C A P Í T U L O V E I N T I S É I S:
Paula
Miré hacía las mesas, que estaban frente a mí, por alguna razón en realidad, la llamada de ellos, para decir que podríamos reunirnos, no me sentía cómoda mirándolos, habría pasado ya demasiado tiempo, y en realidad, nosotros ya no éramos amigos.
Habríamos estado separados ya por mucho tiempo, nosotros no éramos amigos.
Cada uno miró hacía su propio destino, hacía su propio desastre y ahora, no había nada—ni nadie—que nos pudiera reunir.
—Creí que te tomarías el día—. Expresó Carolina—. Escuché que te llamaron tus amigos, para reunirse, siempre dijiste que extrañabas la amistad que ustedes tenían, ¿Por qué no fuiste?
Porque eso era en pasado, habría aprendido de ellos, que no podíamos esperar que las cosas siguieran cómo antes. Además, ellos habrían tenido éxito.
Más éxito del que podría imaginar, es decir, no me molestaba eso… Pero estaba ya fuera de su rango, en preparatoria lo sentía así, habríamos sido de diferentes clases sociales, pero en la escuela, no se sentía tanto de ese modo, supongo que quería convencerme de que, quizá en algún punto podría tener éxito, y alcanzarlos, pero no fue así.
Miranda y Taylor eran modelos, de la agencia más importante de Nueva York, Samara diseñaba ropa, Logan era CEO de una empresa de autos, James dirigía la revista de la agencia de Hades… Quien dirigía la agencia más importante de todo nueva York.
Quizá, jamás pude seguirles los pasos, y eso habría hecho que me alejará de ellos, porque, al no llegar si quiera un poco cerca de ellos, comenzaba a preguntarme, si en realidad valdría la pena.
Yo trabajaba en un bar de mala muerte.
—Paula, alguien vomito en el baño, debes limpiarlo—. Expreso el gerente seriamente, solté un suspiro pesado.
—¿Por qué no te reúnes con ellos? —. Preguntó Carolina—. Estás siendo demasiado exagerada, ellos no te juzgaran, no lo hicieron antes.
—Es que no los conoces, Hades, Miranda y Katina, siempre tuvieron dinero, James y Logan, eran bastante estables, al igual que Samara y Taylor, yo no, podía mirar sus ojos juzgones.
—Estás llevando lejos lo que solo pasa por tu cabeza—. Reprochó Carolina—. Deberías ir, si lo haces, cubriré tu turno.
—No. No estaré demasiado contenta de tomar esa decisión.
—¿Por qué fueron tus amigos entonces?
Claro que fueron mis amigos y en realidad, podría… Alegrarme por sus logros, pero no podía mirarme cercana a ellos y creer, que no me sentiría inferior, no estaba al nivel de ninguno de ellos y al estar demasiado cerca, no haría más que recordarlo, supongo que estaba bien, pero…
Si seguía con ello, podría perder la cordura mucho más pronto de lo que en realidad, podría ser mi realidad.
—Lo fueron, pero a veces las cosas terminan, las amistades, los noviazgos—. Enumeré—. Seguro solo quieren beber y ponerse al día, yo se lo que pasa con ellos, se sus trabajos, y se que es lo que hacen, veo sus historias de Insta. Además, tengo gastos importantes, cómo para gastar mi dinero en un par de cervezas y desvelarme por nada.
Carolina rodó los ojos.
Tomé el trapeador, para suspirar pesadamente.
Ellos habrían sido personas exitosas y yo trabajaba en un lugar así, no podía verles a los ojos y aceptar o dar por hecho, que en realidad, no habría podido hacer nada por cambiar mi destino y supongo, que estaba bien, pero… No quería ir detrás de ellos.
Esperaba, que fueran felices, pero no quería ser parte de ello.
De serlo, me metería en el mismo circulo peligroso de nuevo, donde querían asesinarles por romper las reglas de un juego sin gracia, al mantenerme lejos, nada malo podría sucederme, con ello, podría ir tranquila, y nada—ni nadie—podría cambiar absolutamente nada, de lo que sería mi vida al día de hoy, y eso, para mí, estaba bien.
Siempre habría estado bien…
Aunque, ¿Cómo sería mi vida con ellos aún cerca?
—Deberías pensarlo, seguro es más interesante tomarte una cerveza con ellos, que limpiar el vomito de un borracho—. Continuó Carolina—. Porque, no creo, que este sea el mejor plan, que tu vida pueda suceder.
No le dije nada, porque lo pensé en realidad, y supongo que estaba bien.
Era mi empleo, y habría aprendido a vivir con ello.
Esta era mi vida, y ellos tenían la suya, y no podíamos cambiar absolutamente nada al respecto.
Las cosas sucedían por algo, así era el ciclo de la vida.
Así era el ciclo de absolutamente todo.
Taylor.
Reunirme con ellos, me habría traído un deja vú, nos encontrábamos en la misma playa donde todo terminó aquella vez, juntos, cómo si tentásemos al destino, quizá lo estábamos haciendo, tentando a la suerte, tentando nuestro destino.
Pero, esto se sentía bien, habría ido por ahí, escondiéndome de la realidad, de la vida, porque creía que no era lo suficiente valiente para esto.
Me estaba colocando la chaqueta, cuando la voz de Samara alerto mis sentidos, haciendo que logrará bajar la guardia por completo, miré cómo entre ellos, hablaban bajo.
—No creo que sea el momento adecuado—. Susurró Samara, acercándose a ellos—. Acaba de morir, su abuela.
—Podrías tener más tacto—. Señaló Logan a lo que ella aparto la mirada—. Aunque Samara tiene razón.
—No es un buen momento—. Insistió, me quedé quieta, esperando escuchar un poco más, así fue.
—Nunca será un momento adecuado, Sam—. Expresó tranquilamente James, dando un trago largo a su cerveza—. Sabemos que esto traerá consecuencias, que vendrá hacía nosotros como una bomba de tiempo, y tarde o temprano, esta terminará por explotar.
—Pero, podemos esperar unos días—. Le repitió Samara, pero Miranda negó.
—No. No sabemos si habrá mañana—. Admitió Miranda—. Hemos dado por hecho, que podremos tener un día más, pero, ¿Quién nos asegura ello?
Fruncí las cejas, para quedar frente a ellos, habría ido al auto por mi chaqueta, miré hacía Hades quien me miró con las cejas fruncidas, quizá supuso que habría escuchado todo, que así fue. El miró hacía los demás, para soltar un suspiro lleno de pesadez.
—Son unos imbéciles—. Les insulto entre dientes—. Lo escuchaste, ¿No es así?
—Taylor…—Alargó James con una mueca marcada—. Linda chaqueta, ¿Es nueva?
No preste la suficiente atención ante ese comentario, quizá habría sido así, habríamos dado por hecho tantas cosas, que creíamos que tarde o temprano, las cosas tendrían un poco más de paz, ¿Podría suceder así?
—Hablen—. Pedí tranquilamente.
No quería perder los estribos, sentía que si explotaba—sobre cualquier tema—sería demasiado difícil que me mantuviera en silencio, enojada podía llegar a ser demasiado hiriente, y ellos…
Ellos eran mi familia, en realidad, ellos eran mi familia, y no quería ser hiriente con ellos, para ser honesta, supongo que habría sido así. Primero huyendo, después disparando a diestra y siniestra, sin importarme el que.
Tenía que superarlo.
—¿Qué es lo que esta pasando? —, pregunté con una mueca pequeña—. Hablen ya, que los he oído—. Seguí.
Ellos se miraron entre sí, aquellas miradas que compartían eran de cierto momento lleno de incomodidad, se miraron compartiendo ideas, compartiendo el mismo pensamiento, logrando que eso me generara demasiadas dudas, que ellos no parecían intentar apaciguar pronto.
—¿No llamaron a Paula? —. Pregunto Miranda a lo que ella miró con curiosidad hacía mí—, Es que…
—La llamamos, pero, parece que no quiso venir, supongo que no quiere verme—. Expresó Logan con tranquilidad—. Siéntate—, me pidió a mí.
Rodé los ojos, no quería que viniera a decirme que hacer, ¿Qué creía? ¿Qué podría tener el control de todo? Nunca habría sido así. Aunque técnicamente hablando, ahora, si lo tendría.
Fruncí las cejas para rodar los ojos.
—Me sentaré, pero no porque tu lo digas—. Expresé con una mueca—. ¿Qué sucede?
—Se que no es el momento, pero tenemos que hacer esto ya—. Dijo Hades tomándome de la mano, para mirarme a los ojos—. Los mensajes, ¿Recuerdas que eso fue lo que te informó? Qué esa persona fue la que te hizo saberlo.
Sí. Sabía que los anónimos habrían sido los causantes de que yo supiera lo que habría sucedido, mostré mi confusión ante el porque me lo decía, asentí esperando que alguno de ellos me dijera algo, pero no lo hacían, presté atención, esperando que siguiera, pero no lo hacían.
—Sigan, me están haciendo sentir un nudo en el estómago, y vomitare—. Les dije de manera borde, Hades miró a Miranda, quien se levantó para caminar en mi dirección, sentándose aún lado de mi—. ¿Qué pasa Miri?
Ella miró hacía Hades, quien asintió para después ella mirarme a los ojos, quizá era un nudo en el estómago que se me hacía más y más, porque esto era realmente un desastre para mí.
—Los anónimos, no sólo han estado contigo, ni con Hades, ha estado con todos nosotros—. Expresó Miranda—. Esta buscando el momento perfecto para atacar y no creo… Que llegué a esperar demasiado tiempo.
Samara suspiro para después levantarse, sacudiendo su ropa, mirando hacía mí, tomé un poco de aire, esperando que me dijeran más, pero no sabían que hacer al respecto.
—Quiere terminar lo que aquella noche no terminó, Taylor—, susurró Samara.
Hades.
El modo en el que sus amigas se sentaron frente a ella, cómo si estuviera esperando a que en cualquier segundo ella se rompiera, quizá era eso lo que sucedería, quizá en cualquier momento, ella se rompería. Pero, el modo en el que ellas estaban ahí para ella, en realidad, era conmovedor, parecía ser demasiado dulce de su parte creer, qué en alguno momento, ellas en realidad, habrían hecho demasiado por su amiga.
Pero, Taylor no se rompió, le miraba con demasiada atención, esperando que siguiera en realidad.
Samara le tomó del rostro y le dio una sonrisa de lado, pasando su mano por su mejilla, para ver a Miranda.
—Me comenzaron a acosar a inicios de año, al igual que con Miranda—. Expresó Samara, para verle con un toque de incomodidad—. Es curioso, porque pensé que era cualquier persona de la ciudad, todos sabían que nuestros amigos habrían sido… Lo que sucedió, vaya.
Ella miró hacía mí, como si esperará que le dijera de nuevo, que esto era real, pero no me sentía con la capacidad de ser yo quien pusiera un poco más de tierra en aquella tumba.
—a Logan igual, y las cosas solo aumentaron, cuando tu y Hades volvieron, ahora que todos estábamos aquí de nuevo, esto sería la bomba de tiempo—. Siguió Miranda, para bajar la mirada—. Debemos de estar unidos, porque… Los anónimos han estado demasiado tercos, con hacernos daño…
—¿Es eso? Se que eso pasaría… Me lo habría imaginado—, admitió con desganó Taylor—. Quizá, le estamos dando demasiada importancia, él esta en prisión, debemos de seguir con nuestras vidas.
Apenas dijo eso, se levantó, sacudiendo la arena de su ropa, para mirar hacía Logan, quien alzó ambas cejas. Eran las palabras que yo le habría dicho y eso… Era en realidad, curioso, le habría repetido tantas veces que debía de seguir con su vida, que quizá ella lo repitió.
—¿Por qué estas tan tranquila? —. Le pregunto James a Taylor, quien simplemente encogió sus hombros con desdén—. ¿Qué es que estás de este modo tan raro por qué…? ¿Estás drogada?
—James—. Alargó en modo de advertencia Miranda.
—No estoy drogada—. Soltó una risa vacía—, Es… porque, se que no dejaríamos que algo nos dañe, estaremos bien—. Dijo asintiendo, para ver hacía los demás—. Siempre hemos estado demasiado unidos, quizá tuvimos un fragmento, una ruptura, pero no lo perderemos de nuevo.
Sonreí, ellos lo hicieron también, ¿Por qué creía que la persona más fuerte que conocía podría quebrantarse ante lo que sucedía? Solté un suspiro pesado, ella simplemente sonrió, para tomar una cerveza.
—Podríamos pasar una buena noche, estamos aquí, cómo la primera vez—. Sonrió vagamente—. Quizá ese “anónimo” se llevo un poco nuestro tiempo, pero es hora, de que no dejemos que él gané. Yo lo hice…
—¿Qué dices? —, pregunté.
—Yo dejé que ganará, hui y me perdí los mejores años de mi vida—. Expresó, para sonreír de lado—. No quiero perder más tiempo, porque quizá, un día será demasiado tarde.
Y ella tenía razón, habríamos pasado demasiado tiempo esperando que lo que sucedía, quizá pasamos demasiado tiempo esperando que las cosas se solucionaran por ate de magia, pero eso no sucedería. Debíamos de arreglar las cosas de raíz.
Taylor.
Con un poco de fe, me di cuenta, que habría pasado demasiado tiempo de mi vida creyendo que podía huir de mis problemas, pero me equivoqué, no debía de huir de ellos, no podría seguir huyendo de mi pasado, comencé a tomar un poco de valor.
Con la muerte de mi abuela, me di cuenta que habría estado desperdiciando mi tiempo, por tanto, que habría estado dejando de vivir.
Tomé una cerveza y miré a mi alrededor, en realidad, me sentía demasiado triste, cansada y agobiada, y el saber que, a Samara, Miranda, y Logan, también les llegaban mensajes, me hizo sentir un nudo en la garganta.
—¿En realidad estás bien? —, preguntó Samara, mirándome hacía los ojos—. Jamás pudiste engañar a nadie.
—¿Lo crees así?
—Era fácil descifrar a Paula, cómo también lo ha sido hacía ti—. Mencionó, destapando su cerveza con los dientes—. Ella, creo que sólo quería tener un poco de tranquilidad al saber que encontraba en el lado popular, pero nunca le agradamos.
—¿Lo crees en realidad?
—Y contigo, cada que estás triste, cuando hablas tu labio inferior tiembla, lo hace demasiado—, mencionó abrazándome por los hombros, para caminar conmigo hacía la orilla del mar—. Cuando te fuiste, pase demasiado tiempo con Paula, deje de hablar con Miranda por lo que Paula me decía de Miranda.
—¿Qué dices?
—Paula hablaba mal de ustedes, diciendo cosas que en realidad, lograban que me enfureciera, pero con ustedes, no con ella—. Mencionó para fruncir sus cejas con un poco de duda—. Cuando te vi en… En casa de Marcus, me pregunté, ¿Por qué me aleje de ti?
—Yo lo hice…
—No, tu te fuiste a Los Ángeles, pero yo deje de escribirte, tú viste morir a Katina, debí de estar para ti.
—Y yo las deje, yo tengo parte de culpa, y no me quiero quitar eso de encima—. Mencioné para ver cómo las olas chocaban en la arena—. Me alegra hablar contigo de nuevo.
Pensé en lo que dijo respecto a Paula, ¿Desde cuando dejamos de agradarle a Paula? Éramos unidas, mejores amigas en realidad.
FLASHBACK
—¿Qué tal? Sí aquí esta el grupo perfecto—. Mencionó con tranquilidad Ximena—. Si ustedes son populares, es por una sola razón.
Ella siempre decía que Katina habría armado al grupo perfecto de amigas, de aquellas que llamaban la atención, con las cuales las demás personas miraban en dicha dirección. Ella estaba demasiado equivocada, nosotras habríamos conocido a Katina, y de a poco comenzamos a ser unidas, quizá fue casualidad.
O una causalidad…
—Parece que aún no te deja circular la sangre a la cabeza esos pantalones tan ajustados que llevas, te recuerdo, que los pantalones así dejaron de estar de moda en el 2015—, mencionó Miranda con desagrado—. ¿Tú que opinas Samara?
—Que, Coco Chanel seguro se esta lamentando en su tumba—. Mencionó con desaires ella, sonreí de lado—. Si se trata de porque no eres popular, deberías cambiar esos pantalones.
—Chicas, nosotras no somos chicas malas—, Mencionó Katina escondiendo su sonrisa, detrás de su café—. No cómo esos pantalones.
—Sí, reuniste a las chicas especiales, a las que de verdad te traería tu poder, para ser popular, la leal, la valiente, la dulce, y la inteligente.
Fruncí las cejas, para verle con desdén.
—Sí. Claro, arme un ejército—. Mencionó para ver a Paula—. ¿Tu quien serías? Seguro la dulce, ¿Qué dirías ante el gran ataque que nosotras estamos haciendo?
—Son malas—. Respondió con una sonrisa bastante grande, burlona—. ¿Cómo pueden dormir a salvo sabiendo que son tan malas? —. Expresó de manera melodramática, soltando una risa segundos después.
FIN DEL FLASHBACK
Y en realidad, no éramos chicas malas, quizá el trasfondo de la historia podía ser un poco más llamativa, en realidad, Ximena habría sido una bully de Paula, nosotras le habríamos defendido en diferentes ocasiones, pero, al final, comenzó a meterse con cada una de nosotras, quizá esperaba que nos separamos, pero eso no sucedió.
Quizá ella habría estado demasiado inmersa en nosotras, que no se dio cuenta, que las personas no tenían que ser hechas a su perspectiva con exactitud.
No pensaba, que, en algún punto, aquella amistad con la cual nos cubríamos la espalda, en realidad fuera irreal.
Le sonreí a Samara, para alzar ligeramente mi cerveza en su dirección, Miranda llegó abrazándonos por los hombros.
—¿Qué sucede?
—Brindamos, por la leal, la inteligente, y la valiente—. Expresó chocando su cerveza con la mía, a lo que sonreí divertida.
—¡Pues salud por ello!
Ximena en realidad tenía razón, Miranda era la leal, siempre habría estado ahí, para cada una de nosotras, le miré, su sonrisa era bastante peculiar, ella me miró.
Jamás habría dudado de lo que habría sido mi amistad con ella, dudaba de lo que yo pudiera hacer al respecto, del daño que pudiera ocasionarle y eso me jodía. Tomé un poco de aire.
Miranda era la leal, era la persona más leal, que alguien pudiera tener.
Samara era la valiente, siempre se habría colocado frente a nosotras ante los problemas y de haber estado el día en el que nosotros estuvimos ahí, seguro Samara no habría dejado que Katina y Marcus perdieran la vida, quizá por ello iba de a una en una.
Samara era increíble, ella siempre habría defendido sus ideales, y no tenía ninguna duda de ello.
Y yo… La inteligente, quien buscaba planes para que las cosas no se salieran de control, pero eso se fracturo cuando perdí a Katina.
Ahora, no podía hacer un solo plan, la sangre no me circulaba al cerebro y comenzaba a perder de a poco en poco la razón—junto con la cordura, habría estado haciendo mal las cosas, cada una de ellas, hasta un punto, que no podía entender, que es lo que nos habría traído aquí.
¿Habríamos sido malas personas?
No lo sabía, quizá estaba perdiendo la cordura.
Hades.
Quizá era el alcohol en la sangre de Taylor, ella bebía cantando a todo pulmón con las chicas, mientras que nosotros le mirábamos. En algún punto, Katina así imagino nuestra vida, todos juntos, como si fuéramos pareja y en algún punto, si teníamos hijos—que ella nos llenaba de ellos—serían mejores amigos.
Katina, pudo predecir tantas cosas, inclusive su muerte.
Ella siempre decía que sería de aquellas personas que morían jóvenes.
Y por primera vez—después de tanto tiempo—nosotros estábamos siendo nosotros, en aquella playa.
Hasta que sonó una canción.
Los ojos de Taylor miraron hacía las chicas, quienes fruncieron las cejas, con un cierto toque de dolor en sus ojos, no pude evitar sentir el mismo sentimiento recorriendo mi cuerpo de manera irracional.
Era aquella canción que decía Katina, que, si moría joven, que quería que le cantará Marcus, curiosamente, no lo necesito… Porque fueron juntos.
—Es su canción—. Expresó Logan, dando por hecho que todos pensamos en lo mismo—. Su canción.
—Al final, ellos siempre están aquí—. Mencionó Miranda, para acercarse al dispositivo, subiendo el volumen, bailando lentamente, Taylor cerró los ojos…
¿Y no es curioso? Cómo las personas se manifestaban, haciendo que pudieras recordarlas, hasta el final del día, hasta el final de todo…
—Andarás llamando, a las puertas del cielo—. Comenzó Taylor, con la voz ligeramente rota—. Y yo no estaré…
Y fue curioso, porque todo se sintió, cómo el final de algo, y el inicio de…
—Cómo te juré sincero, que yo esperaría primero, más morir me olvide—. Continúo Logan, acercándose a Samara…
Y ahí estábamos, los cuatro recordando a nuestros amigos, en aquella playa, donde lo pasamos por última vez…
Éramos un vaivén lento, entre el sonido de la música, con los pensamientos a todo volumen en la cabeza, pero no se sentía doloroso, sino, nostálgico, entre vaivenes, estaba cerca de Taylor, en aquel baile lento…
“Y ahora que el tequila, ya por fin se esta acabando, noto el sabor… De tus chiles, vida mía. Saco tu fotografía, ya tu ausencia, me mato…”
Por mucho tiempo, más del que alguno de nosotros pudiera mencionar con claridad, creímos que la vida podría ir mas lento, acomodé el cabello de Taylor, quien tenía los ojos inyectados en sangre.
A veces, creemos que tenemos la vida asegurada, pero no es así.
Pasamos tanto tiempo, pensando en cómo podría ser el futuro, que no nos detenemos a vivir la realidad, nuestra vida.
“Te juro si hay dios, que paso las noches, queriendo olvidarte…”
Taylor tomó de la mano a Miranda, acercándola a nosotras, mientras esto seguía.
Quizá habríamos dado por hecho muchas cosas, entre ellas, la vida.
Y esto, en realidad, se sintió bien, porque… Era un cierre, ante el duelo, que ninguno de nosotros, habría sido capaz de dar.
“Perdido en los bares, buscando morir…. Y volver a verte”