C A P I T U L O V E I N T I C I N C O
Taylor.
Estaba mirando hacía el espejo, las personas me trataban con pinzas, cómo si temieran que cualquier cosa que pudiera salir de sus labios pudieran quebrarme de manera irracional, no podían romper, algo que ya estaba roto.
—Taylor, Hades te mando esto—. Expresó Grace, adentrándose en la oficina, con fruta—. Qué por favor, te lo comas.
—Sí. Sí, gracias—, Asentí sin mirarla por completo, para acomodar mi cabello lentamente—. Gracias…
Hades no dejaba de tratarme cómo si fuese una niña pequeña y eso me generaba demasiadas emociones negativas, miré que eran fresas, junto con un sándwich, regresé la mirada al espejo.
—Sabes, jamás terminé la charla que quería darte—. Mencionó sentándose frente a mí—. Sobre Hades.
—Ah, sí. Y tu abuelo, ¿No? —. Pregunté sin ánimos, para suspirar—. Lo había olvidado, perdóname…
—Hades hablaba muchas cosas de ti, solía decir que eras un desastre, pero sus ojos se iluminaban con un brillo único—. Asintió mientras con sus manos hacía señas graciosas, sonreí de lado—. Es cómo si, lo único que quisiera, fuera poder hacer conocer a los demás con sus palabras.
—Supongo que aquella mala imagen, ¿No? —, Miré la fruta, mi estómago se hizo un nudo, regresé mi mirada hacía Greta—. ¿Entonces?
—Sabes, a mí me parece más un interés romántico, el abuelo quería hacer ese acto, porque aquella modelo que contrato, novata, sin experiencia por primera vez…—sus palabras se pausaron por un par de segundos—. Era mi abuela.
Le miré con demasiada atención ante las palabras que decía, podía negar que esto era un desastre, pero me sentía demasiado agobiada cómo para poner un, pero al respecto.
—Fue una historia bastante cursi, pero la mantuvieron en secreto por años, supongo que por el mismo miedo de lo que ahora pasa con la prensa—. Susurró—. Las personas suelen creer que, el éxito se debe a eso.
Y no lo era, en realidad, conocía la historia de la abuela de Greta, porque era una de las modelos que más admiraba mi abuela, era quien decía que se podía llegar desde abajo a ser una de las más exitosas modelos.
—Pero, a pesar de que agradezco que tu abuelo nos buscará el amor—, Añadí con la voz ronca—. Hades no se fijaría en mí.
—¿Qué dices?
—No es que me menosprecie, ni nada parecido, se lo que valgo—, le di una sonrisa parecida a una mueca—. Pero Hades es de aquellos hombres que deciden estar con las chicas diferentes…
—Taylor…
—Soy una nerd, soy sarcástica y nada dulce… Y no tengo el cuerpo de todas aquellas chicas con las cuáles el salió en anterioridad, ¿Sabes? Hades, no se fijaría en mí.
—Pero no lo negaste.
Mis cejas se fruncieron con confusión ante su señalación, me giré a verla por completo, para notar cómo es que una sonrisa burlona se encontraba en sus labios.
—¿Negar que?
—A ti te gusta Hades, ¿No es así?
Hades.
Me encontraba parado en la puerta donde se encontraba Taylor y Greta, quería saber si habría accedido a comer aquello que le habría enviado, no había comido casi nada y dormir, ni podía mencionarlo, comenzaba a verse ya demasiado cansada y eso comenzaba a preocuparme de demasiadas maneras posibles.
Taylor se habría colado en cada uno de mis pensamientos de manera completamente irracional.
Fijarme en Taylor, ¿Ella creía que no podía fijarme en ella?
—Escuchar conversaciones ajenas, es un poco fuera de tu ética y valores, Hades—. Me señaló burlón James, rodé los ojos—. ¿Escuchaste algo interesante?
En realidad, sí, aquello que salió de los labios de Greta logro colarse en cada uno de mis pensamientos de manera completamente irracional, aunque, no me agradaba del todo que le dijera a Taylor lo que habría platicado con su abuelo.
—Algo, si, fue un poco interesante—. Mencionó con una sonrisa burlona—. ¿Has hablado con Miranda?
Ella estaba furiosa con James, de más de mil maneras posibles, creía que, si fuera posible, lo terminaría por odiar por el resto de su vida, de la de él, y lo que durará en apagarse el sol.
—¿Necesitas de nuevo mi ayuda? —. Me mofé—. Siempre necesitas de mí, que pena.
—Calma tú ego, que no estás en lo correcto—. Sentenció, para después mirar hacía donde ella se encontraba en el escritorio, mirando lo que Génesis le demostraba—. Pero sí, necesito que hagas que vaya a un lugar donde pueda hablar con ella.
—Bien.
Le señalé con la mirada para que me siguiera y así lo hizo, ambos caminamos a mi oficina, mientras le enviaba un texto a Génesis, pidiéndole que le dijera a Miranda que fuera a mi oficina porque necesitaba hablar con ella.
Siempre me pregunté, ¿Cuándo fue que perdimos nuestra amistad?
Esa pregunta se tardaba demasiado tiempo en salir de mi cabeza, ahora estábamos juntos, cómo si aquello que se fracturo alguna vez, no existiera, estaba tranquilo con ello, porque en cierta parte James, tenía razón. Nos necesitábamos cerca, porque si ellos seguían asechándonos, debíamos de estar listos.
FLASHBACK
—¿Lo conocían? —. Preguntó el detective, mientras Taylor se abrochaba la sudadera que le habría entregado uno de los policías—. ¿Los motivos?
—No, no sabemos nada—. Expresé seco, esperando que esto terminará—. Le dijimos ya todo lo que sabemos.
—¿Podrían darme algo para quitarme la sangre de mi mejor amiga? —, Pidió Taylor con un hilo de voz.
Ella se sentó a un lado de mí, para evitarme la mirada, ella creía que habríamos sido cobardes, Katina y Marcus habrían dado su vida para que Taylor y yo pudiéramos salir, así fue.
—Bien, ahora vengo.
El detective salió de mi campo de visión y del de ella suspirando pesadamente, la puerta se cerró y Taylor tomó un poco de aire, le tomé del mentón notando cómo es que sus ojos se encontraban llenos de lágrimas, rojos, inyectados en sangre.
—Tenemos que decirlo.
—¿Nos inculparemos? Piensa un poco más Taylor—, Le reproché en un susurró—. La vida tendrá que seguir, porque así esta escrito.
—Fuimos cobardes.
—Somos sobrevivientes, Taylor—. Le repetí a lo que ella aparto la mirada.
—Por un momento, para tu carro, detén aquellos pensamientos egoístas que tienes, porque no llegaremos a ninguna parte—. Ella aparto la mirada—. Seremos asechados por esto toda la vida.
—No sabemos que es lo que quería, decía cosas que no lográbamos entender, quizá habría tomado demasiados estupefacientes, que no lo pensó con claridad—. Le dije a lo que ella suspiro cerrando los ojos, dejando escapar las lágrimas de sus ojos—. Será lo que nos una, un secreto, que esperó puedas mantener guardado, por el bien de ambos.
“Ustedes lo provocaron, ustedes le jodieron la vida a ella, siendo unos verdugos, la hicieron sufrir, llevando a esta al colapso, no escaparan, ellos dos lograron irse, pero ustedes morirán, y pronto, iré a por ellos, ¿Lo entienden? Nunca los dejaré impunes”.
Fin del flashback
Miré a James, quien se encontraba recargado en la silla de cuero, mirando hacía la nada, quizá fuimos demasiado lejos… Nunca supe de que era lo que se trataba aquellas palabras que él decía, pero me parecía demasiado tonto pensar, que podría ser… Real.
Quizá debí de haber escuchado a Taylor, aquel día en el departamento de policías, cosa que no pensé que fuera real. Pero ella tenía razón.
—¿Crees que quiera escucharme? —. Preguntó James de un segundo a otro, le miré con desdén—. Supongo que es importante para ella…
—No lo sé.
Fue su culpa, desde el momento en el que le rompió el corazón habría sido completamente su culpa. Nunca supe que a James le interesaba Taylor, supongo que se hizo a un lado con las cosas que Katina y Marcus insistían constantemente, sobre el hecho de que a mí me gustaba Taylor.
Miranda tocó la puerta, a lo que murmuré que pasará y así lo hizo, apenas entró aquella sonrisa burlona salió de sus labios repentinamente, para verme con cierto coraje, solté un poco de aire.
—¿Qué necesitas Hades? —. Preguntó con molestia, cerrando la puerta con enojó, haciendo que el sonido de esta, retumbara por la habitación—. Tengo un par de pruebas que necesito hacer ya.
—Sí, lo sé—. Asentí para verle con un poco de culpa dentro de mí cuerpo—. Yo planifico las cosas aquí, ¿Lo recuerdas?
Ella me miró con un poco de molestia, pero no dijo absolutamente nada al respecto, parecía intentar contener los insultos que querían salir de sus labios, se sentó con desdén.
—Miranda, se que es mi culpa—. Expresó con un toqué de culpa, Miranda rodó los ojos y se levantó con enojo—. Espera.
—No quiero escucharte, de verdad no quiero—. Le dijo con enojo, para verme a mí—. ¿Por qué hiciste esto Hades? Sabes que yo…
—Es mi culpa, Solecito…
—Sí, es su culpa—. Asentí con tranquilidad, para tomar una taza, dejando esta a un lado de la cafetera—. Toda su culpa.
Miranda soltó una risa, para después dejarse caer en su asiento, mirando hacía mí, sus ojos se quedaron ahí, varados por un par de segundos, cómo si las cosas que pasaban dentro de su cabeza deberían de tener un poco de orden.
—Si tu fuiste quien me dijo que viniera, fue porque es algo importante, no por una niñería—. Siguió a lo que miré con un poco de curiosidad hacía ella—. ¿Qué es lo que pasa?
Miré a James, esperando que siguiera con lo que ella vino aquí, sabía que era una tortura tener que ver a la persona que te rompió el corazón, tener que verla dentro de un modo en el que ellos…
—Sobre esa noche, sucedió algo que no hemos mencionado, yo lo sabía, por Hades—. Siguió a lo que le miré con atención, esperando a que prosiguiera—. Sabes que las cosas comenzaron a volverse una tortura, desde que inicio el año, no sabríamos porque con claridad.
—¿Qué dicen?
—Esa noche, Taylor y yo, cuando estábamos en la habitación con aquel hombre… Que les quitó la vida a nuestros amigos—. Pause por un par de segundos, esperando que lo que seguía, no fuera demasiado ruidoso—. Nos dijo que quería asesinarlos, a ustedes y nosotros, faltamos en su lista…
—Y si asesino ya a dos personas, nada le impedirá asesinar a otras más—. Siguió James con un toqué de amargura—. Y sabemos que en cualquier minuto podría atacar.
Sí, lo sabíamos perfectamente, pero quizá, habríamos pasado demasiado tiempo intentando no escuchar sobre lo que sucedía, que ahora, perdíamos la cabeza por completo, romper el silencio era… Era demasiado extraño, pero se sentía bien, saber que por fin estábamos rompiendo el silencio.
—Tenemos que buscar a Paula y Samara, para saber si ellos no han recibido mensajes, junto con… Logan—. Siguió James con una mueca pesada—. Tenemos que estar juntos, y esta vez, no podemos odiarnos.
Realmente, no nos imaginaba a todos reunidos.
Miranda.
—El hecho de que no tenga que odiarte, no significa que tengamos que ser amigos—. Le dije con tranquilidad, tomando mi café—. Además, que es por tiempo limitado.
—Se que me odias, y que no puedo hacer nada al respecto, créeme que lo sé, pero quisiera que pudiéramos llevar la fiesta tranquila, en realidad estaré demasiado arrepentido por las cosas que hice respecto a nosotros—. Mencionó, no pude evitar sentir mi corazón hacerse pequeño—. Pero quisiera cambiarlo.
—No puedes cambiar algo que ya sucedió—. Mencioné bajamente, para mirar hacía Taylor—. A veces, tenemos la oportunidad de sanar el pasado y en otras ocasiones, simplemente, el destino cambió ya.
—Se que lo jodí, pero…
—¿Por qué no me lo dijiste? Si me hubieras dicho que te gustaba Taylor, habría sido yo quien se quitará—. Jugué con la cuchara, para mirarle con una mueca—. Si lo hubiera sabido, no me hubiera enamorado de ti, y no habríamos hecho absolutamente nada al respecto.
—Lo sé, pero no me arrepiento de ello—. Me dijo, a lo que fruncí las cejas—. ¿No has escuchado que el destino juega de maneras misteriosas? Eso sucedió.
—Pues tu destino, juega de manera jodida, bastante jodida—. Le dije—. James, no puedes esperar que mi corazón se rompiera en miles de pedazos y que te perdoné de un día para otro, porque no puedo.
—Si puedes…
—James, la persona que creía que me amaba, en realidad amaba a mi mejor amiga—. Baje la mirada, analizando ligeramente la situación—. La persona que amaba me dejo por que quería acostarse con otras personas, porque parece que nunca fui lo suficientemente importante para ti.
—Lo eras… Lo eres—. Siguió a lo que negué sin gracia—. Preciosa, de verdad eres lo más importante para mí, te lo podría jurar…
—No se que es lo que sientes, o lo que sentías, o lo que pueda ser después—. Añadí, levantándome—. Pero ya no quiero saberlo, James, puedo soportar tener que verte, porque no quisiera que te pase nada… Porque al final, siempre fuiste una persona muy importante para mí, y nunca podría desearte el mal.
—¿Por qué?
Mamá solía decirme, que a las personas que amas, no les deseas el mal.
Cuando amas a alguien, en realidad, siempre le has deseado el bien, y aun, cuando ya no estén juntos, siempre habrá una pizca de cariño dentro de tu pecho, que te deseará buscar, que, a pesar del tiempo y la distancia, siempre habrá un pedacito en tu corazón para querer esperar su bien.
Estaba furiosa con James, y sabía que el coraje no se iría pronto de mi cuerpo, pero en algo mamá tenía razón. Lo odiara (o no) No podía desearle el mal, nunca podría desearle el mal.
—Porque te quise, y quizá si no lo hago ahora, no podría desearte el mal, nunca, nunca podría—. Le confesé—. Espero, que, si estamos unidos, podamos hacer que esto terminé,
—Miranda…
—Disparaste justo en mi corazón, James, no esperes que haga que la herida se desvanezca, porque eso no va a suceder—. Le dije con tranquilidad—. Cuando terminé, me iré, quizá busqué en una nueva agencia, pero, cuando esto terminé, yo terminaré contigo, cerrando todo, de manera correcta.
—No me digas eso…
—Contacto cero.
Le dije, para salir de la cafetería, en realidad habría estado pensando en esto, lo amaba, de verdad lo amaba con cada latido de mi corazón, pero era momento de entender, que las cosas habrían finalizado.
Y que en realidad, yo hice todo porque nosotros nos mantuviéramos juntos, con aquel plan con Hades, con toda la esperanza de que el quisiera volver conmigo, pero habría terminado, el ya no quería estar conmigo, y podía entenderlo, no podía forzarlo a que se quisiera quedar conmigo, y estaba bien.
Supongo que tenía demasiadas ilusiones en el que el quisiera quedarse, que no me di cuenta que estaba siendo egoísta, estaba pagando todo el karma del mundo, y estaba bien, sólo no quería seguir con esto, no quería seguir con una historia que ya no tenía sentido para mí.
Quizá con el paso del tiempo, me di cuenta, que el amor no era todo,
El amor, no me traía paz, ahora me hacía sentir ridícula, me hacía sentir tan pequeña. Tan insignificante, y era hora, de dejarlo ir.
S I E T E H O R A S D E S P U É S:
Hades
Costo mucho que me convencieran para incluir a Taylor en esto, pero terminaron haciéndolo, porque tenían razón, ella era parte de todo esto, y necesitaba saber que nos encontrábamos unidos en ello.
Taylor miraba hacía la ventana, mientras conducía, con un rostro completamente vació, parecía que se estaba comiendo de nervios la vida.
—Si quieres que no vayamos, esta bien—. Prometí a lo que ella negó con una mueca ligeramente marcada—. No tenemos que hacerlo.
—Esta bien—. Asintió con un poco de cansancio, a lo que suspiré—. Además, será interesante vernos después de un tiempo, todos reunidos, cómo la primera vez… Bueno…
No opiné nada, no quería herir a Taylor, Katina en realidad habría dejado demasiadas marcas dentro de nosotros y eso habría hecho demasiado sobre nosotros.
Me estacioné en la playa, para ver de reojo en dirección de Taylor quien estaba callada, me sentía demasiado agobiado respecto a esto, quizá no era el momento para hacer todo esto, aunque quizá nunca habría un momento.
Apenas bajé del auto miré cómo llegaba Samara con Logan, quienes reían de dios sabe que, ella miró en dirección de Taylor y su sonrisa se convirtió en una mueca ligeramente mueca, para acercarse a ella.
—Lamento lo de tu abuela, Tay. En realidad, era una gran mujer—. Le dijo abrazándole por los hombros—, No te vi el día del funeral, supongo que, quizá igual no habría sido el momento.
—Sí, esta bien—. Sonrió para después soltar un suspiro pesado—. Me alegra verte de nuevo.
Miranda llegó segundos después, noté que James miraba en dirección del auto de Miranda, para soltar un suspiro lleno de pesadez, noté que en realidad esto le afectaba a James, supongo que eso era lo que habría sucedido.
Alguna vez escuché que a veces dábamos por hecho demasiado pronto las cosas, era cierto, habría dado por hecho lo que tenía con Miranda, y ahora, con cada día que pasaba, el estaba más lejos de ella.
Y ella más cerca de estar por olvidarlo.
Fue una reunión especial, en realidad, cómo si el motivo de lo que nos traía aquí no fuera la tortura de un extraño, nos saludamos con cordialidad, cómo los mejores amigos que alguna ves fuimos.
—Logan se estrelló, en medio de todo, haciendo que eso fuera más gracioso—. Dijo con una sonrisa burlona Samara, mientras bebía de su cerveza—. ¡Debieron de haberlo visto!
Solté una risa, y noté cómo Taylor se encontraba con una sonrisa en sus labios, presionando la botella en su mano, le abracé por los hombros haciendo que se recargará en mí.
En realidad, nos habíamos hecho más cercanos con el paso de estos días, supongo que el haber estado con ella estos días de manera tan personal habrían cambiado de un modo particular las cosas.
—¿Tú Tay? Algo vergonzoso que quieras contar de Hades—. Se mofó Logan, con una sonrisa bastante peculiar—. Antes es lo único que hacían, pelear.
Taylor me miró de reojo, a lo que rodé los ojos, con un poco de desgano, para suspirar, ella miró hacía Logan, para después sonreír con tranquilidad.
—No. En realidad, no ha hecho nada parecido—. Mencionó con tranquilidad—. Es bastante amable, para ser honesta…
—¿Lo ves? Te dije que quedarían juntos—. Mencionó Samara con burla, a lo que miré de reojo a Taylor, a quien se le colorearan las mejillas velozmente—. ¿No lo notas? Están ahí, abrazándose, cómo una pareja demasiado cursi.
—Es lo que pensamos todos—. Siguió Miranda, para verme con burla—, Se que seguramente, Hades y ella sienten tanto el uno por el otro.
Y es curioso, porque quizá, eso en algún punto, me habría traído demasiado coraje, y les diría, que jamás me enamoraría de una chica tan rara cómo lo era Taylor, pero esta vez, eso no salió de mis labios, esta vez no me molestaba que ella fuera quien se encontrará en mi vida.
Supongo que Katina... En algún punto, si habría sido una bruja.
No en mal sentido.