó a lo que le miré, podía escuchar sus palabras, pero no le prestaba atención del todo—. Es hora de que ustedes sigan su vida, hemos sobrevivido cinco años después de, ¿Tu crees que llegará alguien y simplemente dirá? ¡Vaya! Han pasado cinco años, quizá debería de terminar… —Paula… —En verdad extraño a mis amigos, y en ocasiones, me imagino cómo habría sido si esa noche no hubiera pasado—. Confesó con melancolía—. Pero sucedió, y tenemos que seguir adelante, porque la vida es demasiado corta cómo para vivirla asustado. Por un momento, pensé… Errar. En un momento, una decisión lo cambio todo, el efecto mariposa. En un punto, cometimos un error, era eso. Mis ojos miraron hacía Paula, mientras lo analizaba… En un punto, una acción de nosotros cambio todo, haciendo esto… ¿Pero en qué momento? —Solo, cuídate Paula—. Expresé seco levantándome. En un punto, cometí un error, algo dejé pasar… De esa noche, de el momento, hubo un error. ¿Cómo es que no lo noté antes? Cómo es... —Hades, ¿Sucedé algo?—. Preguntó Paula, con una mueca marcada en los labios—. ¿Estás bien? Hay días en los que no sabemos reaccionar en las cosas, un simple error cambia el rumbo de la historia, una sola acción puede cambiarlo absolutamente todo... —Sí, un gusto verte—. Le dije desinteresadamente, subiendo a mi coche. ¿Cuál fue la acción que causo este hurácan? Hubo una acción, dentro de cada uno de nosotros, que causo el huracan que se logró llevar por completo nuestra ciudad, pero... ¿Quién de nosotros fue quien lo desencadeno? No fue casualidad... Fue una causalidad...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR