C A P Í T U L O T R E I N T A Y C U A T R O:
Taylor.
Apenas desperté, miré hacía mi cama, notando cómo aquella fina línea que lo habría cambiado absolutamente todo, se encontraba ahí, no dije nada, tomé un par de cosas y salí de mi habitación, lo que habría pasado ayer, cuando Hades llegó, apestando a alcohol, no me habría dejado dormir por completo, sentía los ojos completamente pesados y la vida hecha un nudo, estaba confundida, muy confundida.
Apenas salí de mi habitación, note que ya se encontraba el desayuno que habría mencionado Nelly, estaban demasiado emocionados por el hecho de pasar un día juntos, por navidad, había dejado sus regalos en aquel arbolito pequeño que se encontraba junto a la puerta, sonreí de lado.
—Por un momento, creí que no saldrías de la habitación esta mañana—. Mencionó con tono burlón Nelly—, Ayer no dejabas de platicar con Hades, podía escucharlos hasta mi habitación.
—Igual yo, podía sentir la miel caer sobre nosotros—. Se mofó Drake, saliendo de la cocina—. ¿Qué es lo que quería?
—Lo que quería…—, Alargué con tono tenue—, Es bastante curioso, pero, ni siquiera se cómo decirlo.
—Podrías empezar desde el momento en el que él llegó, tengo mucha curiosidad de que fue lo que paso cuando el llegó—, Respondió Nelly, a lo que le miré de reojo—. ¿Por qué estaba tan ebrio?
—No lo sé, sólo, podríamos pasar un poco de tiempo de calidad, en lugar de estar hablando sobre que fue lo que paso con Hades—, expresé tranquilamente, arrastrando la silla, haciendo que el rechinido se escuchará por toda la habitación—. ¿No lo creen? Se irán esta noche, y creo que teneos cosas más importantes que hablar…
En realidad, no quería hablar sobre lo que habría sucedido la noche anterior, estaba un poco confundida, podía recordar verlo completamente ebrio, tambaleándose en la puerta de mi casa, con los ojos inyectados en sangre, por el alcohol que habría ingerido.
—Bien, sabes, es curioso, que ahora, estamos grandes, pero sigues comiendo cómo si tuviéramos trece—. Se mofó Drake, a lo que rodé los ojos—. Eres tan graciosa.
—Sí, me alegra que te puedas burlar de mí, es mi sueño—, mencioné burlona, para colocarle mi atención—. Te has tatuado, ¿Qué es?
—Es un tatuaje que me hice con… Camila—, Lo ultimo lo dijo un poco más bajo—. Estamos destinados, es tan perfecto…
Se estaba ilusionando mucho con Camila, supongo que eso era algo positivo, ¿No es así? Es decir, siempre creí que Drake sería cómo el tipo de chicos… Cómo James, cómo Logan, cómo Hades, del tipo de personas que no les interesaba del todo las cosas serias de las que se mencionaban, supongo, que al final las cosas cambiaban, de igual modo, en el tiempo que habría visto a Logan, no habría sido del tipo de chico que conocía.
Es decir, normalmente le habría visto coquetear con cada una de las personas que se encontraban en el lugar, y ahora, esa parte de él, no la habría visto.
Tampoco en Hades, al único que veía coqueteando con todas era a James, y hacía unos días que estaba un poco más tranquilo con todo esto.
Era raro, un poco extraño.
Estuvimos charlando toda la mañana, mientras desayunábamos, con una sonrisa en el rostro, como si fuéramos de aquellas familias que aparecen en los comerciales de televisión, cómo si los desastres no hubieran pasado, era curioso.
—¿Te piensas casar con Gabriel? —, pregunté hacía Nelly, mirando con un poco de curiosidad—. Es decir, has estado hablando de ello todo el día.
—No lo sé, en realidad, me gusta Gabriel, es cómo el tipo de hombre con el que siempre soñé—, se encogió de hombros—, Tu amiga, eh, Katina… Mencionaba que un día llegaría mi príncipe azul.
Comenzaba a creer que las personas le tenían bastante fe a las creencias que decía Katina, me resultaba curioso, pero era un poco más allá de ello, ella hacía suposiciones, y las personas lo creía.
Al igual que yo…
—¿Y crees que el príncipe azul se trata de Gabriel? Interesante—, Mencionó con diversión Drake—. Si que eres bastante curiosa, jamás creíste en las cosas cursis.
—Quizá las creencias cambian, Drake, yo no pensé enamorarme nunca, pero lo hice, me enamoré—. Asintió con diversión—. En ocasiones las personas cambian de parecer, me enamoré, tú lo hiciste Drake…
Y nosotros, en realidad, ninguno de los tres, creíamos en el amor, por como habríamos visto que papá fue capaz de dejar a mamá, no creíamos en el amor.
Y Drake y Nelly estaban enamoradas, quizá habrían conocido al amor de su vida, y ahora…
Comenzaba a creer, ¿Habría sido solo una mala fortuna que conociéramos aquella parte? Donde creíamos con demasiada fuerza, que en realidad, el amor… No existía.
¿Existía?
Miranda
—No tenías que llevarme al aeropuerto—. Dije con tranquilidad, tomando mis maletas—. Es decir…
—Tu abuela, en realidad me invito a esto, esta emocionada por hacer que tu familia me miré—, mencionó en tono incómodo—. Pero, será tu decisión si quieres que vaya o no.
—¿Por qué no lo mencionaste antes? —, Pregunté bajando los ánimos—. Es decir, además, no te gusta la casa de la abuela, siempre te pareció…
—Me gusta pasar tiempo contigo, preciosa, es eso. Si me dejas ir contigo, lo haré—, mencionó a lo que le miré de reojo.
En realidad, no rechisté, ya pasaba malas noches familiares, no podía ser peor, serían días interesantes, supongo, en donde James me podría hablar sobre lo mucho que adoraba a Taylor y que podría ser bastante emocionante saber, cómo con ella hacía acciones las cuales no habría hecho conmigo. Supongo que era interesante, ¿No?
Saber en que momento ellos podrían ser la pareja perfecta.
—Cómo sea, será interesante—. Mencioné con tono tranquilo, a lo que sonrió ligeramente—. Pasar las vacaciones a tu lado, si, eso es interesante.
En realidad, era de lo menos interesante, pero no había una forma en la cuál podría cambiarlo.
Supongo que estaba prescrito, había personas que nacían para estar enamoradas y ser correspondidas, y otras personas, que estaban hechas para estar enamoradas de lo imposible.
Supongo que yo era de lo último, yo era la persona que se enamoraría de lo que en realidad, no podría existir.
Condujo hacía el aeropuerto, ambos en completo silencio, así que, podría ser, que mi abuela, en realidad se acordará de James, ¿Cómo es que se podía acordar de él?
La última vez que lo vio fue hace tres años, y en realidad, no hablo mucho con él, parecía demasiado interesada en la nueva conquista de Lisa, así que, no habría sido demasiado vista.
Al final del día, supongo que esa era una de las cosas que más me hacían dudar, por las mismas razones por las cuales habría decidido ser modelo, mi familia no era muy apegada a mí, no le resultaba bastante interesante.
Menos después de la muerte de Katina, las personas de mi familia me juzgaban, a excepción de un par de primas, y el abuelo.
No era muy apegada a la familia por ello, porque me juzgaban, y la única razón por la que iba, era por el hecho de que adoraba al abuelo.
Apenas llegamos al aeropuerto, comenzamos a hacer el chequeo de maletas, resulta que James ya tenía las cosas en la cajuela, estaba esperando que mi respuesta fuera positiva…
—¿Por qué es que quisieras pasar las fiestas con mi familia? —, Le pregunté de un segundo a otro—. Creí que pasabas las fiestas con Logan.
—Lo hacía, pero, no lo sé—. Siguió para después pausar un par de segundos—. Supongo que es cuestión de que… De que quiero pasar un poco más de tiempo contigo.
—¿Por qué quisieras pasar tiempo conmigo? Hemos hablado ya lo suficiente de Taylor, ¿No quieres tener un poco de tiempo fuera? —, pregunté a lo que él soltó una risa—. ¿Qué?
—Por dios, Solecito, no todo se trata de ella—. Confesó.
Solecito, aquellas palabras lograron generar un poco de desastres dentro de mí, ¿Por qué creía que podría olvidarlo? Si al tenerlo cerca, solo dolía un poco más y más.
Quizá el anónimo había hecho las cosas bastante bien, habría sido demasiado esforzado en encontrar un punto bajo dentro de mí, y lo encontró.
James era mi punto bajo, aquella cosa que no habría podido sacar de mi corazón y de mi pecho de manera instantánea, así que…
—¿Sucede algo solecito? —, preguntó a lo que negué ligeramente.
No podía imaginar la vida dentro de esto, si seguía haciendo las cosas que el anónimo me iba pidiendo, terminaría por enloquecer, no quería enloquecer.
—No, para nada—, encogí mis hombros con desdén—. Sólo déjalo pasar.
—Si algo te atormenta, no podría dejarlo pasar, sabes que eres importante para mí—, mencionó a lo que me limite a encoger los hombros—. Estás segura, ¿De que quieres que vaya?
No. Pero, pasaba ya la mayor parte de las fiestas siendo juzgada, y si habría sido la abuela quien le habría dicho a James que quería que él pasará la navidad con nosotros, no sería quien llegará completamente sola, porque él no quiso ir.
Subimos al avión, mientras tanto, me coloqué los audífonos, sintiendo la canción que se reproducía haciendo un poco más pequeño mi corazón, no le quería prestar atención…
“Qué yo estaba obsesionada, que no estamos juntos, que nunca fuimos nada…”
—Solecito crees…
—No me digas solecito, me haces sentir… Extraña—, Le pedí al cabo de unos segundos—. Por favor.
—Sí, lo siento… ¿Les dijiste a tus familiares que hemos terminado? —, preguntó a lo que negué—, ¿Por qué?
—Porque no suelo contarles las cosas que hago, lo sabes—, mencioné con desdén.
Me quedé mirando hacía el celular, hasta que un mensaje ilumino la pantalla, haciéndome sentir como una completa estúpida.
“Ambos son tan ingenuos. ¿Acaso creíste que tu abuela se acordaría de ti? Feliz navidad. Espero disfrutes mi regalo. Xoxo”.
—Hijo de…
“Has obedecido al pie de la letra las cosas. Quizá, te deje disfrutar los días de navidad, sin mandarte mensajes. Suerte rompiéndote el corazón”.
Y eso fue, lo que me jodió por completo, miré hacía el techo del avión con el corazón pequeñito, demasiado pequeñito.
—¿Qué pasa? —, preguntó James, a lo que negué—, Dios, deja de ocultarme las cosas, ¿Qué es lo que está pasando?
Apenas me dijo eso tomó mi celular, arrebatándome este de las manos, intente quitárselo, pero no me dejo, estaba leyendo el mensaje, los mensajes, uno tras otro, de los cuales, habrían estado ahí todo el tiempo.
—James—, alargué en un susurró—. Deja de leer eso, ¡Es mi teléfono!
No me presto atención, en lo más mínimo, no podía esperar absolutamente nada, miré hacía él, tomé un poco de aire, para sentir que mi corazón se hacía más, y más pequeño.
—¿Por eso has estado ayudándome? —, preguntó, a lo que aparte la mirada—, ¿Por ello es que has estado actuando tan raro?
—No lo estoy haciendo, actúo igual que siempre—, Dije arrebatándole el celular de las manos—. No se de que es lo que estas hablando, James.
—Por favor, ¿Desde el momento uno? Por eso llorabas con Samara—, Alargó, más para sus adentros—. ¿Tuviste que tener chantajes para poder aceptar estar conmigo?
Me sentí culpable, a pesar de que eso era verdad, sabía que eso se escuchaba bastante mal, era en realidad, todo lo contrario, a lo que alguna vez quise haber hecho. Por mucho que habría deseado en algún momento regresarle a James todo lo que me habría hecho, no podía.
Por ello, habría hecho esto en completo silencio.
No quería hacerle daño, y a pesar de que anteriormente habría sido una persona completamente vengativa, no podía hacerlo con él.
Lo habría intentado con Hades, una venganza, por eso, habríamos ideado un plan, el terminaría estando más cerca de Taylor, y yo podría regresarle justo en donde más le dolía, justo ahí.
Pero no pude seguir, ni Hades se sintió completamente seguro de que el plan no podría salir mal del todo.
Pero lo haría.
—James, por favor, déjalo pasar. Querías ayuda para enamorar a Taylor, ¿No es así? Al final del día, no te estoy traicionando—, Susurré, mirando hacía la ventana—. Me traicioné a mí…
Y eso era completamente cierto, estaba completamente perdida respecto a ello y respecto a todo lo demás, James soltó un suspiro lleno de pesadez, para tomarme del mentón.
—¿Por qué no me dijiste que te estaban chantajeando? —, Preguntó con tristeza—. ¿Por qué no acudiste a mí?
Porque… De hacerlo, podría darle un punto donde disparar la siguiente vez, y no quería hacerlo, no quería darle un punto más en donde poder dispararme.
—Si lo necesitabas, sabes que estaría ahí, en cualquier minuto—. Susurró a lo que le miré con curiosidad—. Sabes que estaría ahí, sin importar qué.
—Estoy cansada de darles a las personas en donde dispararme, así que, no te daría un lugar en donde dispararme—. Murmuré, a lo que él suspiro—. Solo déjalo pasar.
—No te dispararía, jamás lo haría preciosa—, Me dijo pasando su mano por mi cabello—. En realidad, lo siento tanto. Si en algún punto, te hice daño, te pido perdón…
—Esta bien, debía de superarlo, en realidad debo de superarlo un día, quizá, al final, si podamos ser amigos—. Le dije un poco más tranquila—. Alguna vez lo fuimos…
—Si quieres que no vaya, no lo haré—, expresó, a lo que solté una risa—, ¿Qué pasa?
—Qué el avión esta despegando, no podría ir—, mencioné con una risa—. Sabes, así que no podría suceder…
—¿Tu familia sigue siendo igual de cruel? —, preguntó, a lo que asentí—. Bien… Entonces, hagamos las cosas mejor.
—¿De que hablas? —, pregunté, pero el no me dijo absolutamente nada—. Y sobre Taylor, lo estuve pensando… No se que es lo que sienta Taylor por ti, pero… Seguiré ayudándote, supongo.
—¿Por qué?
—Porque, debes de ser feliz, y si tu felicidad, es con ella…—, Me detuve por un par de segundos—. Lo respetaré.
Hades.
Es curioso el modo en el que se marca una línea, entre el antes, y el después, sobre lo que pudo haber sucedido, y lo que no sucedió.
Recordar. Tenía los ojos cerrados y el dolor de cabeza bastante marcado dentro de mí, estaba demasiado confundido respecto a todo, y eso, me terminaba por generar dudas, tras dudas, supongo, que al final, no podría entender con claridad que era lo que sucedía, era extraño, por decir lo poco.
Y el hecho de que, apenas abrí los ojos, mi confusión creció, no ayudo en lo más mínimo, el aroma de Taylor se introducía en mis fosas nasales, y pude notar cada uno de los detalles que se encontraban en la habitación, era obvio que se trataba de ella. De su habitación, para ser honesto, eso me cambió los pensamientos, me hizo sentir confundido.
Me senté, notando las fotografías que se encontraban colgadas en el techo, eran Katina, Paula, Miranda, Samara y ella, en algunas nos encontrábamos Logan, James y yo. Era curioso, pero era cómo si su habitación se hubiera quedado en cuando ella tenía dieciséis. Quizá así fue.
Cuando ella regresó, quizá, no paso por un par de segundos, por su mente cambiar su habitación. Pase mis manos por sus retratos, por algunos dibujos que se encontraban pegados en la habitación, era toda su esencia, era sólo ella.
La confusión no salía de mi cabeza, por mucho que lo intentará, ¿Qué hacía en la habitación de Taylor? No lo entendía, nunca habría pasado a esta habitación, habría venido a su casa en un par de ocasiones, pero nunca habría pasado a su habitación.
—Esta dormido, Drake. No lo vas a despertar—. Expresó Taylor con tono bajo.
—Es tarde, ni siquiera dijiste que habría pasado aquí la noche—. Mencionó con tono molesto—. Es decir, ¿Por qué paso la noche aquí?
—Estaba demasiado ebrio, no lo dejaría salir ebrio a conducir de nuevo—. Contestó Taylor, a lo que fruncí las cejas—. Sabes que es peligroso, además, tu lo viste demasiado ebrio, del mismo modo en el que yo lo miré.
—Sí, pero, ¿Por qué en tu habitación? —, Le reclamó Nelly—. Dios, eres tan solo…
—Hay cállense, que lo van a despertar, en primer lugar—. Señaló, me quedé quieto, escuchando un poco más sobre lo que habría mencionado—. Además, ya no soy una niña, y lo sabes perfectamente.
—Drake, en eso Taylor tiene la razón—, mencionó Nelly—. Sólo piénsalo, quizá con lo que Hades le dijo anoche, eso cambie un poco más a lo que ella se niega a creer.
—Por favor, cállense—, Susurró ella de manera frustrada—. ¿Qué más les da lo que sienta? ¿Lo que piense? Son mis sentimientos y no debería de ser algo importante para ustedes.
—¿Lo crees así? Creo que has estado demasiado inmersa en creer que lo que ha sucedido no es real—. Mencionó Drake—. Pero los tres vimos lo que paso anoche, y tú eres la única que se niega a creer que eso fue real.
Taylor.
—No importa lo que crea, lo que no, no interesa—. Mencioné, colocándome la tiara que me habría dado Nelly—. Esta linda, quedaría bastante linda con el vestido para la noche de navidad.
—Sí, pero, regresemos a lo importante. ¿Qué fue lo que sucedió?
FLASHBACK
—Mierda, está ebrio—, mencioné, mirando por la ventana, al igual que Nelly—, ¿Qué demonios hace conduciendo si está ebrio?
Deje de prestar atención por completo en lo que mis hermanos decían, para terminar por salir de mi casa, notando que Hades se encontraba más ebrio de lo que habría dado por hecho.
—¿Por qué estás ebrio?
—Porque necesitaba aclarar mis ideas—, menciono, arrastrando las palabras, a lo que sentí un poco de pena—. Porque, yo no olvide lo que paso esa noche.
Ahí la vergüenza llegó a mi cuerpo, le miré con curiosidad, terminé por dar un paso hacía atrás, ocultando mi rostro entre mis manos, en realidad, me encontraba bastante avergonzada para ser honesta.
—Lo siento por querer besarte, no quería que te diera asco y terminarás vomitando—, confesé a lo que el me miro demasiado confundido, terminando por dar un paso hacía mí—. ¿Qué?
—Parece que tu si olvidaste la mayor parte de la noche, preciosa—, Dijo acunando mi rostro, me quedé confundida, mirando en su dirección, mientras que su toque me hacía sentir demasiado nerviosa—. Eso no fue lo que sucedió.
¿No habría sido así?
Podía recordar que justo así era como habría sucedido en realidad, tomé un poco de aire, para terminar por dar un paso hacía atrás.
—¿Qué sucede? —, dijo con burla—. ¿Estás nerviosa preciosa?
Miré de reojo en dirección de mis hermanos, quienes miraban con demasiada atención hacía nosotros.
—¿No tienen algo mejor que hacer que mirar en nuestra dirección? —, les reproché, a lo que ellos bufaron.
Se terminaron por ir hacía sus habitaciones, sentí un poco de cosquilleo en el vientre apenas tomé la mano de Hades, era extraño, porque en verdad, por mucho que me intentará esforzar en que lo que sentía no era real, cada que estaba cerca de Hades, mis ideas se confundían.
Terminé adentrándome con Hades a mi habitación para terminar por cerrar la puerta detrás de nosotros, le miré con un poco de confusión.
—¿De que es lo que estás hablando Hades? —, preguntó a lo que el me miró divertido—. ¿Qué es lo que sucedió entonces?
Se acercó a mí, acorralándome en medio de la puerta y su cuerpo, me sentí bastante confundida, sus ojos me miraban con suma atención, una de sus manos se paseo por mi mejilla.
—Lo que sucedió, es mucho más allá de lo que en realidad crees—, mencionó pasando su mano por mi mejilla—. Es curioso, porque, necesitaba alcohol, para poder decirlo.
—Si estás ebrio, por mucho que desee saberlo…
El soltó una risa bastante curiosa, paso su mano por mi cabello y dicha sonrisa no hacía más que aumentar, quizá con cada uno de los segundos que pasaban, me sentía más conmocionada.
FIN DEL FLASHBACK
—No paso nada, deben de superarlo, no siempre sabrán todo—, mencioné levantándome—. Gracias por los regalos, en realidad son muy lindos.
—¿Sabes que pienso Nelly? —, alargó Drake, mirándome a detalle—. Que anoche, estuvo haciendo cosas que no debía en su habitación, por eso sus mejillas se enrojecen.
—Eres un idiota—, expresé con vergüenza—. Espero tengan bonito viaje, me alegra haber pasado tiempo con ustedes.
—Genial, hiciste que Taylor se avergonzara, ¿Quién eres? ¿Y que has hecho con mi hermana? —, preguntó con tono burlón Nelly—. Pasaste de ser una mujer segura, a ponerse nerviosa cada que escuchas el nombre de Hades.
Sentí vergüenza, estaba bastante equivocado, ¿No es así?
—Están siendo…
—¿Se besaron? —, preguntó entre canturreos Nelly.
—Qué les den—, Dije de manera rápida, saliendo de su campo de visión, con las mejillas completamente rojas.
FLASHBACK
—Solo estaba pensando, que quizá, es momento de que duermas, te miras demasiado ebrio—, dije, con mi pecho subiendo y bajando—. Quizá no recuerdes absolutamente nada de lo que esta pasando ahora.
—Lo dudo, se que es lo que esta sucediendo—, Mintió. Podía ver cómo su cuerpo se tambaleaba ligeramente, y sus ojos se encontraban completamente desorbitados—. ¿Estas nerviosa Taylor?
No le dije nada, negué, pero mi pecho solo subía y bajaba delatando que sí, que me encontraba completamente nerviosa, que su toque hacía que mi corazón estuviera latiendo de manera impresionante, y que la razón se perdiera por completo de mi cuerpo.
Era extraño, pero, a pesar de que lo estaba mirando, justo a los ojos, en realidad, no podía hacer más que sentirme confundida, completamente perdida ante la realidad.
—Hades…
Y es graciosa, la forma en la que suceden las cosas, porque yo sabía que era lo que estaba pasando, yo estaba completamente consciente de todo lo que sucedía en mi entorno, pero dudaba, que Hades tuviera la misma suerte, estaba completamente inmerso en el alcohol.
—Taylor, ¿Por qué? —, preguntó, mirándome fijamente, a lo que me quedé callada—. ¿Por qué solo estás ahí? Luciendo cómo si lo que estuviera pasando, no lo estuvieras entendiendo…
Porque era eso, no lo entendía, porque podía escuchar sus palabras, y sus acciones, pero, habría estado bebiendo, y de ser así, su juicio estaba completamente perdido, su juicio habría sido nublado por todo el alcohol que habría ingerido, así que…
—Porque no lo entiendo—, confesé, mirándole a los ojos—. De verdad no lo entiendo, ¿Qué es lo que pasa Hades?
Una sonrisa salió de sus labios, y antes de poder preguntarle algo más, su mano acuno mi rostro y me beso de manera repentina, haciendo que mii corazón se acelerara. Me beso.
Hades, me estaba besando…
Y en medio del beso, en medio de todo, solo podía disfrutar el contacto de sus labios con los míos, solo podía pensar en que habríamos pasado demasiado tiempo luchando entre nosotros, y ahora, que nos encontrabamos tan cerca, comenzaba a preguntarme...
Si en este beso, el sentía algo, si era un impulso sobre el alcohol, una acción que habría ocasionado los tragos que habría bebido, o si el en verdad deseaba besarme, no lo sabía...
Pero, yo no podía tener las cosas más claras, estaba segura de lo que estaba sucediendo, estaba segura... Que besar a Hades habría aclarado cada una de las dudas que tenía.
Que en realidad, yo estaba enamorada de Hades, pero... ¿Qué era lo qué el sentia hacía mí?
La fina línea, que lo marco todo, aquello que definió un antes y un después, ahora, yo sabía lo que sentía, pero...
¿Qué sentía Hades Grey por mí?