Sombra

1536 Palabras
CAPÍTULO 11 Tic, tac. El sonido del reloj avanzando de manera lenta, miraba hacía el reloj notando cómo es que tenía en mis manos frías aquella taza de café humeante, parecía ser, que Hades no habría encontrado mejor persona—que claro que soy fabulosa—que yo, para ir por la vida acompañándole. —Así que, tenemos estos modelos de ropa que estamos dispuestos a usar, nos gustan los diseños que han creado—, Hades le entrego la carpeta—. Pero tenemos cómo trato, llevar a dos modelos novatas. —Es demasiado arriesgue—, confesó cauteloso uno de los hombres—. Hemos llevado una modelo novata, pero… ¿Dos? —Smith tiene la trayectoria de la empresa Morgan, en Los Ángeles—. Señaló a lo que le miré de reojo—. Estuvo ahí antes de que Claudia Morgan… Anna, falleciera. Ella sabes que no dejaba que nada estuviera fuera de la perfección. —Sí. En realidad, nos ha sorprendido su portafolio—, Mencionó hojeando este, una sonrisa satisfactoria quería salir de mis labios—. Pero… No estamos tan convencidos del portafolio de Justice. Es bueno… Pero, no lo suficiente para ir a Milán. —Estarán las pasarelas de Los Ángeles, de Nueva York…—Alargó Hades. Ahí mi preocupación llegó, sabía que llevarían a una novata y a lo que parecía ser, Hades habría metido el de ambas, ahí recaía mi duda. No le agradaba y a lo que habría dicho estaba dispuesto a hacer que mi carrera se viniera cuesta abajo…. —Lo analizaremos, pero… Me desconecté, dándole un trago a mi café, mirando a ellos hablar, quería prestar atención, pero parecía ser un poco imposible con los temas que me carcomían la cabeza. —Taylor—, me llamó Hades, levantándose—. Vamos. Asentí levantándome igual, despidiéndome de las personas con gentileza, quizá era extraño saber que de a poco en poco el sueño que teníamos las tres lo estábamos cumpliendo dos de nosotras… Apenas llegamos al elevador le miré de reojo, esperando que dijera algo, pero se mantenía en completo silencio, presioné el botón del elevador y le miré de reojo. —¿No te gusta la soledad? —No quiero que James te lave la cabeza, es diferente—. Contestó introduciéndose en el elevador, imité su acción a lo que él presionó el botón del estacionamiento—. Parece estar muy interesado en ir detrás de ti, quizá para darle celos a Miranda. —¿Crees que es para lo único que sirvo? —, Le dije ofendida, el encogió los hombros—, Imbécil. —No te engañes, Taylor. Eres bonita. Esa es tu virtud—. Me dijo con tono burlón—. No eres la más divertida, ni la más… —Eres un idiota, ¿Lo sabías? —, Le pregunté con cansancio, para recargarme en la pared del frío elevador—. Igual, que hablé con Miranda, sobre el tema de James—. Mentí de manera descarada. —Ajá, sí. —No le molestaría que salga con James, ella me animó, de hecho—, Seguí mi mentira, para ver el número del elevador disminuir—. Igual, ¿Ustedes no están saliendo? Debería de darte exactamente lo mismo de lo que James me diga. —Por algo nos apartamos de él, todos—. Confesó con descaró, tomándome del mentón—. Por mucho que me desagrades, no deberías de pasar por las mismas cosas. —Si te desagrado, debería de ser acaso tú quien me tiré a las jaulas de las hienas—. Me defendí con descaró—. Parece ser que el desagrado que me dices tener, en realidad no existe. —Lo hay—. Mencionó presionando mi cuerpo en el elevador, tomé aire—. Pero eres demasiado torpe, para darte cuenta. —Eres un cabrón—. Me solté de él—. Terminó tu junta, podré irme a casa, ¿Qué no? Una sonrisa burlona llegó a sus labios para negar. *** Las luces color neón iluminaban el lugar, con la fuerza suficiente para dejar mis ojos ligeramente cegados ante las luces tan incandescentes, apoye mi mentón en mi mano para mirar con desdén a Hades, parecía ser que le gustaba jugar conmigo. —Eres un mentiroso—. Le acusé, para ver cómo el mesero me traía mi vodka—. Gracias. —Retírate—. Le dijo en tono borde Hades a lo que rodé los ojos—. Ahora. El mesero le miró con un poco de confusión a lo que le miré en tono de pena, no me gustaba el hecho de que al crecer—laboralmente—Hades de esa magnitud, su ego habría hecho lo doble, siempre habría sido un completo idiota, de pies a cabeza, pero ahora parecía ser mucho más imbécil. —¿No te han enseñado modales? —. Pregunté cansada, para darle un trago a mi bebida—. Eso fue grosero. —Te coquetea. —¿Y eso a ti que te importa? —, le pregunté enojada, inclinándome hacía adelante—. No debería de importante si James, el mesero o quien sea me quiere coquetear, ¿Qué tienes planeado? —No se de que hablas—. Expresó bebiendo el también. —Parece ser que quieres crear una imagen falsa, Hades—. Le señalé a lo que el rodó los ojos—. Con la compañía, y aquí, bebiendo cómo si fuéramos grandes amigos, cuando claramente, no nos toleramos—. Seguí. —Taylor—. Me advirtió. —Además, con lo del artículo, ¿Tú crees que quiero yo acaso que los demás crean que mi triunfo se debe a que estoy entre tus sabanas? —, Seguí, furiosa, mirando cómo el parecía si quiera importarle. —Sólo sigue mis ordenes, Taylor—. Me reprendió con toque de molestia—. Haré que vayas a Milán, deberías de estar agradecida. —¡Pero quiero que sean mis méritos! No una polémica que no se de donde diablos te la has sacado—. Le reclamé. —Solo bebé, hazlo. ¿Te cuesta mucho flaca? —Flaca—, repetí tallando mi rostro—, Es que no te estoy entendiendo absolutamente nada Hades. Me estás confundiendo de mil y un modos posibles, y no me gusta. El tomo una bocanada de aire, cómo si quisiera entender un poco de que era lo que se trataba todo esto, pero claro que lo sabía, porque este plan tan absurdo se lo habría inventado yo. —Quiero que lo de los mensajes terminé y se que tu quieres lo mismo, ¿No? —, Soltó enojado, tomando mi brazo, acercándome un poco a él, haciendo que la furia regresará a mí—. Se que te siguen llegando mensajes, y si esa persona esta en prisión, es un poco ilógico, flaca. Así que, sólo, confía en mí. —Confiar en ti—. Repetí con toqué cansado—. ¿Cómo me pides confiar en una persona que no toleró? —No seas exagerada. —Si recuerdas la secundaria, ¿No? —, le insistí a lo que el resopló, parecía que mis quejas lo estaban cansando, y sinceramente, yo me estaba cansando de decir cosas que seguro a él ni le interesaban—. No puedo confiar en ti Hades… Lo siento. Siempre hemos hecho todo por joder al otro y creo que estar en esta empresa por mucho que me vendría bastante bien… —, comencé a levantarme, tomando mi vaso entre mis manos. —Taylor, no. —No, nada—. Me empiné el vaso de golpe sintiendo cómo el alcohol comenzaba a quemar mi garganta, haciendo una ligera mueca—. Me vendría bastante bien estar en esta empresa, pero no quiero revivir nada del pasado. —Es muy tarde para ello, sabes que revivió desde que llegamos aquí. —Estar en la empresa, con Miranda, James y contigo… Me recuerda a esa noche—, Le dije sacando un par de billetes de mi cartera—. No quiero vivir en el pasado Hades, ni en las peleas tontas de nosotros por demostrar quien es mejor… —Estarías cometiendo el peor error de tu vida, Smith. —Lo sé—, Susurré para sonreírle sin gracia—. Supongo que estaré dispuesta a correr ese riesgo. Apenas dije eso salí de aquel bar, con pasos tranquilos, aunque la verdad… Era otra, mis rodillas temblaban y creía que en cualquier momento caería de rodillas, apenas salí el viento chocó con mi rostro, y no sólo fue eso… Hades llegó, tomándome del brazo, jalándome a él, y las luces cegadoras de los paparazis sobre ambos. —No podría con ir a la sombra de Katina, ni al miedo de los mensajes Hades, lo siento—, susurré para ver hacía las cámaras. ¿Saben que es lo más curioso de la vida? Que lo que pasa después de ello no te lo esperas. Sus manos sujetaron mis mejillas acercándome a él, haciendo que mis ojos se abrieran a par… ¿Qué diablos?
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