Te ayudaré a enamorarla

1586 Palabras
CAPÍTULO 12 De niña amaba la cafetería de mi abuela, el aroma a café adentrándose por mis fosas nasales y el sonido de la campanilla al abrirse y cerrarse, más nunca me imaginé de lleno aquí, porque… No era mi sueño. Sencillo. No lo era. —Seguro que te encanta quitar las manchas del café derramado en las mesas—. Se mofó Nelly, apoyada en el mostrador—. Te miras increíble. —No te burles de mí—. Tallé con fuerza la mesa, enojada—. No pedí tu opinión. —No. Pero tampoco nos importa si la quieres—. Drake dijo, bebiendo de su café—. Nos esforzamos en ayudarte a cumplir tu sueño, como para que seas la mesera de la cafetería. Rodé los ojos. No fui a la empresa hoy, hablaba enserio. No toleraba a Hades y la idea de mirarlo día con día, era desgastante. Más con la nueva plana del periódico. “¿Una relación entre Hades Grey y la nueva modelo de la agencia Taylor Smith? Los rumores dicen, que sería la entrada de la nueva modelo. Salir con el CEO de la empresa, con únicas intenciones de crecer dentro de ella”: No saldría con Hades, de eso estaba más que segura, y el hecho de ser yo quien apareciera en ese titular, con Hades tan cerca de mí, simulando dios sabe que… En aquella foto parecía que me estaba besando, nada más alejado de la mera realidad. —Se lo orgullosa que eres, Tay. Pero trágate ese maldito orgullo de mierda, que lo único que hará es joder tu carrera—. Señaló Drake, Nelly le dio la razón asintiendo con una mueca en los labios—. Además, llegaron a tolerarse por Katina y Marcus. —Es diferente—. Deje el trapo en la cocina, para ver a ambos—. No se metan en mis asuntos. Mi hermana codeó a Drake, señalando con la mirada hacía el frente, justo cuando la campanita de la entrada sonó “Ring”, miré por el rabillo de mi ojo, notando a Hades. —Bien, quieres trabajar aquí. Atiende—. Contestó Drake, con ironía—. ¡Vamos! —No lo haré. —Te despido entonces—. Siguió mi hermana de manera retadora, apoyando sus manos en sus caderas—. Soy la jefa aquí. —Y una idiota en todo el país—. Sonreí forzadamente, para ir en dirección de la mesa. —Así que aquí estás. No puedes faltar al trabajo cuando tu quieras, no es así de sencillo—. Me reprochó, sin sentarse. —¿Ordenaras algo? —, Pregunté borde. —Taylor—. Me advirtió mi hermana—. Tienes que tratar con amabilidad a los clientes. —El no es un cliente, es un idiota—. Le dije molesta, para regresar a ver a Hades—. ¿Por qué quieres hacer parecer ante los medios que tenemos algo? —No es algo que no quisieras—. Alardeo egocéntrico, rodé los ojos—. Quiero un expreso. —¿Sabes decir por favor? —Taylor—. Me reprendió ahora mi hermano. Dios, que insoportables despertaron el día de hoy. Pensé. —Enseguida—. Le sonreí falsamente, para ir hacia la cocina, donde mis hermanos se miraban cómplices, idiotas—. Son unos desgraciados, ¿Lo sabían? —Tu eres la que quiere trabajar aquí, así es el mundo laboral, hermanita—. Palmeo mi hombro Drake, me quite. Preparando su café no podía dejar de mirarle, estaba en su celular, sin ninguna expresión en su rostro, por un momento pensé en ello, ¿De que iba? Primero parecía que quería salir con Miranda, luego le desagradaba yo, luego ante los medios quería fingir dios sabe que… Quité la taza de aquella máquina, para soltar un suspiro entre dientes, era demasiado curioso, ¿Cómo podía ser una persona tan complicada? Le llevé el café sin ninguna expresión en el rostro, para ver cómo el me miraba atentamente, ¿Qué pensaba? ¿qué pasaba por su cabeza? Era una especie de juego, ¿No? Uno que claramente, yo no quería jugar. —Taylor. Tienes que aprender a dejar ir el pasado—. Dijo, mirando directamente hacia mí—. Aún si quisieras, no puedes borrar del mapa a Miranda, James o a mí. —Lo sé, no es lo que planeo—. Contesté borde, para suspirar—. Más, por tu culpa piensan que solo estoy en la empresa por ser tu algo, ni siquiera somos amigos. —Soy tu jefe. Eso es lo único que debería de importarte—, le dio un trago a su café—. El resto, son puros rumores, ¿No puedes con ello flaca? —No. Porque ya tengo uno persiguiéndome—, Le recordé—. Fue lo primero que tuve, no un coche, no un gatito, ni siquiera un padre que se quedará cuando lo necesité, tuve un rumor—. Le sonreí sin gracia. —Ven, vamos a caminar—. Me pidió a lo que negué—. ¿Cuánto ganas aquí? Además, tienes un empleo, no seas ridícula. —No soy ridícula. Tengo que ser mesera. —No. Estás despedida. Eres pésima con la atención a clientes—. Se mofó Nelly, a lo que le miré con los ojos abiertos a par, hija de…—. No seas amargada, sal. Una sonrisa salió de los labios de Hades, claro, me habría ganado en ello. Me quité el delantal con molestia, y terminé por acceder, de igual modo, no tenía nada mejor que hacer. Ambos caminamos afuera del establecimiento. Miré las calles. Otra cosa que adoraba de venir aquí de niña cuando a mamá le comenzaron las quimios, fue que cuando salía, miraba la florería que se encontraba enfrente, “La belleza esta en los detalles”. —Se que estás de Gruñilda, por el tema de tu abuela… Pero, no deberías de dejar que eso te consuma eternamente—. Me dijo, abriendo la puerta del coche—. Eres más que un rumor, y lo sabes. No dije nada, simplemente subí a su coche, y cuando el cerró la puerta, terminé por apoyar mi cabeza en el cristal. Si, había sido demasiado borde con todo mundo, sabía que la abuela había enfermado cuando volví y los mensajes llegaron, era cómo un patrón, reiniciando los recuerdos de la última vez. No podía con ello. —Necesito un favor tuyo—. Me pidió a lo que solté un gruñido entre dientes—. Es por Miranda. —¿Qué quieres? —, Espeté girando mi rostro en su dirección. —Quiero llevarlas a ambas a Milán—, Señaló a lo que asentí con cansancio. Dormir, no habría dormido absolutamente nada en estos últimos días, me sentía cansada. —Ni siquiera se si siga en la empresa, llevala a ella—, Le dije con cansancio—. No quiero ser ese rumor, sal y desmiéntelo. Estás saliendo con Miranda o lo que sea que tengan. No quiero ahora que el rumor sea que le quito los novios a mi mejor amiga. —Mejor amiga—. Una sonrisa ganadora salió de sus labios—, Bien, sigue siendo eso, ¿Lo ves? Sólo son altibajos flaca. Podrás salir de ellos. —¿Por qué te portas tan amable conmigo? ¿Moriré? —, Pregunté frunciendo las cejas, recordando el chequeo medico que me hice en la agencia hace dos días—, ¿Llegaron mis resultados? ¡¿Moriré?! —¿Qué? —, Me miró con desconcierto, para encender el coche—. Estás loca. —¿Por qué eres amable conmigo? —No es amabilidad. Es humanidad—, Me corrigió acelerando, le miré con un poco de confusión, esperando que dijera un poco más, pero no lo hizo—. Es la segunda vez que pasas por ello, no me parece justo que lo pases sola, y sigues evitando a todo mundo. —Me gusta la soledad. —No. Nunca te gusto y estás actuando cómo si tener contacto con cualquier persona fuera capaz de hacerte enloquecer, cuando las cosas no van por ahí. Madura Taylor. —No pedí tu opinión. —No. Y creeme, que eres con la última persona con la que quisiera estar en estos momentos—. Me confesó, a lo que rodé los ojos—. Pero yo soy capaz de tragarme lo que siento por ti, porque se que lo necesitas. Has lo mismo, trágate tu orgullo y acepta que tienes un problema, el mundo no se acabara por ello. —El mío no—, Susurré para mirar hacía la ventana—. ¿Qué con lo de miranda? ¿Con el rumor? Con acompañarte a todas partes… —Necesito que… Enamores a James, y luego, aceptes que el rumor es verdad, que salimos. —¿Por qué haría eso? —Necesito, que hagas esto, te pagaré. —Noup—, Remarqué—. No lo haré, te lo dije antes, te lo digo ahora. Ambos son mis amigos, no saldré con el ex de mi mejor amiga… —Se que necesitas dinero, por las quimios. No te pido que salgas con él… Sólo, quiero que me ayudes a enamorar a Miranda, y quitando a James del camino… Arrancaba el problema de raíz.
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